Dicen que la gente que canta es más feliz y,
cuando Dios es la inspiración, el espíritu se engrandece. Eso lo saben estos
señores, miembros de diversos coros o ministerios musicales -como los
llaman- de iglesias católicas o grupos de oración. Son personas cuyas edades
oscilan entre los 15 y 39 años, estudiantes y la mayoría trabajadores.
Algunos están casados y, con todo, se dan tiempo para ensayar, cantar en las
misas y asistir a otras actividades donde necesiten ese talento innato que
poseen.
Para identificarlos, ellos dan algunas pautas: "Somos personas comunes y
corrientes", dijo María René Pereira, integrante de Betania. "Hacemos algo
distinto", indicó Alfredo Castro, del grupo Bezaleel. "No somos villeros",
bromeó Guilles, su compañero. A ello añadimos: son bromistas, ¡con ellos se
ríe todo el tiempo! Aseguran que, como cualquiera, hablan malas palabras,
beben, fuman -con medida-, bailan, bolichean y, en alguna oportunidad,
alguno hasta ha peleado. La particularidad está en que el domingo, el día
del Señor, en la iglesia esperan por ellos para alegrar la liturgia.
Mov.
Sacerdotal Mariano
Unidos por devoción a la virgen
La diferencia de
edades y profesiones de los miembros de este grupo no impidió que se unan
por devoción a la Virgen María. Mariano Aguilera (34), María Olivia Terrazas
(21), Blanca Sofía Alaiza (17), Lita Limpias (30), Miriam Dabdoub, Gabriela
Ribera (33), Patricia Vaca (24), Mario César Fernández (30) y Leonardo Weise
(39) conforman desde el año 2000 un conjunto musical que apoya a los
cenáculos del Movimiento Sacerdotal Mariano (MSM). Aunque tienen múltiples
obligaciones y actividades que cumplir, ellos -la mayoría padres de familia-
se organizan para ensayar y participar en los oficios religiosos. “Todos
pertenecíamos al movimiento”, indicó Lita, una especie de responsable del
grupo. “Entonces, sabiendo de nuestras habilidades con algún instrumento y
cantando, quisimos ayudar espiritualmente con la música a los demás y
entregarle al Señor y a la Virgen nuestros dones”. El coro es consciente de
que no a cualquier persona le parece normal lo que realizan; sin embargo,
sus integrantes -una colegiala, dos universitarios y seis profesionales-
aseguran ser gente como cualquier otra, sólo que han decidido estar al
servicio de Dios. “La prioridad en nuestras vidas es Él; todo gira en torno
a nuestro Señor”, señaló Leonardo Weise. Cuando tratábamos de lograr esta
fotografía, el grupo demostró toda su energía y compañerismo.
Betania
Tratan de vivir lo que cantan
Su colegio, Espíritu
Santo, inculcó en ellos el amor a Dios y el apego a su iglesia. Los hermanos
Agustín (15) y Raquel Carvalho (17) y sus amigos Luis Carlos Demiguel (17) y
Patricia Cano (20) integran dos de los ministerios de música de la comunidad
católica Betania. Pese a ser jovencitos y tener cientos de opciones de
diversión -a la que también le dedican tiempo-, tienen su talento dedicado a
Dios. A excepción de Agustín, que se encarga de los instrumentos de
percusión desde sus 11 años, los demás cantan en la iglesia Jesús Nazareno
los domingos a las 18:30. “Nosotros tratamos de vivir lo que cantamos, para
que no sea de dientes para afuera”, indicó Luis Carlos.
Bezaleel.
Iglesia Jesús Nazareno
Tienen fans en la iglesia
Alfredo Castro (27), Guilles
Castro (25), Katherine Czerniewicz (28), Carlos Pedraza (21), Wilman Sosa
(24), Eliana Pedraza (17), María Rojas (21) y Daniel Heit (28) están ‘bajo
la protección de Dios’, lo que significa el nombre del coro en hebreo. El
director, Daniel (primero de la derecha), es un argentino que llegó a
Bolivia en busca del amor que encontró en el chat, Katherine (tercera de la
izquierda), con quien planea casarse en febrero del 2006. ¿Quiénes cantarán
en la boda? Sus amigos, por supuesto. Pareja también son Carlos y María: se
casaron hace dos meses. La misa dominical en la Jesús Nazareno, a las 19:30,
es de ellos. La gente los conoce y hasta tienen sus fans; de hecho, Guilles,
el más bromista de todos, siempre tiene a alguien observándolo desde el
público. Las canciones que interpretan son variadas; el grupo cuenta incluso
con temas propios y otros que bajan de Internet.
Voces
Unidas
Agradecen a dios el talento que tienen
Pamela Otsubo
(23), María René Pereira (18), Víctor Hugo Zapata (24) y José Luis Melgar
(24), integran diversos coros y cantan en La Mansión, la Catedral y en María
Auxiliadora. A Voces Unidas llegaron invitados por Carol Núñez, directora
del grupo, que los prepara los sábados y domingos para animar incluso
acontecimientos privados; lo que ganan lo utilizan para comprar
instrumentos. “Los equipos no caen del cielo”, dijo María René, integrante
de Betania. José Luis (con la guitarra), vocalista de la agrupación Genoma
-antes Jachi ‘e Toborochi- ha grabado como solista dos CD de alabanzas y
estuvo en Chile y Perú en festivales de alabanzas. Los cuatro amigos cantan
a Dios para agradecerle el talento que les regaló.

Cristina Zankiz -
Voces unidas
Su violín es una compañía maravillosa
Ella es un
ejemplo de quienes acompañan a los coros. A sus 19 años, esta estudiante de
Ingeniería Financiera enseña violín en el Conservatorio Uboldi y, con su
violín, forma parte del coro Voces Unidas durante las misas de la Catedral y
de la iglesia María Auxiliadora. Además, pertenece a la Orquesta Sinfónica
Juvenil Santa Cruz y al cuarteto de cuerdas Zipoli, que es contratado para
amenizar todo tipo de acontecimientos sociales. Como se ve, tiene mucho que
hacer, pero se da tiempo para todo, incluso para bolichear con sus amigos.
“No soy una santa, tengo defectos como todo el mundo”.