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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 27, Marzo de 2005
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¿What?`El
primer problema al que se enfrentan los bolivianos en Londres es el
idioma. No saberlo dificulta movilizarse |
Aquellos bolivianos llamados
Ilegales
Viaje. Decenas de conversaciones con
inmigrantes bolivianos que sobreviven en España, Inglaterra y Francia
revelan realidades no contadas. EL DEBER los visitó
Mamá, yo no quiero la plata que
mandas, ni la casa que estás pagando, quiero tenerte a vos, te extraño
mamita”.
Cada vez que hablan por teléfono, ambos terminan agotados de tanto llanto.
Ella, de 29 años, se fue hace seis meses a Londres a buscar trabajo; él, un
niño de siete, se quedó con los ojitos hinchados y gritando: “No te vayas
mamá, no te alejes de mí”.
El día en que retornaba de Londres, Nila, la mamá, me dio su olor para que
lo entregara a su niño. Era un osito de peluche y un perfume de Yanbal
envueltos en una bolsa de nailon color naranja.
Hizo el esfuerzo de no llorar mientras me decía que si yo entregaba el
encargo a su hijito, éste en las noches apoyaría su cabecita en el peluche y
se dormiría contento porque pensará que está acostado en el regazo caliente
de su madre.
En Madrid, en el pasillo de un edificio donde se refugian decenas de
bolivianos sin papeles, Marlene Cruz duerme en un sofá que alquila por seis
horas al día. Tomó esa decisión cuando se dio cuenta de que no le pagarían
más de 25 euros por día limpiando la oficina de un abogado. Pero lo que más
le molesta no es el tormentoso frío que le congela hasta el pensamiento, ni
el bajo salario que le pagan: “Me emputa que me digan sudaca”, dice con
bronca.
Las ‘camas calientes’ son otra de las ‘tentadoras ofertas’ que existen para
hacer reposar el cuerpo. El potosino Juan José Serrano, después de pagar por
adelantado cinco euros, entra en la pequeña habitación, donde hay cuatro
camas ocupadas, y punza con una de sus manos a la persona que ya se le
cumplió el tiempo; cuando logra levantarla, él se acuesta, se estira y se
sumerge en un sueño sin memoria. Dice que no sueña.
Serrano hace el esfuerzo de despertar antes de que el próximo inquilino le
punce el espinazo cuando ya se hayan cumplido sus siete horas de alquiler de
la cama. Nunca se ven las caras. El que deja la cama caliente sale con la
cabeza gacha y el que aguarda está con los ojos tan cerrados que ni se
percata de quién estuvo antes acostado.
Pero el boliviano me termina haciendo la confesión más dura de su vida: “No
nos miramos por vergüenza, porque no es bonito echarse en una cama caliente
donde minutos antes estuvo un desconocido; por más que haga frío, se siente
algo bien feo”.
Efraín Sánchez se ganó el apodo de ‘Viejo Zorro’ por ser uno de los primeros
que puso de moda la búsqueda de empleo en España (llegó a Madrid en 1995).
Sentencia con total autoridad: “El migrante que dice que no llora los tres
primeros meses es un tremendo maricón”.
- ¿Por qué dice eso?
- Voy a hablarle de mi historia, que a la vez es la experiencia de muchos
compatriotas. Yo he trabajado 16 horas hasta por un plato de comida. Ahora
que ya tengo papeles, cuando un español me jode, le digo: “Coño, yo me iré
de aquí cuando me devuelvas la plata que tu país robó de Potosí. ¿Sabes
tío?, el molestoso se pasa de largo, sabe que estaban pecando. Tampoco me
dejo llamar sudaca, joder.
En París, tres mil bolivianos, (según datos extraoficiales del consulado),
tratan todos los días de ganar una nueva batalla. Después de haber trabajado
12 horas, corren al metro para llegar hasta las instituciones de caridad
donde les enseñan lengua francesa. La historia que se ha vuelto famosa entre
los compatriotas es la de René Salazar, un cruceño que está buscando
desesperadamente que el Gobierno francés le otorgue asilo político. La
excusa que presentó a las autoridades es que después de trabajar 15 años en
una entidad pública, en Santa Cruz, pidió aumento de sueldo, hizo huelga de
hambre y sus jefes le enseñaron que ellos tenían más poder. Dice que lo
intimidaron para que renunciara. Por eso se fue a París.
En Santa Cruz, el hijo de Nila, antes de dormir toma el perfume de Yanbal y
echa unas gotas al osito que le envió su madre desde Londres, pone su
cabecita en el peluche y se duerme, pensando que está acostado en el regazo
caliente que extraña desde hace seis meses.
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Lo que se gana en diferentes ciudades
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800 Euros
Madrid
Durante 12
horas al día consigue reunir esa cantidad de dinero |
900 Euros
Barcelona
Se gana un poco más en época de calor, debido a que llegan más turistas
atraídos por la playa |
1000 Euros
París
Los bolivianos pueden aspirar a recibir mayor sueldo, pero los gastos
son mayores |
1200 Euros
Londres
Al igual que París, Londres paga salarios mucho más elevados, pero el
nivel de vida también es el doble |
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| Costumbre. Las ropas lavadas cuelgan de
las barandas instaladas en las fachadas para que se sequen con el viento
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Los ‘con hambre’ se
reúnen en la Sede En el sótano de un edificio construido en una
calle angosta por la zona de Champs Elisées, en París, los inmigrantes más
desgraciados se salvan de morir de hambre.
En la fachada corrompida por los fríos y los calores extremos que azotan
París desde tiempos remotos, y por las orinadas de algunos exiliados
voluntarios que ‘duros’ de licor buscan la forma de matar su soledad, hay un
letrero de hierro forjado que dice ‘Asociación contra los sin abrigo’. Pero
los que llegan al lugar prefieren llamar al sitio por otro nombre: la Sede.
Antes de bajar al sótano, donde funciona el comedor, hombres de toda laya,
mal vestidos y con cara triste, juegan a los naipes, a las damas y al ludo
esperando que la larga fila de gente con hambre disminuya.
En el comedor, adonde se llega caminando despacio por unas escaleras
estrechas semiiluminadas, el pelotón de comensales busca, con su charola a
cuestas, un lugar en las trece mesas que ocupan el salón de cuyo techo
cuelgan focos anaranjados.
Siete bolivianos que se alimentan en el albergue desde hace tres meses
llaman la atención porque comen más rápido que el resto de los hombres que
hay en el lugar. Uno de ellos explica que están apurados porque cada noche
tienen una cita en una iglesia evangélica donde les enseñan a hablar
francés. |
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