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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Lunes 21, Marzo de 2005

../20050321/images/es1.jpgCarlos Ponce vivirá en sus estudios de Tiwanaku


Personaje. Carlos Ponce fundó el Centro de Investigaciones Arqueológicas en Samaipata y abrió el camino a El Fuerte


La Prensa , EL DEBER y EFE

Dos arqueólogos recuerdan el legado de Carlos Ponce Sanginés, que falleció el viernes en la noche, y coinciden en considerar al investigador como el hombre que comenzó el estudio científico de esta rama en Bolivia.
"Como ningún otro, inició el estudio científico del pasado precolombino de nuestro país y supo realizar contribuciones sesudas para el desentrañamiento de lo que se consideraba, hasta entonces, como un insondable misterio", señala el arqueólogo Jedu Sagárnaga.
A esta voz se une la del codirector del proyecto arqueológico Puma Punku-Akapana, José María López. "Realmente logró institucionalizar la arqueología en Bolivia, incluso logró hacerla parte de las políticas de Estado del país. Él fundó la Dirección Nacional de Arqueología y el Instituto de Arqueología", recordó.
No obstante, cuestionó algunas de las teorías de Ponce con el argumento de que respondían a la época en que fueron presentadas. "Él trabajó en la época del nacionalismo (Revolución de 1952) y algunas realidades de las culturas precolombinas fueron exageradas. Pero no se puede negar que su aporte fue valioso", agregó.
López también destacó que hasta el momento el estudio de los textos de Ponce es obligatorio en las carreras de Arqueología de Perú.
Mientras que el libro de Sagárnaga Breve Diccionario de la cultura nativa en Bolivia menciona el trabajo del fallecido estudioso:"Delimitó el área de la urbe de Tiwanaku con base en los restos hallados, sobre todo cerámicos; determinó cronológicamente el inicio de Tiwanaku; su proceso cultural y declinación mediante datación radiocarbónica. Estableció para esa cultura altiplánica una secuencia de tres estadios, a saber: Aldeano, Urbano e Imperial".
Más adelante, la publicación rememora las obras de restauración supervisadas por Ponce, que trabajó en la recuperación de "dos valiosos edificios de data precolombina (Kalasasaya y el Templete Semisubterráneo), sin lo cual en este momento habrían prácticamente desaparecido".
"Desde temprano me inspiró el trabajo científico y la investigación sobre el pasado prehispánico. Siendo aún colegial, en 1943, tuve la oportunidad de contemplar las ruinas de Iskanwaya en el norte del departamento de La Paz. Las que para entonces eran completamente desconocidas y fascinantes por la conservación de los edificios allí existentes", recordó Ponce Sanginés en una entrevista que le concedió a EL DEBER en 2000.
Pero no toda la actividad del arqueólogo se concentró en Tiwanaku; en 1973 fundó el Centro de Investigaciones Arqueológicas en Iskanwaya, y ese mismo año el Centro de Investigaciones Arqueológicas en Samaipata. Allí se procedió a una limpieza de la parte superior de las ruinas de El Fuerte y se fundó el Museo Arqueológico Regional, además de abrir el camino hasta las mismas ruinas. La creación de estos tres centros posibilitó tener una visión clara de la arqueología nacional y por ello en 1975 se creó el Instituto Nacional de Arqueología a la cabeza, nuevamente, de Ponce Sanginés. El surgimiento del INAR significó la institucionalización de la arqueología boliviana que pronto adquirió prestigio internacional por la calidad de sus investigaciones y llegó a ejecutar 200 proyectos arqueológicos. Ésta fue sin duda la edad de oro de la arqueología en Bolivia y esto se debe en gran parte al arqueólogo paceño.

Recibió la medalla Cóndor de los Andes

Más allá de las discrepancias, la entrega de Ponce Sanginés también mereció una serie de homenajes, como el Premio Nacional de Cultura (1977), por su vasta labor que se reflejó en más de 50 libros, y la distinción como Doctor Honoris Causa en Arqueología de la Universidad Privada Franz Tamayo (1994).
Como ironía del destino, el último galardón para el investigador llegó el viernes en la noche, pocas horas antes de que él perdiera la vida.
Ese día, el canciller Luis Ignacio Siles le entregó la medalla Cóndor de los Andes en grado de Comendador, la máxima condecoración de Bolivia, a una de las hijas del estudioso.
El arqueólogo falleció cerca de la medianoche, tras cuatro años de lucha contra el cáncer.
La enfermedad apareció casi inmediatamente después de que concluyera su última investigación sobre la cultura tiwanacota, en la que el arqueólogo identificó a los 49 jefes de Estado de ese imperio y descubrió los retratos de algunos de ellos en vasos de cerámica.
Los restos del científico fueron velados en el Museo de Arqueología (calle Tiwanaku, en el centro paceño) y sepultados en el Cementerio Jardín (zona sur) ayer por la tarde.

Una vida dedicada a la investigación

Carlos Ponce Sanginés nació en La Paz el 6 de mayo de 1925. Desde muy joven mostró gran inclinación por la arqueología. Ya en 1948 publicó un libro dedicado a los vasos prosopomorfos de Tiwanaku,
Luego de la Revolución de 1952, de la cual fue militante, intervino en la política, sin olvidar su vocación, que supo combinar con su ideología. En 1952 asumió la jefatura del Instituto Indigenista Boliviano y en 1957 la Dirección de Excavaciones en Tiwanaku. En 1953 convocó la primera Mesa Redonda de Arqueología Boliviana, y en 1957 la segunda.
En 1958 creó el CIAT (Centro de Investigaciones Arqueológicas en Tiwanaku), del que fue su primer director.
"Hasta entonces la indagación científica y elaboración de hipótesis eran privilegio de los investigadores extranjeros, pero a partir de esa fecha comenzó una etapa 'nacionalista' que aún hoy vale la pena evocar", indica Sagárnaga.
En 1975, Ponce Sanginés fundó el Instituto Nacional de Arqueología y modernizó los métodos de investigación con laboratorios de carbono 14, espectrografía y otros.
Entre sus más de 50 obras se destacan: Descripción sumaria del templete semisubterráneo de Tiwanaku, Exploraciones arqueológicas subacuáticas en el lago Titikaka y Tiwanaku, 200 años de arqueología boliviana
Ponce Sanginés fue director de la revista Pumapunku y del Centro de Investigaciones Antropológicas Tiwanaku (Ceinanti). Sus investigaciones se extendieron a culturas del oriente y occidente de Bolivia, concluye Sagárnaga.
Fue distinguido como Investigador emérito del Centro de Investigaciones Antropológicas de México.

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