img_logo.gif (2140 bytes)

img_arribadeber.gif (4941 bytes)

  • STAFF   COMENTARIOS   CONTACTARSE   

Noticias

Portada                 

Santa Cruz            

Seguridad             

Nacional               

Internacional          

Economía             

Deportes               

Sociales               

Escenas               

El Deber como tu Página de Inicio

btn_secciones.gif (615 bytes)

Editorial                

Opinión                 
Lectores               
Club de Lectores
Clima              

btn_suplementos.gif (615 bytes)

 

 

 

 


logo_brujula.gif (1087 bytes)

Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 20, Marzo de 2005

../20050320/images/ec2.jpgNelson Daniel Marcionni / Doctor en Derecho y Ciencias Sociales, U. Nal. de Córdoba «Hay una excesiva falta de confianza de Bolivia en sí misma»


Dictó esta semana el seminario taller Convergencia CAN-Mercosur en la Utepsa. El rol de Bolivia en la integración, la inestabilidad interna y las posibles salidas. Costos y beneficios del nuevo modelo


Carlos Orías B.

Nelson Marcionni puso el dedo en la llaga. En la situación actual del país, no solamente a las dirigencias les cuesta mirar al futuro. La perspectiva de la integración se explica, entre otras cosas, por la necesidad de formar un bloque negociador hacia afuera en el corto plazo.
La meta de trazar una frontera comercial, política y social única que rodee a Sudamérica pasa, en el caso de Bolivia, por encontrar su lugar como centro de la integración. El profesor de Derecho Internacional Público está en Santa Cruz en el marco de un convenio entre la Utepsa y la facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica de Córdoba (Argentina).
Mañana a las 19:00 dará una conferencia en EL DEBER sobre el proceso de convergencia CAN-Mercosur. Aquí, habló sobre la dificultad del momento actual en el país y el contexto regional favorable a un nuevo modelo de integración.
- ¿Cuál es el lugar que le corresponde a Bolivia en el proyecto de integración sudamericana, de convergencia entre la CAN y el Mercosur?
- Bolivia no tiene que tener sólo una perspectiva de esperar. Creo que tiene un rol decisivo en cuanto a decidir la complementación del esquema de integración. También tiene muchísimo para aportar. Esto desde la visión de una integración de caracter productivo y asociativo. Es decir, a efectos de optimizar la producción con valor agregado. Si prospera la convergencia habrá beneficios para el conjunto de los miembros, y naturalmente, Bolivia tendrá que participar de esos beneficios.
Me cuesta trabajo concebir el proceso de integración girando en torno a la idea de una convergencia basada sólo en el intercambio comercial.
Existen otros factores que cabe tener presentes como oportunidades en el contexto de los beneficios para cada uno de los socios. Además, se potencia la calidad de su inserción internacional. A partir de 2006 ó 2007, si los países de la región se mantienen sin una integración efectiva, su situación será la de negociar en forma solitaria con la Unión Europea en una lógica de 26 a 1.
Es decir, los 25 miembros de la UE, más el bloque como sujeto de derecho, con cada país de Latinoamérica. Bolivia puede esperar lo que cada uno de los otros socios: dinamización del mercado interregional en un contexto de crisis e intercambio intrarregional de volúmenes crecientes.
- Ud. habló de valor agregado en la producción, ¿cómo se logra esto rápidamente en un país mal vertebrado?
- En estos días he leído sobre el interés de India en invertir en la producción ferrosa en la zona de Puerto Suárez. Sería una inversión muy fuerte. Y traigo esto a colación porque Bolivia tiene mucho para ofrecer en cuanto a recursos que pudieran concitar, en una lógica de complementación industrial, que se propone con la integración productiva, a estados que tienen una industrialización de subproductos del hierro. Esto por poner solamente un ejemplo. Lo mismo en el sensible caso de la futura adopción de la Ley de Hidrocarburos. Me permito pensar, que en el ámbito de la explotación, ante cualquier tipo de conflicto de carácter legal, una eventual sustitución de la tecnología que aportan determinadas empresas transnacionales, podría darse bajo una apertura hacia el desarrollo autónomo -que es uno de los pre requisitos del proceso de convergencia- en la lógica de una complementación con países de este bloque que tienen tecnologías propias. Esto para poder dotarse de canales de exploración y explotación que sustituyan los que actualmente se encuentran operando. Esto en caso, decimos, de la hipótesis de un conflicto legal.Siempre hay ante la opinión pública la argumentación de este temor.
Pero por otra parte, considero que hay una excesiva falta de confianza de Bolivia en sí misma, en la capacidad de desarrollar personal técnico y tecnología capaz explotar sus propios recursos.
En otras palabras, en un escenario en el que, como consecuencia de la adopción de la Ley de Hidrocarburos, se produjera algún tipo de imposibilidad de explotación, creo que dado el contexto internacional del petróleo, no faltarían socios para Bolivia, aún bajo nuevas condiciones.
