En recuerdo de George Kennan (1904-2005)
Agustín Saavedra Weise
A la avanzada edad de 101 años, falleció el pasado 17 de marzo George Frost
Kennan. Nació el 16 de febrero en Milwaukee (1904), poco después del histórico
discurso de Sir Halford Mackinder ante la Royal Geographic Society en Londres
acerca del ‘Pivote geográfico de la historia’, donde desarrolló el concepto de
‘heartland’ (corazón terrestre, núcleo vital) de enorme trascendencia hasta
nuestros días. Pues bien, quien en vida fue estratega, historiador, geopolítico
y diplomático, no desperdició las enseñanzas del geógrafo británico. Kennan fue
el autor (basado en las ideas de Mackinder) de la teoría y práctica del cerco de
Estados Unidos contra la Unión Soviética –poseedora del ‘heartland’– en el
inicio de la Guerra Fría. De esa manera, la gigantesca potencia terrestre fue
‘contenida’ por un verdadero anillo de bases militares que, aunadas a su difícil
geografía, forjaron un duro ‘corralito’, el cual ni siquiera hoy –14 años
después de la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS)– se
ha desmantelado, apuntando más bien hacia su heredera política, la Federación
Rusa, que ciertamente no mira con agrado esta situación, máxime ahora que ha
perdido parte del control del ‘heartland’, control que, según Mackinder,
aseguraba el dominio del mundo a quien lo tuviera.
Desde su famoso telegrama ‘largo’ de 1946 (mientras era el Nº 2 de la embajada
estadounidense en Moscú), los razonamientos de Kennan en relación con los
soviéticos se tomaron en cuenta. En esa época advirtió a Washington de que
Joseph Stalin no entendía razones, pero “sí entendía la lógica de la fuerza”.
A partir de ahí incentivó el desarrollo de la política de contención por todos
los medios, pero no mediante la agresión militar, algo que Kennan previó que
sería desastroso por el desarrollo de armas nucleares en EEUU y la URSS.
Alejado de su Cancillería por casi medio siglo, Kennan siguió, no obstante,
siendo el diplomático más famoso del Departamento de Estado. Hasta sus últimos
días, continuó escribiendo y dictando conferencias.
En esta Bolivia que vive presionada por sus dramas internos y asilada del mundo,
poco o nada quizá importó Kennan, su vida y su reciente muerte. Grave error, las
políticas de las superpotencias deben ser analizadas porque, tarde o temprano,
repercuten sobre los pueblos de la periferia, el boliviano entre ellos.
Como corolario de la muerte de este notable estadista, nada mejor que citar
algunos de sus elocuentes razonamientos. Éstos reflejan el carácter y la
filosofía de George Kennan, artífice de la política exterior norteamericana en
la segunda mitad del siglo pasado.
“La política es un asunto demasiado intrincado para soportar ninguna clase de
tabúes absolutos”.
“Pienso sobre todo en lo que llamaría la conciencia política nacional del
estadista estadounidense. Con ello me refiero a la tendencia –cuando se habla o
se actúa en el campo de la política exterior– a preocuparse más por los efectos
de lo que se dice o se hace sobre la política interna, que por los efectos
reales sobre nuestras relaciones con otros países”.
“Si queremos influir sobre las prácticas políticas, lo lograremos mejor por el
poder del ejemplo antes que por la prédica y la exhortación”.
“La lealtad es tal vez la única virtud absoluta, en el sentido de que ser leal
incluso a las peores causas es mejor que ser incapaz de mostrar lealtad a
cualquier cosa.”
“El Gobierno es un mandatario, no un mandante, la obligación primaria es con los
intereses de la sociedad nacional que representa, no con los impulsos morales
que puedan experimentar algunos elementos de esa sociedad”.
|