El poder como elemento del Estado
Pablo Gutiérrez Urgel
El orden es una propiedad de la vida social y no hay orden sin dirección. La
necesidad de dirección inherente a toda agrupación humana, estructurada o no
estructurada, se satisface mediante el poder. El poder es un fenómeno social,
producto de la interacción humana. Consiste en la relación de subordinación en
la que se colocan recíprocamente los seres humanos. Esa relación de
subordinación requiere la presencia de dos términos, el mando y la obediencia.
La sociedad ‘es una verdadera constelación de poderes’ cuantitativa y
cualitativamente diferenciados, según la magnitud de los grupos sociales, de los
instrumentos que controlan, de la fuerza que persiguen, los propósitos sociales,
económicos, culturales o de otro orden, y los modos de influir sobre la conducta
de los demás aun contra su voluntad. Hay, así, poderes económicos, políticos,
religiosos, militares y sociales. En cuanto fenómeno social, es el despliegue de
una fuerza, potencia o energía proveniente de la vida social o interacción
humana. El poder actúa sobre la totalidad de un pueblo o de una nación en un
ámbito espacial determinado. Los individuos se someten a él y le prestan
obediencia en virtud de creer en su legitimidad, no pudiendo resistir su acción.
Posee la coacción y los instrumentos de control social que le permiten hacer
efectivas sus sanciones mediante el monopolio de la fuerza física. En cuanto a
su propósito o finalidad su acción se orienta hacia la realización de la
representación del orden social que le dio origen y lo sostiene. El poder
proviene de la creencia o representación colectiva sobre los beneficios de la
organización para el mantenimiento de la vida social. El Derecho proviene de esa
representación del orden, como condición de su realización. El poder es el
intermediario entre la representación del orden a través de las reglas que le
sirven de armadura y garantía. Los principios de ordenación operan como líneas
de fuerza de la organización. En las sociedades poco evolucionadas, el objeto de
la representación es la imagen del orden existente. En las más evolucionadas, la
representación anticipa el porvenir. El Estado, como organización social, es el
titular abstracto del poder de dominación suprema. El poder en el Estado
comprende, por una parte, el poder originario o constituyente, que reside en el
pueblo, y, por el otro, el derivado o poder de autoridad del que se encuentran
investidos, en conjunto, los órganos o individuos para el cumplimiento de sus
fines. El desastre actual, en el cual nos encontramos los bolivianos, es por
culpa de los que nos gobiernan y de nosotros, los gobernados. Si el Gobierno,
que es el mecanismo constitucional a través del cual actúa el elemento poder del
Estado, no gobierna, estará llevándonos a todos a un suicidio colectivo y
produciendo más miseria, caos, desempleo y un vaivén de incertidumbre. Señor
Presidente, cumpla su función sobre la base del artículo 96, incisos 1 y 18 de
la CPE.
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