img_logo.gif (2140 bytes)

img_arribadeber.gif (4941 bytes)

  • STAFF   COMENTARIOS   CONTACTARSE   

Noticias

Portada                 

Santa Cruz            

Seguridad             

Nacional               

Internacional          

Economía             

Deportes               

Sociales               

Escenas               

El Deber como tu Página de Inicio

btn_secciones.gif (615 bytes)

Editorial                

Opinión                 
Lectores               
Club de Lectores
Clima              

btn_suplementos.gif (615 bytes)

 

 

 

 


logo_brujula.gif (1087 bytes)

Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Sábado 19, Marzo de 2005

../20050319/images/es5.jpgA la salud de nuestros Poetas


FIGURA. Óscar Cerruto es una de las principales figuras de la poesía nacional. Nadie está libre de su influencia


Maximiliano Barrientos

Conmemorando el Día Mundial de la Poesía, Brújula reunió a un grupo de poetas y especialistas para que hablen de la naturaleza, alcances, problemas, proyectos y de los representantes más importantes de uno de los géneros que mejores escritores ha dado en Bolivia.

En 1953 murió el poeta francés Paul Eluard, su colega, Paul Celan, escribió el siguiente verso: "Ponle al muerto en la tumba las palabras que para vivir dijo./Recuesta su cabeza entre ellas,/ hazle sentir/ las lenguas del anhelo,/las tenazas".
Los especialistas en Celan piensan que estas palabras aluden al hecho de que el francés se negó a interceder ante sus camaradas checos para salvarle la vida a otro poeta, Zavis Kalandra. Al muerto se le pone ya no una moneda en los párpados, como era la costumbre en la antigüedad, sino una palabra ¿La razón? No es difícil de adivinarla: porque era un poeta.
Él comercia con las palabras, se justifica en las palabras, hace del mundo una forma de la palabra; por eso, es un justo homenaje que un gran poeta despida a otro con esas formas simbólicas de monedas.
Pasado mañana es el Día Mundial de la Poesía y esta edición de Brújula no pudo quedarse indiferente ante un género que en Bolivia ha dado dignos representantes.
Los poetas y especialistas bolivianos hablan de ella, de sus posibilidades, de su naturaleza, de la foma como ésta se relaciona con el lenguaje y con el mundo. Los poetas bolivianos hablan también de los muertos, que son también suyos, e igual que el austriaco Celan (que se suicidó casi veinte años después de la muerte de Eluard) arrojan sus monedas a los muertos, les arrojan sus palabras.
"En Bolivia los poetas son el alma de la literatura, ellos son los que configuran el rostro del lenguaje, los que intuyen con mayor lucidez los procesos literarios", indicó Gary Daher, que está por publicar un libro sobre poesía boliviana titulado En busca de la piedra y el agua.
Daher considera que la poesía boliviana se estructura en distintas líneas o planos que condicionan tradiciones que corren paralelas, que en muchos casos dialogan y forman poetas que miran de una forma distinta el mundo, la historia y la condición del boliviano. "Podemos considerar una línea que se inicia en Jaimes Freire. Otra la inauguró Franz Tamayo, Cerruto y Suárez. Quizás la más interesante sea la línea formada por Arturo Borda y Jaime Saenz. No hay que olvidarse también de Gregorio Reynolds, un poeta con una fuerte influencia mística y filosófica", señaló.
La poesía es un género literario elitista, debido a que los que la consumen son en su mayoría poetas. Daher se animó a conjeturar la razón de esto. "Es un producto que tiene poco espacio de difusión no sólo en nuestro país, sino en lugares donde la lectura tiene cabida. En un reciente estudio que la universidad de Chile elaboró, tomando en cuenta a personas que tienen un hábito consolidado de lectura, sólo un 4% lee poesía. Creo que la razón de este problema se debe a una falta de educación, una forma errónea de aproximarse o entender la lectura. La educación está entendida dentro de un paradigma utilitarista, funcional, lo que no predispone una apertura hacia la poesía", indicó el poeta y ensayista.
