Bizot: Bolivia me hace ser un hombre feliz
Artista. Philippe Bizot, el mimo autodidacta desarrolló una técnica propia
Irma Velasco
Teatro. El mimo francés abrirá hoy el quinto ciclo cultural
Espacio Abierto, organizado por EL DEBER y el banco Santa Cruz, grupo Santander
Central Hispano. Será a las 20:00 en el Diario Mayor
Espacio Abierto inaugurará hoy su quinta temporada a través
del silencio de Philippe Bizot. El ciclo cultural del diario El DEBER recibirá
al mimo francés con la obra 30 años de silencio.
En homenaje a los años de su trabajo escénico, Bizot resume las seis mejores
historias que ha creado a lo largo de tres décadas sobre el escenario.
Igualmente, revisará obras que empezó a crear desde que tenía 18 años, en un
paseo que recorre las viejas y las nuevas historias.
“Cada momento sobre el escenario corresponde a un momento de mi vida”, dice
Bizot al repasar sus experiencias como artista.
- Después de 30 años de trabajo, ¿cómo se reviven los espectáculos ya
realizados?
- Es una manera de actuarlos de nuevo con la técnica y la edad de hoy.
Presentaré las obras que realicé desde mis 18 años, con los mismos defectos de
entonces pero con la diferencia de que hoy actuaré de una nueva manera. Es como
si tocara antiguas partituras de música. Las notas son las mismas, pero mis
manos las tocan de forma diferente.
- ¿Qué ha cambiado desde sus primeras creaciones a los 18 años?
- La técnica se ha reforzado, la experiencia te lleva a eso, lo que sigue igual
es la pasión y el amor que dedico a mi trabajo.
- Usted desarrolló una técnica de pantomima muy particular, basada en la
interacción con el público...
- Me encanta sorprender a la audiencia y generar una relación con ella, en
realidad se trata de un juego muy sutil.
- ¿Cómo logra mantener el curso de su relato y combinarlo con improvisaciones?
- Se logra estando muy concentrado sobre el escenario. Durante el día, cuando no
estoy trabajando sobre las tablas, me planteo una serie de dificultades y todo
el día pienso en ellas. Entonces me creo un conflicto y cuando llego al
escenario estoy listo para extender y exteriorizar esas preocupaciones ante el
público.
Cuando estoy sobre el escenario, tengo la impresión de seguir mi día, entonces
actúo con las impresiones del momento. Por eso, a través de la máscara blanca,
el escenario se convierte en una continuación suave de mis impresiones del día.
- ¿Qué significó para usted haber sido alumno de Marcel Marceau?
- Marcel Marceau fue para mí un buen ejemplo, pero nunca he trabajado con él. Es
un hombre que admiro y respeto. Soy autodidacta porque mi técnica la he
elaborado yo mismo. Pero mi alma en lo más profundo se siente muy cercana a Jean
Louis Barot, el célebre mimo que actuó en Los niños del paraíso.
- ¿Cómo explica la capacidad de expresión que tiene el silencio?
- Nunca digo silencio, sino silencios en plural, porque son tan diversos. Me
permiten acercarme a todos los pueblos acercarme a todos los pueblos eliminando
las fronteras culturales. El público se acerca a mí y yo me acerco a él en un
diálogo mudo, pero muy intenso. Mudo pero con mucha fuerza porque es un teatro
de murmullos, de sentimientos, de cariño y de ternura.
- ¿En momentos de conflictos y de guerra, cuál es el rol del silencio?
- El silencio vale más que la palabra porque puede dar paz. Una manifestación
silenciosa lleva a la reflexión y a la serenidad. Con el silencio no se puede
mentir, mientras que las palabras dañan el corazón del hombre. Así que sería
necesario que el mundo se silenciara (risas).
- En todos estos años ha visitado muchos países, ¿qué lugares lo han marcado?
- En 30 años de viajes di cinco veces la vuelta al mundo. El país que más me
gusta es B livia. Es el único país que visito cada año, desde hace una década.
La gente me encanta, la cultura, la suavidad de los sentimientos, la nobleza de
las almas y los paisajes, todo aquí se conjuga para hacer de mí un hombre feliz.
- ¿Por eso lucha hace muchos años por crear una escuela de mimos en Bolivia?
- Sí, es una novedad, tengo la llave de un edificio en Cochabamba, que pude ser
la llave de la escuela de mimos. Todavía es muy pronto para dar detalles, pero
tengo la posibilidad de hacer un taller permanente en Cochabamba.
- ¿Qué recuerdos especiales guarda de sus 30 años de carrera ?
- Son muchos los momentos que podría mencionar, aquí en Bolivia viví cosas muy
lindas también.
Sin embargo, algo muy especial sucedió con un espectáculo que realicé en Francia
con mis alumnos ciegos. Los actores ciegos actuaron ante una audiencia también
no vidente durante una hora. Fue maravilloso. Trabajamos mucho con el sonido.
Por ejemplo el ruido de los pasos sobre el escenario. Cada espacio sobre escena
tenía micrófonos que daban distintas tonalidades para que la audiencia pudiera
seguir la historia. La obra parecía la grabación de sonido una película y la
reacción del público fue memorable.
Perfil
El mundo de los susurros
Originario de Burdeos,
Francia, el mimo Phillipe Bizot ha aprendido su arte de manera autodidacta, a
través de la minuciosa observación del mundo. Su trabajo construido de gestos
requiere la cercanía del espectador.
Bizot realizó giras artísticas en países y lugares como: Congo, Chile, China,
Rusia, Bangladesh, Bolivia, Cuba, Pakistán, Francia, España, Italia, Alemania,
Bélgica, Líbano, Holanda, Polonia, Japón, India, Tailandia, Bali, Australia,
Nueva Zelanda, Tahití, Isla de Pascua, México, Túnez, Marruecos, Uruguay,
Canadá, Estados Unidos, Togo, Vietnam y Cuba.
Comprometido con su labor de vida, el artista Bizot también efectuó talleres de
enseñanza del arte de mimo en Burdeos, Beirut, La Paz, Berlín, Saint Pierre et
Miquelon, San Francisco, New York, Tokio, Madrás, Karachi, Montevideo y Lomé.
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