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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Sábado 26, Marzo de 2005

../20050326/images/se1.jpg“Marino, presentate, sabés que somos inocentes”


Detenido. Sandro de Carvalho durante la audiencia donde le rechazaron la solicitud de libertad provisional. Espera con ansias que llegue su juicio


Elizabeth La Fuente

Atentado. El brasileño Sandro de Carvalho, uno de los acusados de la muerte de la fiscal Von Borries, habló con EL DEBER en Chonchocorito. Espera con tranquilidad ser juzgado, dice que confía en la justicia boliviana

La cita fue marcada para las 10:00. Una larga fila en las afueras del penal de Palmasola en el feriado santo demoró el ingreso a Chonchocorito, pabellón de máxima seguridad de la cárcel cruceña. Con el torso descubierto, vistiendo sólo una bermuda amarilla y chinelas, sale desde su habitación Sandro de Carvalho (Leo), uno de los acusados por el Ministerio Público de participar en el atentado y asesinato de la fiscal Mónica von Borries, ocurrido el 27 de febrero del año pasado.
¿Tuvo algún problema para entrar? pregunta a la periodista mientras la conducía a su cuarto, donde permanece aislado del resto de los internos. Se recuesta sobre su cama y comienza a hablar.
Lo primero que dice es que él no tuvo nada que ver en la planificación del atentado. “Soy inocente, hay muchas cosas oscuras que saldrán a flote durante el juicio. En su momento las diré y mostraré pruebas”, afirma Sandro que dice confiar en la justicia boliviana.
Antes de continuar con la entrevista, el brasileño pide mandar un mensaje por medio de este diario a su amigo y supuesto líder de la organización criminal que segó la vida de la fiscal Von Borries, al italiano Marco Marino Diodato. “Marino, presentate, sabés que somos inocentes”. Entonces surge la interrogante: ¿Cómo sabes que lo leerá?, a la que responde con silencio.
Paradójicamente, Sandro vive actualmente en la misma habitación donde estuvo recluido Diodato. Allí pasa el tiempo mirando televisión, haciendo ‘zapping’ entre los canales locales y los de suscripción por cable, además de DVD. También le dedica un tiempo a la lectura (lee periódicos), hace ejercicios (levanta pesas) y adorna las paredes con sus propios dibujos.
El retrato de un niño está colgado arriba de su cama. Es su único hijo, Branson, de dos años y medio. “Mi esposa y mi hijo son mi razón de vivir”, asegura mientras muestra una fotografía en la que aparece junto a ellos.
Al recordar el día del atentado, dice que se enteró del hecho por televisión, cuando estaba con sus amigos en su casa, ubicada en el barrio LAB. “A los tres días del hecho, la Policía allanó mi domicilio. Huí por miedo, estuve dos meses en el campo, me las ingenié para vivir. Si me entregué fue porque quiero demostrar que soy inocente. Mi único delito es que ayudé a Marino cuando él estaba en la cárcel y que soy su amigo”.
Cuando fue aprehendido, declaró que al salir libre en octubre de 2000 (estuvo preso casi 5 años por narcotráfico) el italiano le dijo que no deje Santa Cruz porque tenía trabajos y dinero para él. También indicó que Marino reclutó gente para realizar secuestros a personas notables y que conocía a las personas que participaron en el atentado. Sin embargo, después se retractó argumentando que fue presionado por la Policía. Luego de casi dos horas de conversación, Sandro se despidió. El reloj marcaba las 12:15.

El juicio oral comenzará el 3 de mayo próximo

El 3 de mayo próximo comenzará el juicio oral contra Marino Diodato, Javier Villanueva, Ricardo Borba, Sandro de Carvalho y Freddy Hurtado, presuntos autores del atentado que segó la vida de la fiscal Mónica von Borries, el 27 de febrero del año pasado.
El hecho se registró entre las 14:20 y 14:30 de ese día, en la calle Las Maras del barrio La Santa Cruz, (inmediaciones de la avenida Cristo Redentor), cuando la fiscal salió de su casa y subió a la vagoneta Mitsubishi Montero, color beige, placa 989-GBA. Presumiblemente, en el momento en que hizo contacto del encendido el motorizado explotó, causándole la muerte e hiriendo a un vecino que pasaba por el lugar.
El pasado lunes los jueces del Tribunal Cuarto de Sentencia, Luis Jaime Cruz y Saúl Ubby Suárez, rechazaron la solicitud de libertad del brasileño De Carvalho porque consideraron que su situación jurídica no mejoró. Los fiscales asignados al caso, Hugo Iquise y José Luis Molina, coincidieron en que la medida no podía ser revertida en favor del interno porque existe peligro de fuga por ser una persona extranjera que no cuenta con documentación y tiene antecedentes penales.
De Carvalho estuvo recluido en el penal de Palmasola por un caso de narcotráfico alrededor de cinco años. Al momento de su detención declaró que era el hombre que le brindaba seguridad personal a Marino Diodato cuando ambos estaban recluidos. Después de un par de meses se retractó de sus acusaciones contra Villanueva y dijo ante los medios de comunicación que era inocente.

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