Jessica Ortiz tiene todo listo para el nacimiento de Romulito en mayo
Maternal. Jessica hizo teatro en el colegio y tras unos cursillos impartidos
en Chaplin estuvo en un casting que la llevó a formar parte del elenco
Rildo Barba
Esto no es un chiste de Chaplin Show: Jessica Ortiz, una de las Brujangas,
tiene todo listo para la llegada de Romulito, su segundo hijo, aunque la cigüeña
todavía no ha confirmado la fecha exacta de su llegada, pero según los cálculos
será a mediados de mayo.
Con seis meses de gestación, la también médica y administradora del hospital
japonés, cuenta que supo el sexo de su bebé hace tres meses, en la primera
ecografía. “Ya tendré dos varoncitos”, dijo. El primero, de cuatro años, se
llama Francisco Javier Cossío. “Está feliz, dice que será su compañero cuando
vaya a jugar al fútbol. A mí me aterraba que fuese mujercita, no iba a saber ni
cómo bañarla”, indicó la mamá que, además, aseguró que su próximo embarazo será
doble: “Mi sueño es tener mellizos”.
Divorciada hace un par de años, convive con Rómulo Calvo desde 2004. La madre y
la hermana de éste se encargaron de la ropa y accesorios que necesitará el bebé.
Será el primer hijo de Rómulo Calvo, el ex alcalde cruceño, y todos en su
familia están chochísimos. Los dos médicos decidieron ser padres cuando se
dieron tiempo entre turnos y sus trabajos en el Concejo Municipal. Jessica
incluso trabajó hasta hace 15 días; los 10 kilos que aumentó la obligaron a
proveerse de nuevos uniformes y renovar completamente su vestuario.
La decoración para el cuarto de Romulito fue comprada en EEUU por su tía, y el
papá está viendo los detalles para que el lugar donde descansará el pequeño esté
a punto en mayo. “Todo será a base de verde pastel y celeste”, indicó la ‘brujanga’,
que lleva tres años sacando su lado cómico en las tablas de Chaplin.
Con la chochera también volvió el miedo a la actriz. “No es que una olvide ser
mamá, pero todo comienza de nuevo y es como si fuera la primera vez que vas a
tener un hijo”, aseguró. Y, claro, se disfruta también de sus movimientos, de
sus pataditas: “Patea toda la noche. Será bolichero, como su padre”.
|