Doctor Jorge
Foianini Lozada
Hogiers Parejas Áñez
Sin duda alguna fue un médico de vocación. Dedicó su vida a la profesión,
cumplió en gran medida el juramento hipocrático y se dedicó íntegramente al
ejercicio profesional como galeno y cirujano general. Podemos afirmar, sin temor
a equivocarnos, que ejerció la medicina a tiempo completo para beneplácito de
muchísimos pacientes que ahora sienten el vacío que dejó. Esa capacidad heredada
de su padre, también médico, el Dr. Ángel Foianini Banzer, y la experiencia
lograda a lo largo de los años en distintos países latinoamericanos y en Estados
Unidos, lo convirtieron en un facultativo aplomado, capaz, constante y digno de
confianza.
Sin profundizar en lo que fue su vida, voy a hacer una breve semblanza de Jorge
Foianini ‘Pucho’, como lo llamábamos los amigos. Estudió en Córdoba (Argentina)
al igual que su hermano Mario. Ambos vivieron en la calle Pueyrredon –barrio
Observatorio- al lado de sus inseparables amigos y compañeros Rómulo Arano
Saldaña, Marcelo Velarde Ortiz ‘Guatoco’, Percy Fernández Áñez, Constantino
Weise Montero, ‘Quitino’, y Mario Belho Amorin. Otros cruceños estudiantes
vivíamos en distintos barrios de la docta Córdoba, ocupábamos un departamento en
la Av. Olmos, en pleno centro de la ciudad, con Mario Palma Gómez, Humberto
Ribera Parada, Rodolfo Roda Daza ‘Ninky’ (+) y Jorge Casal Gutiérrez (+). Quiero
referirme también a Daniel Sosa Soruco, Darío Sosa Soruco (+), Cristóbal Roda
Daza (+), Óscar Jiménez Peña, Adhemar Velarde Ortiz, ‘Cachi’, Eduardo Hurtado
Pittari (+), Luis Aramayo Roca (+), Jorge Aramayo Roca, Martha Aramayo Roca,
Julio Mata Tufiño (+), Pedro López Dávalos (+), Mario Terceros Banzer, David
Terceros Banzer, David Antelo Gil, Isaías Parada Suárez, David Áñez Saucedo,
Bailón Baldomar Prado (+), Raúl Knez Soliz (+), Carlos Sikerle, José Salvatierra
Linares y otros amigos. Hago referencia a lo anterior porque fuimos muy unidos y
compartimos muchas vivencias.
‘Pucho’ tocaba la guitarra junto a Mario, y Percy cantaba; así formaron el trío
‘Los Cuyabos’. Siempre le gustó la música, sobre todo la nuestra. Hace menos de
un año le llevé a la clínica unos discos de Los Cambitas, de Aldo Peña y de
Manuel Arredondo, que reside en España, grabado en catalán. Otro de sus hobbies
fueron los caballos; los tenía cerca de Samaipata y en el Club Hípico Santa
Cruz.
En el velatorio y el sepelio, que estuvieron muy concurridos, se pudo apreciar a
mucha gente que lloró por su deceso; varios colegas médicos derramaron lágrimas
como muestra del sentimiento profundo ante tan irreparable pérdida.
Santa Cruz ha perdido a unos de sus hijos sobresalientes, un médico a carta
cabal, muy querido por sus cualidades, su personalidad y su calidad humana.
Estas líneas espontáneas y sencillas son un homenaje a su trayectoria; lo
recordaremos siempre.
A pocos días de su fallecimiento, ojalá que la familia de nuestro apreciado
amigo halle el debido consuelo y que Dios, nuestro hacedor supremo, lo acoja en
su reino.
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