“Marino, presentate, sabés que somos inocentes”
Detenido. Sandro de Carvalho durante la audiencia donde le rechazaron la solicitud de libertad provisional. Espera con ansias que llegue su juicio
Elizabeth La Fuente
Atentado. El brasileño Sandro de Carvalho, uno de los
acusados de la muerte de la fiscal Von Borries, habló con EL DEBER en
Chonchocorito. Espera con tranquilidad ser juzgado, dice que confía en la
justicia boliviana
La cita fue marcada para las 10:00. Una larga fila en las
afueras del penal de Palmasola en el feriado santo demoró el ingreso a
Chonchocorito, pabellón de máxima seguridad de la cárcel cruceña. Con el torso
descubierto, vistiendo sólo una bermuda amarilla y chinelas, sale desde su
habitación Sandro de Carvalho (Leo), uno de los acusados por el Ministerio
Público de participar en el atentado y asesinato de la fiscal Mónica von Borries,
ocurrido el 27 de febrero del año pasado.
¿Tuvo algún problema para entrar? pregunta a la periodista mientras la conducía
a su cuarto, donde permanece aislado del resto de los internos. Se recuesta
sobre su cama y comienza a hablar.
Lo primero que dice es que él no tuvo nada que ver en la planificación del
atentado. “Soy inocente, hay muchas cosas oscuras que saldrán a flote durante el
juicio. En su momento las diré y mostraré pruebas”, afirma Sandro que dice
confiar en la justicia boliviana.
Antes de continuar con la entrevista, el brasileño pide mandar un mensaje por
medio de este diario a su amigo y supuesto líder de la organización criminal que
segó la vida de la fiscal Von Borries, al italiano Marco Marino Diodato.
“Marino, presentate, sabés que somos inocentes”. Entonces surge la interrogante:
¿Cómo sabes que lo leerá?, a la que responde con silencio.
Paradójicamente, Sandro vive actualmente en la misma habitación donde estuvo
recluido Diodato. Allí pasa el tiempo mirando televisión, haciendo ‘zapping’
entre los canales locales y los de suscripción por cable, además de DVD. También
le dedica un tiempo a la lectura (lee periódicos), hace ejercicios (levanta
pesas) y adorna las paredes con sus propios dibujos.
El retrato de un niño está colgado arriba de su cama. Es su único hijo, Branson,
de dos años y medio. “Mi esposa y mi hijo son mi razón de vivir”, asegura
mientras muestra una fotografía en la que aparece junto a ellos.
Al recordar el día del atentado, dice que se enteró del hecho por televisión,
cuando estaba con sus amigos en su casa, ubicada en el barrio LAB. “A los tres
días del hecho, la Policía allanó mi domicilio. Huí por miedo, estuve dos meses
en el campo, me las ingenié para vivir. Si me entregué fue porque quiero
demostrar que soy inocente. Mi único delito es que ayudé a Marino cuando él
estaba en la cárcel y que soy su amigo”.
Cuando fue aprehendido, declaró que al salir libre en octubre de 2000 (estuvo
preso casi 5 años por narcotráfico) el italiano le dijo que no deje Santa Cruz
porque tenía trabajos y dinero para él. También indicó que Marino reclutó gente
para realizar secuestros a personas notables y que conocía a las personas que
participaron en el atentado. Sin embargo, después se retractó argumentando que
fue presionado por la Policía. Luego de casi dos horas de conversación, Sandro
se despidió. El reloj marcaba las 12:15.
El juicio oral comenzará el 3
de mayo próximo
El 3 de mayo próximo comenzará el juicio oral contra Marino
Diodato, Javier Villanueva, Ricardo Borba, Sandro de Carvalho y Freddy Hurtado,
presuntos autores del atentado que segó la vida de la fiscal Mónica von Borries,
el 27 de febrero del año pasado.
El hecho se registró entre las 14:20 y 14:30 de ese día, en la calle Las Maras
del barrio La Santa Cruz, (inmediaciones de la avenida Cristo Redentor), cuando
la fiscal salió de su casa y subió a la vagoneta Mitsubishi Montero, color
beige, placa 989-GBA. Presumiblemente, en el momento en que hizo contacto del
encendido el motorizado explotó, causándole la muerte e hiriendo a un vecino que
pasaba por el lugar.
El pasado lunes los jueces del Tribunal Cuarto de Sentencia, Luis Jaime Cruz y
Saúl Ubby Suárez, rechazaron la solicitud de libertad del brasileño De Carvalho
porque consideraron que su situación jurídica no mejoró. Los fiscales asignados
al caso, Hugo Iquise y José Luis Molina, coincidieron en que la medida no podía
ser revertida en favor del interno porque existe peligro de fuga por ser una
persona extranjera que no cuenta con documentación y tiene antecedentes penales.
De Carvalho estuvo recluido en el penal de Palmasola por un caso de narcotráfico
alrededor de cinco años. Al momento de su detención declaró que era el hombre
que le brindaba seguridad personal a Marino Diodato cuando ambos estaban
recluidos. Después de un par de meses se retractó de sus acusaciones contra
Villanueva y dijo ante los medios de comunicación que era inocente.
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