James Brown. Autopista a la gloria
El padrino del soul estuvo en Argentina. Allí demostró que su vigencia sigue intacta, pese a que hace
más de siete años que no lanza ningún disco. Dice que prepara uno para mediados de año y que si se
pone de acuerdo con los productores, su biografía comenzará a rodarse a finales del próximo año
Clarín © Copyrigth
James Brown, que se ha convertido en una de las figuras más inconfundibles de
la música pop, llegó a Argentina sin mayores novedades en cuanto a lo musical,
las últimas noticias que involucraron a Brown fueron sus declaraciones sobre el
caso Michael Jackson ("la gente que lo acusa sólo busca dinero"), su reciente
operación de próstata ("no fue una operación, sino una intervención") (?) y su
enésima acusación de violencia doméstica.
Pero no toda su vida fue vivir de la gloria pasada. Este pintoresco personaje
(Carolina del Sur, 3/5/1933) aprovecha por estos días los frutos de su trabajo
de años: no casualmente apodado "el hombre más trabajador del show business",
tuvo una infancia pobre, que terminó con su primera pasada por las instituciones
penitenciarias.
Al salir de prisión se unió al grupo de su amigo Bobby Byrd, del cual pronto su
carisma y potencia vocal lo convertirían en ‘frontman’. A mediados de los 50, la
música afroamericana estaba en plena ebullición, con el gospel fundiéndose con
el rhythm&blues para formar el soul.
The Famous Flames, que para entonces había pasado a ser el grupo de Brown, editó
en 1956 Please, Please, Please, que se convirtió en un hit instantáneo. Sin
embargo, en los años siguientes este éxito no se repitió. Lo que distinguió a
Brown de la enorme cantidad de cantantes de mediano suceso fue su férrea
determinación, esa que le ganó el mote del "más trabajador del negocio".
Para comienzos de los 60, Brown había pulido su estilo y sonido. Aunque sus
ventas eran moderadas, ya era conocido dentro del circuito de artistas negros
como el acto en vivo más caliente. No casualmente de ésa época le viene el apodo
Mr. Dynamite. La consagración llegó en 1962, con los dos conciertos que realizó
en el ahora legendario teatro Apollo de Harlem, que pasaron a la posteridad al
plasmarse en vinilo.
"Fue una experiencia musical increíble porque, además de los actos de Motown,
había números blancos. Hay que tener en cuenta que, en 1965, los espectáculos
multiculturales eran una utopía. ¡Y pude conocer a los Rolling Stones, una de
mis bandas favoritas! Aún soy amigo de Mick Jagger", dice. De ese año son
también sus hits Papa's Got a Brand New Bag y I Got You (I Feel Good), que le
permitieron ser escuchado también por audiencias blancas.
Hacia 1969, el padrino del soul desarmó su banda y reclutó a los hermanos
Catfish (guitarra) y Bootsy Collins (bajo), que luego serían piezas
fundamentales de Parliament/Funkadelic, el experimento de George Clinton.
"Aunque yo sabía exactamente el sonido que buscaba -contó Brown- los Collins me
ayudaron a darle forma, y de esa época son canciones como Sex Machine, que
sentaron las bases de la música disco". En 1973, Brown también cantó durante
otro símbolo del poder negro: la pelea Ali-Foreman, en Zaire.
A fines de los 70 su carrera comenzó a declinar, pero experimentó cierto
resurgimiento a partir de dos películas: The Blues Brothers (John Landis, 1980)
y Rocky IV (Sylvester Stallone, 1985). Esta última incluyó Living in America, su
primer hit en años. Y la explosión del rap lo trajo nuevamente al ruedo, ya que
es sin lugar a dudas el más sampleado de la Historia.
En 1991 salió de la cárcel y al año siguiente editó Universal James. I'm Back
(1998) es su último álbum de estudio. "Espero tener terminado mi nuevo disco
para mayo. Va a ser puro James Brown: mucho funk y soul, y algo de las nuevas
tendencias. Pero no quiero adelantarles demasiado, es una sorpresa que reservo
para todos mis fans".
- Su música ha sido muy sampleada. ¿Qué le parece el hip hop?
- Me gusta mucho, pero no tanto ese hip hop directo y agresivo, sino ése que
tiene más r&b, que es un poco más melodioso. Creo que es la evolución natural de
una música que llevaba bastante tiempo estancada. Primero fue el gospel. Más
tarde, el rythm&blues y luego el soul. Después vino el funk, la música disco y
ahora, el hip hop. Todos esos acontecimientos son imposibles de detener, porque
son producto de un proceso de evolución natural.
- Usted siempre mencionó a Ray Charles como una de sus mayores influencias...
- Sí, me sentí muy tocado cuando supe de su muerte. Yo podré ser el padrino del
soul, pero Ray era ‘Jesús’.
- ¿Vio su biografía?
- Me encantó, ese chico (Jamie Fox, el protagonista) está genial. Se lo digo a
todo el mundo: yo conocí a Ray muy bien, pero hubo escenas que hicieron que se
me ponga la carne de gallina. Por momentos me olvidaba de que estaba viendo una
película, tan lograda era la interpretación.
- ¿Nunca le ofrecieron filmar su vida?
- Sí, varias veces, pero recién ahora encontré un guión que me gustó. Todavía no
me decidí, faltan un par de reuniones, pero si nos ponemos de acuerdo,
probablemente se empiece a filmar a fines del año que viene.
James Brown es un ícono en el sentido más literal de la palabra. A tal extremo
que en la gran mayoría de sus apariciones cinematográficas hizo de sí mismo. Su
registro vocal inconfundible se conjuga con su look estrambótico y una actitud
decididamente roquera para generar ese personaje al que se hace tan difícil
distinguir de la persona.
"En el lugar donde me crié no hay futuro, y cada uno tiene que abrirse camino
como pueda. Pero en vez del camino, yo elegí una autopista: elegí ser James
Brown".
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