Carlos Mesa se queda y la incertidumbre permanece
Crisis. El mandatario, tras el rechazo del Legislativo a su propuesta, no renunció y prometió cumplir la agenda nacional. Volvió a atacar al Congreso. Dijo que algunos parlamentarios se aferran a sus curules
Roberto Navia. La Paz
El presidente Carlos Mesa volvió a hablarle al país. Esta vez y durante seis
minutos le comunicó al país que no renunciaría a la Presidencia como se había
especulado el pasado lunes, tras su intervención por televisión.
Anoche, después de que pasaron seis horas desde que el Congreso Nacional rechazó
su proyecto de adelantar elecciones, el Presidente miró a la cámara de TV y
dijo: “No voy a rehuir a mi responsabilidad de quedarme como presidente
constitucional de la República”.
Tal como lo hizo el lunes pasado, también volvió a atacar a los parlamentarios.
Lamentó que le hayan negado la convocatoria a elecciones para el 28 de agosto y
criticó que los congresistas insistan en aferrarse a su permanencia como
miembros del Poder Legislativo.
“Los parlamentarios han tomado una decisión y marcaron para el país el camino
más difícil, pero yo quiero decirles que en la medida en que tengo una
reponsabilidad que cumplir con Bolivia, estoy dispuesto a asumir ese camino más
difícil, ya que no tiene ningún sentido, ninguna lógica, la entrega (del mando
presidencial) a quien sucede constitucionalmente (Hormando Vaca Díez) en una
situación que no resuelve la crisis”, dijo el mandatario de Estado en su mensaje
a la Nación.
Antes de emitir tales afirmaciones, el Presidente creó un ambiente de extrema
tensión. A las 17:30, ni bien el Congreso terminó de sesionar, llamó al Alto
Mando Militar. A las 17:45 ingresó al Palacio Quemado el comandante del
Ejército, César López y cinco minutos después lo hizo el comandante de la
Policía, David Aramayo. Ambos llegaron serios y se quedaron mudos ante los
cuestionamientos de la prensa. Afuera del edificio presidencial, mientras un
grupo de gente gritaba: “Que se cierre el Parlamento”, la pregunta crecía: ¿por
qué Mesa convocó al Ejército y a la Policía? “Es una mala señal que los
uniformados hayan ido a hablar con el Presidente”; caldeó más los ánimos el
senador Filemón Escóbar, al salir del Congreso con destino al Palacio. “Yo voy a
ver qué está pasando”, prometió.
La tensión bajó cuando se supo que representantes de la Iglesia católica habían
ingresado al despacho presidencial. Mientras esto sucedía, los ministros de Mesa
llegaban de a poco.
Había un silencio sepulcral en el ambiente. Los peatones que pasaban por la
plaza Murillo especulaban sobre un posible estado de sitio o un golpe de Estado.
Había quienes decían que Mesa iba a aplicar un “fujimorazo”, cerrando el
Congreso.
Todo cambió cuando los parlamentarios de la llamada ‘corriente democrática’,
entre los que se encuentran Hugo San Martín (MNR), Rubén Reyes (MIR), Omar
Vargas (NFR), Wilman Cardozo (MIR) y Filemón Escóbar (MAS), salieron de la sede
del Poder Ejecutivo y revelaron que acababan de reunirse con el propio Carlos
Mesa.
Todos ellos coincidieron en que le dieron sus votos de confianza al primer
mandatario. Wilman Cardozo fue más allá y dijo que vio a un presidente optimista
y que no le había escuchado hablar de que iba a renunciar al mando de la nación.
El Presidente, el mismo que el pasado lunes dijo que iba a renunciar si el
Legislativo le negaba su proyecto de adelantar elecciones, ayer se comprometió a
gestionar una Ley de Hidrocarburos adecuada, un referéndum para las autonomías,
la elección de prefectos y la Asamblea Constituyente. “Es una agenda que nos
tenemos que empeñar todos los bolivianos, y yo quiero darle al país y al mundo
la certidumbre para encontrar soluciones”, afirmó Mesa, que sigue pensando en
que el Parlamento necesita entender que la realidad política está cambiando.
“Hay una nueva política que no es sólo estilo, sino fondo, transparencia y
honestidad”, afirmó.
El jefe de Gobierno admitió que en el interín de su pedido de adelantar
elecciones y la sesión del Congreso, se generó un escenario nuevo y el
desbloqueo de las carreteras.
Mientras Mesa terminaba uno de sus discursos más cortos, comprometiéndose a que
no dará la espalda a los bolivianos, los hombres y mujeres que se dieron cita en
la plaza Murillo para apoyar al Presidente, se retiraban y caminaban juntitos
para calentar sus cuerpos.
El mandatario también dijo que su propuesta que había presentado al Congreso
Nacional confirma que estaba dispuesto al desprendimiento de su investidura
presidencial, a dejar el cargo antes de 2007. Cree que esa realidad no fue
entendida por los congresales.
Por el contrario, la mayoría de los parlamentarios ayer criticó a Mesa y dijeron
que la decisión de que siga o no como presidente era una cuestión muy personal.
Hasta ayer en la tarde se hablaba en el Parlamento de la posibilidad de que
Hormando Vaca Díez fuese el sucesor, ante su inminente renuncia.
También se rumoreó de que la Embajada de EEUU había hecho trámites para que el
presidente del Senado no fuese quien tome las riendas del país y que más bien
apostaba por la continuidad de Mesa.
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