El cardenal pide desechar el odio y buscar libertad
Catedral. La celebración pascual para los enfermos, ancianos y discapacitados congregó a muchos fieles
B. Ávalos y R. Escóbar
Las actividades litúrgicas católicas
marcarán la programación de TV
No hubo decomiso de pescados en mercados y ferias
En Jueves Santo, el cardenal Julio Terrazas pidió a los feligreses combatir
las enfermedades morales como el odio y la sed de venganza porque le están
haciendo mucho daño al país. El prelado aprovechó la presencia de algunas
autoridades durante la celebración de la Última Cena del Señor para remarcar que
“este pueblo tiene derecho a ser libre, a encontrar la paz y a no esperar
siempre la limosna que cae de los poderosos”.
Haciendo alusión a la compleja situación que vive el país en los últimos
tiempos, sostuvo: “Tanto que se dice que la iglesia medie, ahora les digo a
todos los que están en el poder y a los que están en las bases, que lo
importante es que cada uno sirva a su hermano con humildad y ayude a los demás a
levantarse... que se defienda la justicia y que se lo haga con el método del
Señor”.
Su primer mensaje, durante la celebración de la misa para los ancianos y los
enfermos en la Catedral, se centró en las enfermedades que sufre nuestra
sociedad. “El odio es una enfermedad, también lo son los enfrentamientos, la
calumnia, el deshacer la dignidad de las personas y de las instituciones, el
estar siempre diciendo que hay que vengarse y que no se debe perdonar. Esas son
enfermedades morales que hacen tambalear la salud de la sociedad”, sostuvo.
“El Señor nos pide hoy acabar con esas enfermedades que con tanta facilidad
llegan de un lado y de otro porque responden a intereses de grupos o de
personas. (...) La salud del pueblo debe ser preocupación de todos, no sólo de
las autoridades, porque más mal hacen los cadáveres ambulantes que la gente
impedida. Es más difícil salvar a aquéllos que siembran muerte y odio que a
quienes nos recuerdan que la cruz hay que llevarla, pero no para aplastar a
nadie, sino para salvarse y liberarse”, añadió. A los enfermos y ancianos les
recordó que el sufrimiento no es un fin de la vida, sino un paso para tener una
vida verdadera.
Durante el lavatorio de los pies, instó a los fieles a ponerse a servicio de los
demás.
Un joven que participó en el lavado de pies en la parroquia María Auxiliadora
resumió así su experiencia: “Es emocionante tratar de vivir lo que Jesús vivió,
aunque me sentí un poco nervioso”, afirmó Daniel Gonzales.
La noche de jueves también fue propicia para conmemorar el triple misterio: la
institución de la sagrada eucaristía, la institución del sacerdocio y el
mandamiento del amor, que se ven plasmados en la celebración de la santa misa,
la adoración del Santísimo y el lavatorio de los pies.
El Papa siguió la misa por Tv, está anémico
Las celebraciones del Jueves Santo, uno de los días más importantes de la
semana pascual, comenzaron en la Basílica de San Pedro del Vaticano sin el papa
Juan Pablo II, obligado a seguir la liturgia por televisión en su apartamento.
El cardenal italiano Giovanni Battista Re, que presidió la misa crismal, primera
celebración de la jornada, leyó un mensaje del Papa en el que éste subrayó su
comunión espiritual con los cardenales, obispos y curas de Roma y el mundo
entero. "Me uno con el pensamiento a ustedes, que están reunidos para la
celebración", escribió el Sumo Pontífice.
"Desde mi apartamento y a través de la televisión, estoy espiritualmente con
ustedes, queridos míos. Con ustedes rindo gracias a Dios del don y el misterio
de nuestro sacerdocio. Con ustedes y con toda la familia de creyentes, rezo
porque no falten nunca en la Iglesia numerosos curas y santos", añadió.
"Con la presente celebración conmemoramos el día en que Cristo comunicó a los
apóstoles su sacerdocio" y "revivimos ese momento de intimidad espiritual que
Jesús compartió en el Cenáculo con sus amigos la vigilia de su pasión, muerte y
resurrección", escribió.
Juan Pablo II, de 84 años y enfermo de Parkinson, se recupera con dificultad de
la traqueotomía a la que fue sometido el 24 de febrero para ayudarlo a respirar.
A su problema de salud se sumó otro: la anemia. Por la tarde, el cardenal
colombiano Alfonso López Trujillo reemplazó al Papa en la misa de la Cena del
Jueves Santo. El purpurado lavó los pies a 12 sacerdotes de varias
nacionalidades, tal como lo hizo Cristo a los 12 apóstoles en señal de
humildad./AFP
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