Las agendas atraparon al Presidente
Apoyo. Mesa recibió el respaldo popular, luego que el Parlamento rechazó su renuncia. El día que decidió quedarse en la Presidencia esta imagen no se volvió a repetir
Christian Peña y Lillo H.
Políticos, representantes de los sectores sociales y analistas coinciden en
que el presidente Carlos Mesa está atrapado en medio de las agendas de Octubre
(2003) y Enero (2005). Las demandas de los grupos sociales y la crisis de
gobernabilidad que ha enfrentado en las últimas semanas, han hecho que el Primer
Mandatario retorne a las promesas realizadas cuando asumió la jefatura del
Estado, en octubre de 2003, luego de la caída de Gonzalo Sánchez de Lozada.
A criterio del analista Gonzalo Rojas, el desafío que debe enfrentar el jefe de
Estado es hacer compatible las dos agendas. “La de enero parece ser innegociable
y eso la convierte en un problema, como ocurrió con el pedido cruceño de
autonomías”, explicó Rojas.
Por su parte, el constitucionalista cruceño José Antonio de Chazal considera que
el problema de fondo no son las agendas, sino que el principal conflicto a
resolver es la falta de gobernabilidad y la ausencia de respaldo político en la
gestión presidencial.
“Siento que esta situación no aguantará mucho, Mesa está alargando la agonía del
periodo presidencial. Retornar a la agenda de octubre sería un error, ya que el
mandatario perdería el apoyo de muchos otros sectores”, comentó De Chazal.
Políticos de diferentes partidos con representación congresal, al igual que los
analistas, esperan que Mesa consiga concretar un gran acuerdo nacional.
Evo Morales, líder del Movimiento al Socialismo (MAS), manifestó que la mejor
medida sería la de unificar las agendas de octubre y enero para la realización
del referéndum vinculante sobre las autonomías y la elección de constituyentes.
Por su parte, el senador del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Hugo
Carvajal, cree que la Iglesia Católica, el Defensor del Pueblo y la Asamblea
Permanente de Derechos Humanos, deben abrir una mesa de diálogo para lograr una
agenda mínima, Ley de Hidrocarburos, autonomías, Asamblea Constituyente y
elección de prefectos.
En la misma línea se expresó el jefe de la bancada del Movimiento Nacionalista
Revolucionario (MNR), Julio Leigue, para quien el Presidente debe dejar de lado
posiciones inesperadas y comenzar a gobernar sobre la base de un acuerdo
nacional.
Más crítico fue el jefe de la bancada masista, Jorge Alvarado, que asegura que
Mesa está cayendo en su propia trampa, “la cual quizás armó en el referendo del
gas y que ahora se ha dado cuenta de que las respuestas emitidas por el pueblo
no responden a su compromiso con las transnacionales”.
Frente a este clima de inestabilidad gubernamental, sectores sociales como los
trabajadores en salud, se pronunciaron pidiendo que el jefe de Estado deje de
lado las amenazas y los mensajes a la nación, para dedicarse a gobernar y
terminar su gestión como lo establece la Constitución Política del Estado.
José González, secretario ejecutivo nacional de este sector, dijo que Mesa debe
solucionar la crisis política por la que atraviesa el país y terminar con los
conflictos sociales que amenazan con acortar su mandato, previsto de concluir en
2007.
A través de un comunicado oficial, la Cidob señala que no se debe poner en
riesgo la realización de la Asamblea Constituyente. Además, la organización
campesina pide a los políticos y parlamentarios, sindicatos, empresarios y
cívicos deponer actitudes sectarias y devolver la paz y la tranquilidad al
pueblo boliviano. Entre tanto, representantes del Gobierno, luego que Mesa
decidió permanecer en el cargo, empezaron a trabajar para lograr un espacio
donde se pueda avanzar en una agenda mínima y en la que se llegue a un acuerdo
con todos los sectores.
Los sectores empezaron a darle plazos
La Central Obrera Boliviana y otras organizaciones sociales y sindicales que
forman parte del denominado pacto ‘antioligárquico’, decidieron suspender
temporalmente los bloqueos de caminos. Los dirigentes de esas organizaciones
como Jaime Solares, Felipe Quispe, Evo Morales y Roberto de la Cruz, advirtieron
que las medidas de presión y movilizaciones retornarán con más fuerza, una vez
que la Ley de Hidrocarburos comience a ser analizada en el Senado, luego de su
aprobación en la Cámara de Diputados.
El dirigente campesino Quispe ratificó el instructivo que emitió para que los
afiliados a la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos tomen y
quemen puestos policiales militares, oficinas de las alcaldías, subprefecturas,
ONG y sucursales ubicadas en las provincias. “Vamos a cumplir con eso el día que
salgamos en movilizaciones”, afirmó al indicar que si bien se determinó un
cuarto intermedio en las medidas de presión, los campesinos e indígenas deben
estar atentos al llamado para hacer efectivo este instructivo.
Por su parte, el secretario ejecutivo de la Confederación de Trabajadores de
Educación Urbana de Bolivia, Jaime Rocha, indicó que tras realizar un examen de
la actual situación política, económica y social del país, los educadores
decidieron apoyar la nacionalización de los hidrocarburos y la urgente atención
de su pliego de peticiones. “Si estas dos demandas no prosperan, el magisterio
ingresará en un clima de movilizaciones hasta llegar a la huelga general
indefinida”, añadió el dirigente sindical.
Los campesinos dieron a los poderes Ejecutivo y Legislativo un plazo de tres
semanas para aprobar el proyecto de la nueva Ley de Hidrocarburos y la
convocatoria para la Asamblea Constituyente, bajo advertencia de retomar todas
sus acciones de protesta.
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