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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Martes 22, Marzo de 2005

../images/blanco.gifLa Constituyente y sus peligros



Aure Terán Bazán

Una Asamblea Constituyente es para crear un Estado cuando alguna región se ha independizado de una potencia imperialista, como ocurrió con EEUU en 1774 y con Bolivia en 1825.
Asimismo, sirve para cambiar estructuras fundamentales e insertar las conquistas logradas por una revolución profunda, como la francesa en 1789 o la boliviana en 1952.
Una vez fundado un Estado, la Constituyente no cambia todo sino sólo algunas partes de la Carta Magna existente. Sería imposible suprimir las garantías personales, los derechos y muchos otros aspectos contemplados en la Declaración de los Derechos Humanos.
En Bolivia se ha iniciado la lucha por otra Constituyente; sería la decimoctava, pero se nos presenta con algunos peligros: los mal llamados ‘originarios’ o ‘pueblos indígenas’ están despertando después de estar mucho tiempo marginados de la vida política. Son dirigidos, adoctrinados y orientados por los izquierdistas criollos de siempre, algunas ONG y aun gobiernos extranjeros, según se denuncia en la prensa.
Añoran los tiempos pasados que podrían volver en una especie de ‘nueva independencia’ y sueñan con el gobierno inca, el de la Pachamama, el Sol y el Tumpa. Y por eso quieren cambiar el nombre de Bolivia por el de Tahuantinsuyo y el de Santa Cruz por otra denominación guaraní. Esto se ha manifestado desde el mismo Congreso Nacional.
Podrían intentar una dictadura del proletariado, como en la Rusia comunista, sin mayoría proletaria y con la supresión de los derechos humanos.
O por lo menos desearán un Estado intervencionista que acapare el 90% de las actividades productivas, eliminando así a gran parte de la empresa privada, que no ha respondido como debiera. Habrá demagogia y corrupción al más alto nivel.
Se luchará por sustituir nuestro H. Congreso Nacional por uno unicameral. Esto sería bueno, incluso para evitar que los honorables parlamentarios se jubilen en sus curules.
La religión católica dejará de ser la oficial y surgirán muchas más sectas de las que pululan en nuestro territorio y a veces desvirtúan las mentes.
Se intentará sustituir a las Fuerzas Armadas por algún organismo rural de producción o por carreteras, caminos, alfabetización y postas sanitarias.
Por estas razones, la población indígena andina se opone a la autonomía oriental, que la quiere en un plano democrático y participativo.
Los ‘originarios’ quieren autonomía para sus pueblos indígenas, sistema en el que vivirán con sus propias costumbres y en manos de oligarquías presididas por sus diferentes caciques.
Y como los ‘originarios’ son mayoría, es posible que la obtengan. Los blancos, mestizos, de ojos verdes, profesionales y otros que nacieron en este país están divididos en una veintena de partidos que pelean permanentemente.
Evitemos que la situación actual nos conduzca a la famosa Asamblea del Pueblo y derive en funestos desenlaces que inciten la intervención extranjera o la disgregación de Bolivia.
Debemos unirnos ante el peligro común, a fin de evitar el desastre de la patria grande y, por lógica, de la chica.

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