Los bloqueos dejan escasez y sobreprecios en mercados
Desabastecimiento. El racimo de plátano verde cuesta Bs7 en El Abasto. Allí sólo algunos mayoristas están trabajando
Elizabeth La Fuente
Pese a que hace tres días fue levantado el bloqueo en Chapare,
el desabastecimiento de alimentos y el encarecimiento de los productos de la
canasta familiar persiste en los principales mercados de la ciudad.
El incremento en los precios se refleja en la zona de ‘mayoristas’ del mercado
Abasto, que ayer se encontraba semivacío, a pesar de que normalmente en ese
lugar se concentra un alto porcentaje de campesinos de varias zonas productoras
del departamento y del trópico cochabambino.
En El Abasto la piña cuesta entre Bs 2,50 y Bs 3 cada una, la papaya subió de Bs
4 a 5 la unidad y la docena de plátanos cuesta Bs 5 y 6. “Por el bloqueo hemos
subido los precios”, dicen los vendedores cuando sus clientes les preguntan,
¿porqué tan caro?
En lo que se refiere a las verduras estas aumentan y bajan según la demanda y la
cara del cliente. El kilogramo de tomate ha mantenido su precio entre Bs 2,50 y
3, al igual que la arroba de papa y cebolla que cuesta entre Bs 11 y 12. Lo
mismo sucede con las verduras verdes (lechuga, acelga y perejil, entre otras)
que son producidas en la zona de los valles.
El precio de azúcar se ha disparado considerablemente en la última semana. La
bolsa de un kilogramo que costaba Bs 3 ahora está en Bs 3,50; mientras que la de
cinco kilogramos cuestan Bs 16,50 cuando hasta hace dos semanas su valor era de
Bs 13. Sin embargo hay algunas frutas que mantuvieron sus precios como la
manzana, la uva y el durazno.
El alza de los precios de estos productos también está vigente en los mercados
Los Pozos, Siete Calles, La Ramada y Mutualista, que fueron visitados por EL
DEBER. No todos los puestos están abiertos en el sector de verduras y frutas
porque algunos comerciantes se quedaron sin productos y todavía no han podido
abastecerse.
“La gente cree que nosotros aumentamos los precios porque nos da la gana, pero
no es así. Tenemos que recuperar lo que invertimos porque los mayoristas nos lo
venden con sobreprecio”, sostiene María Colque, comerciante asentada en el
mercado La Ramada.
En tanto, algunas cadenas de supermercados también se han visto perjudicadas por
la falta de algunos productos. Fernando Morales, supervisor del Slam ubicado
sobre la avenida Paraguá, indicó que sus proveedores quedaron desabastecidos por
el bloqueo de caminos y que espera que en los próximos días se regularice la
llegada de los productos.
En lo que se refiere a la carne roja y blanca los precios se han mantenido (Bs
12 el kilogramo de carne de res y Bs 7 el pollo mairaneño), lo mismo que los
embutidos y lácteos tanto en los mercados como en los supermercados.
Municipio no puede normar los
precios
La Dirección de Industria y Comercio, dependiente del
municipio, no puede normar los precios de los comerciantes en los mercados. Así
lo explicó Marco Antonio Schaymann, director de esta repartición, que considera
que los culpables por los sobreprecios no son los comerciantes sino los
proveedores.
“Desde la puesta en vigencia de la Ley 21060 que autoriza la libertad de oferta
y demanda nosotros no podemos meternos. Lamentablemente nos queda esperar que
pasen los bloqueos y que los precios se regularicen”, manifestó la autoridad que
este lunes fijará la lista de precios de algunos productos por Semana Santa.
La Iglesia pide al Gobierno
que intervenga
Ante la escasez de algunos productos de la canasta familiar y
la subida de precios en algunas frutas y verduras, surge la preocupación de
algunos sectores porque nadie está haciendo algo por frenar esta situación.
En representación de la Iglesia católica, el padre Mauricio Bacardit mostró su
preocupación porque precisamente la gente más pobre es la que está sufriendo las
consecuencias de los problemas que acontecen en el país. Atribuyó el incremento
de los precios de los alimentos al alza de los carburantes, decretado en
diciembre del año pasado, y a los bloqueos de caminos en diferentes puntos del
territorio nacional, lo que ha producido una cadena de efectos negativos para la
población.
Siendo un tema complejo y apremiante, el religioso manifestó que es
responsabilidad del Gobierno brindar mejores condiciones a sus pobladores, a lo
que sugirió aplicar una urgente reactivación económica y una estrategia de
reducción de la pobreza, puesto que no se vislumbra otra salida al momento.
“Es un problema de fondo. Sólo una varita mágica daría solución a todos los
casos, pero algo tienen que hacer las autoridades locales y nacionales”,
destacó.
Por su parte, el secretario ejecutivo de la Federación de Maestros Urbanos de
Santa Cruz, Omar Ardaya, también mostró su asombro sobre el alza de los precios,
por lo que sugirió hacer un análisis profundo entre las organizaciones de base,
para tomar una medida al respecto, más cuando los sueldos de los trabajadores
están congelados desde hace años.
“A todos nos preocupa los problemas, y el pueblo sabe quién es el culpable”,
aseguró el dirigente de los maestros urbanos. /IM
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