Con aportes solidarios se hizo posible otro trasplante renal
Usa un barbijo para evitar que, ante su debilitada defensa, un resfrío o
cualquier otra enfermedad acabe arriesgando su vida. Sin embargo, a Asunción
Carballo (36) no le molesta llamar la atención en la calle ni contar una y otra
vez la experiencia que le ha permitido tener lo que ella llama ‘una nueva vida’.
A esta maestra se le hizo un trasplante renal el pasado 8 de marzo y no pagó ni
un centavo. “Le debo todo a las damas de Davosan. Si no fuera por ellas, no
estaría hoy aquí, soñando con volver a trabajar”, cuenta.
Hace tres años y medio le diagnosticaron insuficiencia renal. Su única
alternativa era un trasplante, pero ante la falta de recursos y de donante,
sobrevivió con diálisis. Llegó a pesar 32 kilos y su salud se deterioró. “Que
sea hasta que Dios quiera”, dijo en ese entonces. Hasta que un día tocó las
puertas del voluntariado Davosan. Fue operada y hoy está en recuperación, pero
ya le da para decir que la vida es otra con un riñón sano. Un amigo de la
familia fue el donante. “¿Cómo podría pagar todo lo que he recibido?, se
pregunta. A falta de dinero, Asunción cree que tiene fuerza y mucho esmero para
convertirse en una voluntaria más para Davosan, luego de que termine de
recuperarse. Para permanecer sana, tendrá que apelar a medicamentos caros como
el Cellcept y el Sandimun, que toma cuatro veces al día y que no tendrán que
faltarle por el resto de su vida. Conseguirlos es otra lucha, pero para quien
experimenta un ‘renacimiento’, todo es posible, afirma.
Tras de Asunción otras personas han sido operadas bajo el concepto de
solidaridad. Lenny Delgadillo, por ejemplo, acaba de recibir también un
trasplante renal y aún se encuentra internada en la clínica Incor. Pero en la
lista de Davosan hay más de 20 personas que requieren con urgencia de un
trasplante, cirugía de corazón o implante. Esperan que la ayuda de la gente haga
posible este paso, del cual dependen sus vidas.
“Tenemos muchos pacientes y poca plata. La ayuda no llega y los enfermos
aumentan”, se lamenta Dora Luz de Dávila, representante de Davosan. La esperanza
de estas voluntarias está depositada en la telemaratón que programan para el 7
de mayo. Es cuando más recursos captan para sustentar las atenciones médicas a
lo largo del año.
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