Transformar las zonas rojas, un reto
Inseguridad. El centro está rodeado de áreas peligrosas. Hay muchas más en la ciudad, pero las del primer anillo preocupan. La Policía sugiere tomar precauciones, otros, concienciar a los ciudadanos
Gerson Rivero
Tres avenidas albergan la inseguridad del primer
anilloLa inseguridad toca las puertas del centro de la ciudad. El primer anillo se
ha convertido en un gran cinturón de zonas rojas que envuelve el Casco Viejo.
Algo hay qué hacer y entre tantas posturas hay dos sugerencias que predominan:
la primera, a corto plazo, es de reforzar la vigilancia policial; y la segunda,
de mayor alcance, es la de recuperar las áreas públicas, es decir que los
vecinos sientan como propias las plazuelas, jardineras y otros espacios de la
ciudad.
Ejemplos hay. Uno de ellos es el de la iniciativa impulsada por el Programa de
Formación Ciudadana, denominado ‘Barrios Pintudos’.
“Los vecinos del barrio Paraíso, por ejemplo, recuperaron una plaza que por las
noches ahora se llena de chicos y chicas que pueden salir tranquilos a jugar”,
explica Isabella Prado, coordinadora del Programa. “Ahí ya no hay espacios para
los delincuentes”.
Según Prado, hace falta que se cree una conciencia ciudadana de cuidar los
espacios públicos, para evitar que los malvivientes se apoderen de ellos.
“Prevenir es más barato. Se gasta menos en organizar a los vecinos que en
rehabilitar drogadictos”, señala.
Esto, sin embargo, debe ir acompañado de políticas gubernamentales que brinden
alternativas a los jóvenes, como la cultura o el deporte, entre otras.
El gobierno municipal aún no termina de acomodarse y la inestabilidad del
Gobierno nacional brinda menos esperanzas todavía para consolidar una visión
como la que plantea Prado.
Mientras tanto, son cada vez más las víctimas de los vecinos y transeúntes de
las avenidas Cañoto, Irala y Uruguay, principalmente.
Las inmediaciones de estas arterias son identificadas como las principales zonas
rojas del centro de la ciudad. En ellas abundan ‘cleferos’, alcohólicos,
‘palomillos’, carteristas y otro tipo de malvivientes, pero además son zonas de
bares, choperías y prostíbulos, muchos de ellos (en todos los casos)
clandestinos.
En el puesto policial de la ex terminal de buses, sólo en una semana, entre el
13 y 20 de marzo, se recibieron 22 denuncias de peleas, robos, agresiones y
escándalos en vía pública. El sargento Julián Patón, uno de los responsables del
puesto del parque El Arenal, aunque no contaba con cifras exactas, confirmó que
el promedio es de tres a cuatro denuncias diarias, que llega a hasta una media
de siete para los fines de semana.
De hecho, en el momento de hacer la consulta (martes 22 de marzo) la carceleta
del puesto estaba llena con tres detenidos: dos por robo y uno por escándalo en
vía pública.
Los vecinos de estas avenidas han aprendido a convivir con esta realidad, pero
no por ello están conformes con ella. No obstante, la actitud que toman es la
más a mano: ponerse a buen recaudo.
“Yo tengo mi arma ahí escondida, porque los maleantes no le tienen consideración
a uno”, confiesa el dueño de una licorería, que prefiere el anonimato.
Pero las principales víctimas son los transeúntes, que no esperan ser asaltados
mientras van a servirse un plato a un restaurante o a tomarse unos tragos.
La Policía hace lo que puede con 20 policías para las zonas mencionadas y la
Alcaldía lo propio, con otro tanto de gendarmes, pero no es suficiente. El
debate está abierto.
La Policía tiene limitaciones
El centro de Santa Cruz de la Sierra está bajo la protección de 20 policías
apostados en dos comisarías.
Una de ellas está en la ex terminal de buses y la otra en el parque El Arenal.
Esta última ha sido recién inaugurada y cuenta con las comodidades elementales
para cumplir su misión. Sin embargo, los uniformados asignados a esa
repartición, no.
Cuentan apenas con un ‘handie’ para recibir instrucciones desde la central del
110 y entre ellos no pueden comunicarse, pues ni siquiera poseen celulares.
Aun así están mejor que sus pares de la ex terminal, que no tienen agua y la luz
que utilizan es prestada de la Intendencia Municipal que funciona al lado.
Hay otros puestos policiales cercanos en el estadio Tahuichi Aguilera y el
Parque Urbano.
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