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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Miércoles 23, Marzo de 2005

../images/blanco.gifMiércoles Santo



Paulovich ®®La noticia de perfil

De acuerdo con el calendario de los sucesos evangélicos que ocurrieron durante la Semana Santa, hoy tendría que haberse producido la transacción comercial más perversa de la historia, cuando el señor Judas, llamado también el Iscariote, que oficiaba de tesorero de los apóstoles, vendió a Jesús y lo entregó con un beso.
Cerré los ojos y me puse a imaginar aquella infame operación realizada entre los judíos, que no creían que Jesús fuera su Mesías, y el apóstol, que ya había traicionado a Jesús hacía mucho tiempo dentro de su corazón porque aquél también esperaba un nuevo rey de los judíos que les dotara de poder y riqueza.
Judas salió de su casa un miércoles como hoy, hace más de dos mil años, y al despedirse de su mujer le dijo: “Hoy debo hacer un buen negocio y si me va bien tendremos mañana algún dinerillo para que puedas hacer compras y celebrar la pascua judía con cordero y buenos vinos”. Quiso darle un beso y su mujer lo rechazó porque el sexto sentido que tienen las mujeres le había hecho percibir que Judas era un traidor, como algunos maridos.
Como buen hombre de negocios se fue al café La sinagoga, donde solían concurrir algunos hombres influyentes y platudos del Sanedrín, y viendo a algunos alrededor de una mesa se acercó y los saludó con cortesía y aplomo, y les preguntó qué les había parecido la manifestación del Domingo de Ramos y la buena recepción que le brindaron los jerosolimitanos a Jesús de Nazaret.
Tratando de mostrarle indiferencia, algunos le respondieron que la manifestación del Domingo de Ramos les había parecido bastante bien, pero que los concurrentes seguramente habían sido pagados, como en la mayoría de las manifestaciones, y que el tal Jesús de Nazaret no les inquietaba mucho porque no le veían uñas de guitarrero como para ser el rey de los judíos.
Otros de los contertulios manifestaron que Jesús era un ciudadano peligroso tanto para los judíos como para los romanos porque decía muchas verdades.
Judas, que era vivísimo, apoyó a los segundos y dijo que él era muy amigo de Jesús y de sus apóstoles y que manejaba el dinerillo de todo ese grupo comunitario, manifestando que él podría entregar a Jesús mañana mismo si los judíos lo consideraban peligroso porque él (Judas) sabía dónde cenarían el jueves por la noche y dónde se dirigirían después.
Los judíos se interesaron por la propuesta y le preguntaron cuánto cobraría por entregar a ése que se decía hijo de Dios, a lo que Judas respondió que 100 monedas de plata. Los judíos se burlaron de su propuesta inicial y le ofertaron 50 monedas a lo mucho y que no los comprometiera en la negociación. Judas les pidió 80 monedas de plata, y al final transaron por 30, con lo que cerraron la operación.
Judas volvió a su casa, su mujer no le quiso recibir las monedas de plata, volvió a llamarlo traidor y Judas comenzó a desesperarse. Eso sucedió en un miércoles como hoy. Mañana les contaré un nuevo episodio de acuerdo a mi propia interpretación.

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