Usualmente, el poeta tiende a ser estigmatizado. Desde tiempos antiguos se lo consideró un visionario, imagen que en el romanticismo llegó a su cúspide cuando se asoció al poeta con el genio. Esta situación ha creado un culto a la personalidad del poeta. Daher cuenta cómo se da esta situación en la tradición boliviana. "Lo que pasa es que él ha penetrado con mayor agudeza o dolor al espíritu del ser humano; por lo tanto, es capaz de ver lo que otros no ven y eso genera el culto a la personalidad. Jaime Saenz produce este fenómeno a pesar de él. Por otro lado está Echazú, que quiere desaparecer en la cotidianidad. Ellos son los extremos de nuestra tradición poética", indicó.
La relación de la poesía con la historia es problemática. Sartre la condenó de plano porque pensó que ésta no podía constituirse en una literatura comprometida, ya que su lenguaje era autorreferencial y no hace referencia a las cosas, a las situaciones ¿Se puede sostener esta afirmación en nuestros días? ¿Cuáles son los canales que relacionan la poesía con el mundo?
"La poesía se genera por un desplazamiento del alma. Ese desplazamiento no necesariamente tiene que ver con un tema universal. Se habla desde un plano diferente a la cotidianidad, aún cuando se pueda hacer poemas sobre la cotidianidad, pero siempre se está trabajando en otro plano. Se puede escribir un gran poema político sin que esto llegue a constituirse en un mero folletín", indicó Daher.
Sin duda hay grandes poetas de lo cotidiano y lo político que no caen en el jueguito de la propaganda: Karl Shapiro y Hans Magnus Enzerberger, por nombrar algunos de sus representantes, son un ejemplo de ello.
Juan Carlos Orihuela no dudó al sostener la vitalidad de la poesía boliviana. "Por supuesto que tiene muy buena salud. Me atrevería a decir que junto al cuento son los géneros de mayor calidad en nuestro país", señaló.
Para el poeta paceño ésta se relaciona con la utopía, ya que su tema está en el futuro. Vislumbra y vaticina lo que todavía no ha pasado. "El poeta tiene la capacidad de ver no solamente lo que sucede sino lo que podría suceder. Genera reflexión por lo que no ha pasado todavía", aseguró.
La preferida de las musas es autónoma, no tiene la obligación de denuncia, tampoco tiene la necesidad de ser fiel a la realidad. Su única obligación es consigo misma. "No ofrece verdades, ofrece sentidos", resaltó Orihuela. De esta forma, liberó a la poesía de su obligación de copiar la realidad, pero resaltó su función de interpretarla y recrearla continuamente para que el observador, y no sólo el poeta, también el lector, descubra nuevas dimensiones de lo cotidiano.
Orihuela es un convencido de que el poeta tiene una función en la sociedad y de que la crisis en la que se encuentra un país como Bolivia se debe a que existe una pérdida de sensibilidad. "La función del poeta ahora es fundamental. Porque no se lo valora en su medio social suceden las crisis, debido a que éstas, en última instancia, son crisis del espíritu".
Jesús Urzagasti, uno de los principales poetas y novelistas contemporáneos de Bolivia afirmó que el poeta está constantemente sujeto a influencias, tanto del lenguaje como de la realidad. “Diré en primer lugar que el idioma -cualquier idioma- alcanza su mayor esplendor en la poesía. Y si el idioma es una invención del hombre para nombrar la realidad, qué de extraño tiene que la poesía se haga cargo de esa realidad y estipule su vastedad con la concisión verbal de lo irrepetible. Dicho de otra manera, la poesía tiene que ver con todo, puesto que su jerarquía no está subordinada a los temas de actualidad o a la moda.
En su tiempo, el existencialista Jean-Paul Sartre habló del absurdo y de la nada. Paradoja de por medio, el compromiso literario o la literatura comprometida era cuestión principal para el filósofo francés. No recuerdo si antes de escribir Huracán sobre el azúcar, o después, Sartre dijo que el deber de un escritor del Tercer Mundo no es escribir novelas sino construir escuelas. En el siglo XXI, las exigencias metropolitanas son otras, y las sumisiones también”.
Urzagasti señaló la escasa importancia social del poeta. “Antes era considerado un vidente, cuando nadie le retaceaba méritos al ocio creador del que hacía gala. Eran otros tiempos. Ahora el poder confiere funciones que al fin y al cabo son excusas para no acometer, como individuos o como colectividad, la tarea de potenciar la vida descifrando sus enigmas. En nuestro país, aparte de la frivolidad de igualar en los salones al poeta con el declamador o con el payaso, no sucede nada. ”
