Interrogantes sobre el 32 por ciento
Roque Armando Camacho Negrete (*)
En la discusión de la nueva Ley de Hidrocarburos, el Gobierno, la mayoría
parlamentaria y algunos voceros de partidos políticos afirman que el 32% de
impuestos más el 18% de regalías suman el 50 por ciento de recursos para el
Estado de Bolivia. Sin embargo, esa simple operación aritmética es errada,
puesto que los sumandos (32 y 18) no son de la misma calidad y, por lo tanto, no
suman 50.
Aquí existe una gran incongruencia o falta de sinceridad por parte de los que
están sosteniendo la posición oficial, o, sencillamente, no nos están dando
todos los elementos para la formación de un criterio correcto.
De tal manera que debe aclararse lo siguiente:
1. ¿El 32% de impuestos que se le pretende aplicar a las empresas petroleras es
‘descargable’ mediante facturas?
De ser ello evidente, sencillamente no habrá pago real del 32% de los impuestos
a las empresas petroleras. Entonces, significa que Bolivia se queda con el 18%
de las regalías, y las empresas petroleras se llevan el 82% del precio de los
hidrocarburos.
2. ¿Podrán pagar las empresas petroleras el 32 por ciento con bonos u otros
certificados emitidos por el Estado?
De ser ello cierto, también no habrá ningún ingreso tributario efectivo al
Estado nacional.
3. ¿Se continuará dando el incentivo del 10 por ciento a las exportaciones de
las empresas petroleras?
Por eso, las empresas petroleras podrían transar esos certificados de incentivos
a las exportaciones en el mercado tributario nacional y obtener ingresos que
verdaderamente le reduzcan su carga del 18 a sólo el 8%. En este caso, las
petroleras se estarían beneficiando con el 92% del precio de los hidrocarburos y
Bolivia, paradójicamente, sólo recibiría el 8%.
Estos aspectos deben ser aclarados urgentemente por los que están manejando
ambas opciones, habida cuenta de que a la ciudadanía no se nos está brindando
información sobre las cualidades de los impuestos que se pretenden aplicar.
Se teme, en caso de que el Estado no perciba real y efectivamente el 50% de los
hidrocarburos en boca de pozo (impuestos y/o regalías), que cualquier otro monto
menor no alcanzará para la sobrevivencia de la burocracia estatal ni para
generar planes de desarrollo.
El Estado ha percibido aproximadamente 200 millones de dólares de las empresas
petroleras por el 18% como carga tributaria el año pasado, y ese monto de
recaudación ha motivado la aplicación de más impuestos directos (a las
transacciones bancarias) e indirectos (‘dieselazo’), medidas que afectan a los
ciudadanos y apenas son un paliativo momentáneo para el Estado.
De recibir el Estado real y efectivamente el 50 por ciento de los hidrocarburos
(impuestos y/o regalías), aproximadamente 1.000 millones de dólares se quedarían
tanto en el Tesoro General de la Nación como en las regiones.
En este caso, obviamente, no se tendría la necesidad de mendigar dádivas
externas para pagar a la burocracia estatal, y habría recursos necesarios para
emprender las obras postergadas, que generarían fuentes de trabajo y
dinamizarían la economía.
Los voceros del Gobierno deben entender que el desprestigio contra los que se
oponen a la fórmula 18 más 32 no es el camino adecuado para llegar a la verdad.
Por último, aclaro que pedir explicaciones sobre el 32% de impuestos surge de
una duda razonable compartida por muchas personas.
* Abogado, catedrático de derecho agrario y operador de leyes;
racn58@hotmail.com
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