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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 20, Marzo de 2005

../20050320/images/sa14a.jpgCon aportes solidarios se hizo posible otro trasplante renal



Usa un barbijo para evitar que, ante su debilitada defensa, un resfrío o cualquier otra enfermedad acabe arriesgando su vida. Sin embargo, a Asunción Carballo (36) no le molesta llamar la atención en la calle ni contar una y otra vez la experiencia que le ha permitido tener lo que ella llama ‘una nueva vida’.
A esta maestra se le hizo un trasplante renal el pasado 8 de marzo y no pagó ni un centavo. “Le debo todo a las damas de Davosan. Si no fuera por ellas, no estaría hoy aquí, soñando con volver a trabajar”, cuenta.
Hace tres años y medio le diagnosticaron insuficiencia renal. Su única alternativa era un trasplante, pero ante la falta de recursos y de donante, sobrevivió con diálisis. Llegó a pesar 32 kilos y su salud se deterioró. “Que sea hasta que Dios quiera”, dijo en ese entonces. Hasta que un día tocó las puertas del voluntariado Davosan. Fue operada y hoy está en recuperación, pero ya le da para decir que la vida es otra con un riñón sano. Un amigo de la familia fue el donante. “¿Cómo podría pagar todo lo que he recibido?, se pregunta. A falta de dinero, Asunción cree que tiene fuerza y mucho esmero para convertirse en una voluntaria más para Davosan, luego de que termine de recuperarse. Para permanecer sana, tendrá que apelar a medicamentos caros como el Cellcept y el Sandimun, que toma cuatro veces al día y que no tendrán que faltarle por el resto de su vida. Conseguirlos es otra lucha, pero para quien experimenta un ‘renacimiento’, todo es posible, afirma.
Tras de Asunción otras personas han sido operadas bajo el concepto de solidaridad. Lenny Delgadillo, por ejemplo, acaba de recibir también un trasplante renal y aún se encuentra internada en la clínica Incor. Pero en la lista de Davosan hay más de 20 personas que requieren con urgencia de un trasplante, cirugía de corazón o implante. Esperan que la ayuda de la gente haga posible este paso, del cual dependen sus vidas.
“Tenemos muchos pacientes y poca plata. La ayuda no llega y los enfermos aumentan”, se lamenta Dora Luz de Dávila, representante de Davosan. La esperanza de estas voluntarias está depositada en la telemaratón que programan para el 7 de mayo. Es cuando más recursos captan para sustentar las atenciones médicas a lo largo del año.

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