Un joven murió apuñalado por uno de sus compañeros de farra
Motivo. Según la indagación, una discusión por Bs 2 fue el origen del problema
Berthy Vaca Justiniano
Una discusión entre amigos, al calor de las bebidas alcohólicas, ocurrida la
madrugada de ayer en un barrio del Plan 3.000, desembocó en la muerte de Ricardo
Capobianco Flores, de 21 años, que recibió una puñalada en el pecho.
Conforme a los datos recabados por los investigadores de la PTJ de la Villa
Primero de Mayo, antes del hecho, la víctima jugó billar e ingirió bebidas
alcohólicas con seis de sus amigos en un local ubicado por las inmediaciones de
la avenida de El Mechero. Luego, salieron del recinto y, en la calle, decidieron
acuotarse de a Bs 2 para comprar más licor pero, aparentemente, a Capobianco ya
no le quedaba dinero.
Aunque una investigación más profunda dará más luces del suceso, la Policía se
enteró de que por la yesquera del malogrado joven se entabló una discusión con
conato de golpes. Por ese motivo, el autor sacó su cuchillo y le asestó una
certera puñalada que le dañó el corazón, y escapó.
El médico forense de turno en la morgue del hospital San Juan de Dios, José Luis
Zatt Razuk, en la autopsia certificó que el fallecimiento se produjo por una
anemia aguda provocada por un objeto cortante.
Los familiares del muchacho, culparon del deceso a los funcionarios de un centro
médico del Plan 3.000, por considerar de que no le prestaron a tiempo el auxilio
correspondiente para salvarle la vida.
En el hospital indicaron que Capobianco llegó sin signos vitales. Esa
información fue corroborada por el fiscal Guillermo Alonso Claros, encargado del
caso. “Los policías que levantaron el cadáver me informaron de que el centro
médico se rehusó a internar a la víctima porque estaba sin vida”, señaló la
autoridad.
El representante del Ministerio Público ayer estaba realizando las diligencias
de oficio, porque la familia del joven muerto no había sentado la denuncia
correspondiente con la finalidad de que en sus declaraciones den pistas sobre
las amistades que Capobianco frecuentaba, pues se desconoce quiénes estaban con
él en el momento de la reyerta.
Los familiares, todos de condición humilde, ocuparon su tiempo ayer en buscar
recursos para costear los gastos del sepelio y la compra de un espacio en algún
cementario cercano del barrio Unión Terrado, donde viven.
Ana María Flores Cesarí, abuela del fallecido, a través de los medios de
comunicación, imploró ayuda a la gente de buen corazón para sepultar a su nieto,
que trabajaba como ayudante de un camión arenero.
|