Dora
Gutiérrez | Empresaria
La ‘Perla Boliviana’ que brilla en una de las calles antiguas
Hace 15 años salió de Quillacollo
y se instaló en Madrid. Su llegada alivió a los compatriotas que la
siguieron porque encontró en la comida una exquisita forma de disminuir el
sufrimiento de estar lejos de la patria. Antes, en Bolivia trabajó 23 años
en el magisterio y a estas alturas de su vida cree que no se equivocó en
marcharse del país. “Me fue tan bien que traje a mi esposo y a mis tres
hijos”, dice la señora que también tiene planificado organizar festivales
con artistas bolivianos.

Roberto Calzadilla |
Diplomático
Consejero
de los bolivianos que requieren urgente ayuda
No puede olvidar las historias
que le contaban los migrantes bolivianos que llegaban hasta su oficina
cuando él todavía trabajaba en la embajada, en Londres. Es uno de los
hombres que dispone parte de su tiempo para aconsejar a bolivianos que
caminan descarriados sin saber qué deben hacer para legalizarse. Los
recuerdos más vivos que tiene son de aquellos bolivianos que desesperados
porque no encuentran trabajo después de buscar por casi un año, lloran para
volverse a Bolivia.
Guillermo
Soruco | Desempleado
Cruzó el Atlántico y caminó Madrid hasta dar con sus hijos
Fue a Madrid en busca de sus ocho
hijos que se le fueron para ganarse la vida. Los encontró y el mayor de
ellos le dio cobijo a cambio de que él busque la forma de llenar su
estómago. Al mediodía de todos los días se lo ve salir de una casa de
acogida por la zona de Alto el Arenal, donde acude con mucha hambre para
recibir un plato de comida sin pagar un peso. Dice que los años le han ido
quitando sabiamente el apetito, como adivinando que cada vez será más
difícil conseguir alimento.
Francisco
Padilla | ‘Multioficios’
Se siente el migrante más feliz de Europa
Sin deudas ni tormentos
familiares, el cruceño Francisco Padilla camina por las calles de Londres
como si fuera el migrante más feliz del Viejo Mundo’. A sus 24 años de edad,
jura que no dejó escapar la única oportunidad bella que le regaló la vida.
Le propusieron ir a trabajar en una cómoda casa de Londres, con unos
patrones ejemplares, y se marchó con visa y todo. Es un perito en las artes
domésticas, albañilería y jardinería. En las noches pasa clases de inglés y
en los metros tararea a los Beatles.