¿Malabarismos presidenciales?
Betty Tejada Soruco
Un proyecto de ley de convocatoria de elecciones generales adelantadas,
presentado ante el Congreso Nacional por el presidente de la República, Carlos
Mesa, fue la gota que colmó el vaso de los congresales, que fueron invitados
también a abandonar el Parlamento; y luego de un aluvión de 36 frenéticos y
coléricos discursos parlamentarios con mucha protesta y ninguna propuesta, el
proyecto fue rechazado a través de una declaración congresal muy escueta y
excesivamente parca que lo declaraba inconstitucional.
¿Ignoraba el Presidente, en el momento de presentar su proyecto, la respuesta
del único poder estatal absoluto que hoy detentan los partidos? ¿Realmente no
estuvo bien asesorado cuando retó al poder político a ir a las urnas en dos
meses?
Si bien es cierto que el trabajo parlamentario ha sido fructífero en cuanto a
legislación, no es menos cierto que, gracias a los partidos, el trabajo
parlamentario ha estado empañado por una irracional y alta carga política que no
le ha dado tregua al país.
Largos, tediosos y rabiosos discursos sin más norte que el cálculo político tan
mal hecho (que lo digan las encuestas), amplias sesiones en las que casi a
diario se veía al gabinete ‘mesista’ en el banquillo de los acusados, al punto
que ya hasta se bromeaba que los ministros deberían irse a vivir al Parlamento;
y si a ello agregamos las agendas regionales legítimas pero manoseadas, los más
de 14.000 pedidos sectoriales y los insólitos bloqueos harakiri, ¿se puede decir
que hubo cooperación en la gobernabilidad de este país en un gobierno de
transición? Todo lo contrario, la oposición ha sido enormemente perjudicial.
¿Y qué se puede hacer cuando existe un grueso sector de los dirigentes que no
reacciona, a sabiendas de que el país está a punto de despeñarse en dos abismos,
el de los movimientos populares y el de los partidista-empresariales radicales?
¿Provocarlo, despertarlo, enojarlo o interpelarlo para obtener un fuerte sentido
de corresponsabilidad?
Las reiteradas y espectaculares apariciones del Presidente provocaron un ‘shock’
en quienes han convertido las agendas nacionales en banderas políticas
multicolor, multisigno y ‘multitoma y daca’, y a las regiones en fortines en esa
oposición tradicional, la cual busca “que se aplace el Presidente” sin importar
el costo país; total, ¿acaso algunos no están disfrutando de las mejores playas
de Miami sin recordar que son más los muertos en democracia que en dictadura?
¿Este dato no señala un serio desencuentro ahora acentuado por quienes siguen
bloqueando, debiendo jugar un rol más que fundamental en el tratamiento de la
agenda país, considerando que las mismas contienen toda la fuerza histórica de
la diversidad boliviana que deberá ser canalizada hacia una reconfiguración
total del Estado boliviano, ojalá en paz?
¿Y qué podía hacer el Presidente sino malabarismos para que definamos de una vez
nuestras posiciones? Lo que importan son los resultados, y esta pequeña tregua,
resultante del ‘shock’ nacional, debe ser bien aprovechada.
*Diputada nacional
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