El padre Alfredo se alista para festejar sus 40 años en Bolivia
Logro. El padre Alfredo en uno de sus encuentros con los niños. No deja de visitar el hogar de San José de Chiquitos
Claudia Siles
El próximo domingo 27 será un día especial para el padre Alfredo J.
Spiessberg, sacerdote de la orden de los franciscanos y responsable del programa
que acoge a cerca de 350 menores en las Aldeas de Niños Padre Alfredo. Ese día,
que coincide con el Domingo de Pascua, cumplirá 67 años de vida y aprovechará la
fecha para festejar por 41 años de sacerdocio, 40 de ellos transcurridos en
Bolivia.
“Dios nos llama a cada uno con objetivos especiales. A los niños para que
encuentren su hogar, a las mamás sustitutas, a las tías, a los muchos
benefactores y también al padre Alfredo”, afirma el religioso.
Para el sacerdote, haber pasado cuatro décadas en Bolivia y haber dedicado 32
años de ese tiempo a las Aldeas, es motivo suficiente para hacer un balance y
proyectarse hacia el futuro. Por ello la comunidad de las aldeas se apresta a
seguir su deseo: ofrecer una misa de acción de gracias y luego confraternizar.
Sin embargo, el padre Alfredo no puede esconder que la fecha también le motiva
reflexión, principalmente porque, como él mismo dice, siente que su caminar como
mensajero del amor de Dios ya es corto. “Ayúdenme a pedir que camine mejor y que
ame mejor, hasta que el Señor me lleve al cielo. Tengo tanta confianza en el
misericordioso, que espero que alcance a perdonarme todas mis fallas, y estando
ya con él, pueda desde allá ayudar mejor a ustedes”, escribió en una carta.
El padre Alfredo nació en Austria y se dedicó de lleno a trabajar por los niños
sin familia. En Santa Cruz acoge a 130 pequeños, mientras que en San José de
Chiquitos alberga a más de 210. “Sólo Dios sabe en qué forma se encontraron los
centenares de niños que hoy viven en la aldea”, afirma.
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