Obviamente desde la prudencia del gobernante en el corto plazo, puede representar una amenza. Pero en una lógica de mediano y largo plazo eso se puede transformar en una oportunidad.
- ¿Es el descubrimiento de las segundas reservas de hidrocarburos aquí la fuente de la inestabilidad política actual?
- En el seminario que dictamos esta semana hemos mostrado que el proceso de convergencia no está en una etapa de utopía. Analizamos la situación con la lectura de una importante cantidad de proyectos, entre ellos los referidos a la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (Iirsa).
Bolivia participa en cinco de los ejes de este plan y tres de ellos tienen epicentro geográfico en Santa Cruz, no en el departamento, sino en la ciudad capital.
Por Bolivia pasan el eje Transoceánico, la conexión de Perú con el norte de Chile, la hidrovía Paraná - Paraguay, y otro que pasa por el norte del país y la Amazonia. La lectura de una situación de inestabilidad constituye un serio riesgo para la concreción de los proyectos que se encuentran en marcha.
Sería una hipótesis probable que las resistencias en cuanto a la cristalización definitiva de estos proyectos de desarrollo que tienen la marca de ser autónomos, se justifican en la reacción de los intereses que pueden verse afectados.
No son palabras mías, pero según algunos analistas, el desarrollo presupone una situación de subdesarrollo en la cual pueden prosperar algunos negocios.
No partimos en ningún momento de una hipótesis de conflicto para llevar adelante el proceso de convergencia CAN-Mercosur, pero tenemos presentes los enormes beneficios que reportaría para los países de la región.
Los esquemas tradicionales de los circuitos económicos, financieros, y hasta de carácter político, asociados a las élites locales en el contexto de cada país de la región verían obviamente un cambio.
La estrategia de los proyectos de infraestructura persigue dotar de una red que pueda generar un entramado de interconexión en todos los sentidos, especialmente en el de transporte necesario para los flujos comerciales, que garantice el abaratamiento de costos y la posibilidad de integración productiva.
Esto para forjar una producción competitiva hacia adentro y afuera del sistema.
- ¿Esto en manos de quién?
- Hay una idea, que aparece en los instrumentos constitutivos firmados por los presidentes de los países que participan del modelo de convergencia, que tiene que ver con un nuevo modelo de integración. No es nuevo porque propicie una esperanza que ya se anunció antes.
No tengo responsabilidades de caracter político, mi labor es académica.
Pero reconozco, porque me ha tocado estudiarlo, que en esta oportunidad hay condicionantes políticos favorables, como lo es la predisposición de los gobernantes de emprender una transformación.
No una integración en el modelo clásico de la OMC, tratando de crear una lógica de libre cambio, sino un proyecto de integración con inclusión social.
Ésa es una definición, que aunque se debiera adscribir a un grado más o menos dirigista de la economía, siempre quedaría implícito, que no se persigue meramente un incremento de los volúmenes de intercambio, sino que se busca un variación en el proceso de redistribución de los beneficios del intercambio.
Si se acepta que la meta clara es la de la inclusión social, nos damos cuenta, tal como dice el texto fundacional de la Comunidad Andina de Naciones, que la preocupación es usar la dinamización de los factores económicos para promover el desarrollo social.
-¿En que tabla de tiempo funciona esto, cuánto se puede prolongar más allá de los actuales gobiernos en la región?
- Eso es relevante en el contexto de anteriores experiencias latinoamericanas, en las que la inestabilidad política ha llevado a revisiones de convenios que terminaron por desalentar los procesos.
El proceso tendrá éxito en la medida en que se institucionalice al interior del sistema.

Perfil

Vida de académico

Abogado de profesión, es doctor en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad Nacional de Córdoba, además posee un diplomado en Derecho Internacional de la Academia de Derecho Internacional de La Haya. Es profesor titular de Derecho Internacional Público, en la Facultad de Ciencias Políticas y RRII de la U. Católica de Córdoba, y profesor adjunto de la misma materia en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la U. Nal. de Córdoba. Ha integrado y dirigido proyectos de investigación sobre derecho internacional humanitario y derecho de las organizaciones internacionales, entre otros. Es autor de El intercambio universitario en América Latina (1865-2001), de la Editorial U. Católica de Córdoba.

< Anterior ^Arriba


Portada | Internacional | Nacional | Santa Cruz  | Economía | Deportes | Sociales | Escenas
EditorialOpinión | Contactarse | Staff


© Copyright 2004, El Deber. Todos los derechos reservados.