Otro tarijeño, Roberto Echazú, es un poco más pesimista que sus contemporáneos y no duda en afirmar que "la poesía está estancada en su proio fondo, pero algún día tendrá que liberarse. Yo siempre pienso en Jesús Urzagasti como un ejemplo de esta maduración. Él comenzó escribiendo poesías, después se convirtió en un gran narrador", señaló el poeta chapaco.
Echazú se constituye en un caso especial dentro de los poetas de su generación, porque señala que ya no recurre a la poesía, o al menos, al verso, ya que considera que existen diversas posibilidades narrativas en donde puede encontrarla.
"Yo ya no la leo. En el fondo ya no me interesa mucho. Al comienzo la leí mucho, pero después me interesó más la narrativa: Arlt, Rulfo, García Márquez, algunos escritores de novela negra como Chandler. En ellos encuentro la verdadera poesía que subyace en el fondo", agregó.
Los temas que le interesan, y que por sobre todo lo motivan a escribir, son los que transcurren en la cotidianidad. Nos habló de tres soledades por donde oscila y se escribe su obra: la del amor, la de la muerte y la del olvido. "De las tres soledades, quizás la última sea la más temida. El olvido y por sobre todo el olvido inmerecido de algunos grandes escritores como el caso de Óscar Alfaro"
¿Cuál es el oficio del escritor y especialmente del poeta en un país como Bolivia? ¿ Hay un oficio de escritor? El doctor en literatura Jorge Ordenes se muestra escéptico y conjetura algunas razones por las que Bolivia se encuentra en pañales.
"En otras partes, el escritor tiene un oficio y la comparación del poeta boliviano con otros países sudamericanos es injusta. El problema es estructural, Bolivia es un país que se encuentra en la cola y esto se patentiza en las cuestiones culturales. No existen los medios para difundir los trabajos en el interior, un ejemplo de ello podría ser la obra de Gabriel René Moreno, que sin duda alguna es uno de los grandes, pero los bolivianos no le han dado el espacio que se merece", indicó el crítico.
Por otra parte, el doctor en lexicografía Carlos Celho es más optimista que su colega, aún cuando señaló una falta de profesionalismo en la crítica de la poesía.
Dijo que si bien no se manifestó de una forma tan acentuada como en Argentina, en Bolivia hubo una vanguardia.
"Sucedió de una forma un tanto particular, no como floreció en España y Buenos Aires. Las influencias principales fueron europeas: el ultraísmo, superrealismo, creacionismo, principalmente. Si debo mencionar al representante principal, creo que mencionaría a Cerruto, que ha destacado mucho en ambos géneros literarios", indicó el estudioso.
El poeta Gustavo Cárdenas estuvo de acuerdo con Coelho y remarcó la importancia del escritor paceño en la generación de Roberto Echazú, Eduardo Mitre y Pedro Shimose. "En el arduo y sinuoso camino que implica este oficio de orfebre- que es más difícil que el de narrador, Cerruto es la fuente en el que se nutren los dos poetas más grandes vivos de bolivia (Echazú y Mitre), incluso en Shimose se siente la presencia del paceño.
Si no se reconoce a Cerruto como pilar de la tradición poética boliviana, estaríamos cometiendo un crimen", señaló.
Cardenas indicó que todavía es demasiado temprano para pensar en una nueva tradición de poetas pero dijo que si tenía que citar a algunos nombres, pensaría en Gabriel Chávez, Paula Rodríguez, Cristóbal McLean y Rubén Vargas como los nuevos representantes de la vanguardia poética.
Hace más de doscientos años, la estadounidense Emily Dickinson escribió un poema que, al igual que toda su obra, guardó en un cajón para ser descubierto póstumamente.
Ella escribió: "No soltamos el puñal/porque amamos la herida/el puñal conmemora las memorias que morimos".
La poesía boliviana vive en la memoria de sus nuevos poetas, quienes la atesoran como puñales. Y no, no la dejan morir.

< Anterior ^Arriba


Portada | Internacional | Nacional | Santa Cruz  | Economía | Deportes | Sociales | Escenas
EditorialOpinión | Contactarse | Staff


© Copyright 2004, El Deber. Todos los derechos reservados.