El fundamento cultural de la comunidad iberoamericana
Oswaldo Ulloa Peña (*)
El factor cultura, encarnado esencialmente en la sociedad civil en cualquiera
de sus interpretaciones, es el fundamento básico de la comunidad iberoamericana,
que define y proyecta nuestro espacio de civilización. Constituimos, por un
lado, una de las verdaderas macrocomunidades culturales del mundo (esto no puede
decirse de otros espacios cercanos, articulados políticamente en torno a la
oficialidad formal de otras grandes lenguas francoeuropeas, diferentes del
español y el portugués). Por el otro, constituimos también, aparte de las varias
e inconfundibles raíces occidental (ibérica), indoamericana y africana, un vasto
espacio sincrético, mestizo, diverso y unitario, representativo como ningún otro
del crisol de la humanidad. En palabras del libertador Simón Bolívar, somos ‘un
pequeño género humano’, un caso único en la historia que, por las cualidades
apuntadas (mestizaje, sincretismo, integración, diversidad, unidad,
representatividad de las grandes familias humanas y vastedad territorial) se
presenta como un modelo idóneo de auténtica modernidad en un mundo globalizado.
Asimismo, el espacio iberoamericano se muestra como el marco natural más
indicado para la canalización y la optimización de las relaciones
eurolatinoamericanas, es decir, realmente transatlánticas. La Confederación
Iberoamericana de Fundaciones, institución representativa de la sociedad civil
iberoamericana organizada, aunque sin duda limitada y parcial, apoya e impulsa
la iniciativa de organizar una convención o elaborar un instrumento jurídico
para la protección del espacio cultural iberoamericano. Si la naturaleza
cultural es el fundamento iberoamericano por excelencia, para empezar será
preceptivo conocer y elaborar, al más alto rango de protección, el elemento que
sustancialmente más y mejor nos define. Proteger la diversidad cultural
iberoamericana; crear un espacio cultural común estructurado o regulado
jurídicamente; garantizar el derecho a la cultura de los ciudadanos, el respeto
de su diversidad cultural y el pluralismo lingüístico; favorecer la coordinación
de las políticas culturales iberoamericanas y tener una voz común iberoamericana
sobre estas materias ante los diferentes espacios y organismos internacionales,
son objetivos que la sociedad civil organizada apoyará e impulsará junto a las
instituciones gubernamentales y especializadas.
*Decano de la FCJPS de la Uagrm
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