Miércoles Santo
Paulovich ®®La noticia de perfil
De acuerdo con el calendario de los sucesos evangélicos que ocurrieron
durante la Semana Santa, hoy tendría que haberse producido la transacción
comercial más perversa de la historia, cuando el señor Judas, llamado también el
Iscariote, que oficiaba de tesorero de los apóstoles, vendió a Jesús y lo
entregó con un beso.
Cerré los ojos y me puse a imaginar aquella infame operación realizada entre los
judíos, que no creían que Jesús fuera su Mesías, y el apóstol, que ya había
traicionado a Jesús hacía mucho tiempo dentro de su corazón porque aquél también
esperaba un nuevo rey de los judíos que les dotara de poder y riqueza.
Judas salió de su casa un miércoles como hoy, hace más de dos mil años, y al
despedirse de su mujer le dijo: “Hoy debo hacer un buen negocio y si me va bien
tendremos mañana algún dinerillo para que puedas hacer compras y celebrar la
pascua judía con cordero y buenos vinos”. Quiso darle un beso y su mujer lo
rechazó porque el sexto sentido que tienen las mujeres le había hecho percibir
que Judas era un traidor, como algunos maridos.
Como buen hombre de negocios se fue al café La sinagoga, donde solían concurrir
algunos hombres influyentes y platudos del Sanedrín, y viendo a algunos
alrededor de una mesa se acercó y los saludó con cortesía y aplomo, y les
preguntó qué les había parecido la manifestación del Domingo de Ramos y la buena
recepción que le brindaron los jerosolimitanos a Jesús de Nazaret.
Tratando de mostrarle indiferencia, algunos le respondieron que la manifestación
del Domingo de Ramos les había parecido bastante bien, pero que los concurrentes
seguramente habían sido pagados, como en la mayoría de las manifestaciones, y
que el tal Jesús de Nazaret no les inquietaba mucho porque no le veían uñas de
guitarrero como para ser el rey de los judíos.
Otros de los contertulios manifestaron que Jesús era un ciudadano peligroso
tanto para los judíos como para los romanos porque decía muchas verdades.
Judas, que era vivísimo, apoyó a los segundos y dijo que él era muy amigo de
Jesús y de sus apóstoles y que manejaba el dinerillo de todo ese grupo
comunitario, manifestando que él podría entregar a Jesús mañana mismo si los
judíos lo consideraban peligroso porque él (Judas) sabía dónde cenarían el
jueves por la noche y dónde se dirigirían después.
Los judíos se interesaron por la propuesta y le preguntaron cuánto cobraría por
entregar a ése que se decía hijo de Dios, a lo que Judas respondió que 100
monedas de plata. Los judíos se burlaron de su propuesta inicial y le ofertaron
50 monedas a lo mucho y que no los comprometiera en la negociación. Judas les
pidió 80 monedas de plata, y al final transaron por 30, con lo que cerraron la
operación.
Judas volvió a su casa, su mujer no le quiso recibir las monedas de plata,
volvió a llamarlo traidor y Judas comenzó a desesperarse. Eso sucedió en un
miércoles como hoy. Mañana les contaré un nuevo episodio de acuerdo a mi propia
interpretación.
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