El Papa vive su calvario en una Semana Santa con él ausente
Religiosidad. Una cruz es llevada durante la procesión del Viernes Santo que se realizó ayer en la isla de Malta
Agencias. Roma
Los ritos litúrgicos de esta Semana Santa, los más importantes del calendario
cristiano, han estado marcados por la tristeza ante la ausencia del papa Juan
Pablo II, que vive un personal y doloroso calvario por el agravamiento de su
enfermedad.
Mientras los católicos del mundo oran y reviven la pasión de Cristo, el Papa
vivió por primera vez en 26 años de pontificado una semana distinta,
caracterizada por las dudas sobre su recuperación.
Con casi 85 años de edad, vencido por la enfermedad de Parkinson, que ya le
atacó el sistema respiratorio y ahora le dificulta la deglución y el habla, Juan
Pablo II, el representante de Dios en la tierra, lucha con todas sus fuerzas
contra el mal que puede resultarle mortal.
“Con su sufrimiento nos enseña el valor de la vida”, asegura la religiosa
italiana Vincenzina Mazzieri interpretando el parecer de muchos católicos.
Su personal Via Crucis resulta curiosamente también un grito de dolor como el de
Jesús en la cruz hace casi dos mil años.
El Papa apareció desde su capilla privada del Vaticano a través de un circuito
cerrado de televisión ante los miles de creyentes que asistían ayer, en torno al
Coliseo de Roma, al Vía Crucis nocturno que conmemora la crucifixión de Cristo.
El Papa estaba sentado, fue filmado de espaldas y tenía una estola litúrgica
como señal de que participaba en la ceremonia.
Durante el acto de la pasión, se denunció la ‘violencia’ que actualmente existe
en el mundo contra Cristo, “al que sólo saben presentar como un homosexual o uno
que predica que la salvación va ligada a la mujer y da ejemplo casándose”.
La fuerte denuncia la hizo el predicador de la Casa Pontificia, el franciscano
Raniero Cantalamessa, que pronunció la homilía.
“Siempre ha existido la tendencia de vestir a Cristo con los valores de una
época o de una ideología. En el pasado, por lo menos, eran causas serias, dignas
del hombre y se hablaba de Jesús idealista, socialista, revolucionario. Pero
esta época, obsesionada por el sexo, se lo presenta como un gay o uno que
predica que la salvación llega de la unión con el hecho femenino y da ejemplo
casándose con María Magdalena”, dijo.
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