Príncipe Rainiero de Mónaco está entre la vida y la muerte
Delicado. El príncipe, en una foto tomada el 25 de enero pasado
DPA/EFE. Montecarlo
El príncipe Rainiero de Mónaco se debate entre la vida y la muerte, según
anunció ayer la Casa Grimaldi.
En vista de la debilidad de su corazón, sus pulmones y sus riñones, el
pronóstico sólo puede ser ‘reservado’, según un comunicado oficial.
Rainiero, de 81 años, sigue en la unidad de cuidados intensivos de la clínica
especializada en problemas cardiopulmonares del principado y recibe respiración
artificial.
La gravedad de la situación ha llevado a que sea consultado otro especialista
cardiovascular de París, señaló el documento, que añadió que ‘más adelante’
habrá otro comunicado.
Los médicos que lo tratan no ocultaron ayer, en un extenso boletín, la gravedad
de su enfermedad.
Rainiero III ingresó con una grave infección pulmonar en el hospital el 7 de
marzo y el martes pasado entró en la unidad de cuidados intensivos. Sus hijos
Carolina, Estefanía y el heredero, Alberto, han visitado en numerosas ocasiones
a su padre en la clínica.
El nuevo informe, sumado a los rumores alarmistas de los tres últimos días, ha
disparado las alarmas en Mónaco, donde sus habitantes, sin perder la esperanza,
se preparan para lo peor.
Y más aún, después de que los servicios de prensa del Palacio, que administran
la información a cuentagotas, afirmasen que “el estado de salud de su Alteza
Serenísima el príncipe Rainiero III, que continúa en reanimación bajo asistencia
respiratoria en el Centro Cardio-Torácico de Mónaco, sigue siendo preocupante”.
Ese brusco deterioro del estado de salud de Rainiero motivó el regreso urgente
al Principado de su hijo y heredero, Alberto, y de su primogénita, Carolina,
desde Italia y Alemania, respectivamente.
Los dos y la benjamina, Estefanía, se turnan desde entonces para visitar el
lecho de su padre.
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