En fecha reciente y en estas mismas columnas de EL DEBER, el
señor Andrew Standley, distinguido personaje de la diplomacia británica y
embajador de la Unión Europea en nuestro país, hizo declaraciones optimistas con
respecto al futuro de la nación, incluso halagüeñas a la hora de referirse a la
calidad humana de los bolivianos. Claro que sus palabras -por supuesto que
desprovistas de cualquier mala intención-, dejaron un sabor agridulce para los
habitantes del oriente cuando recordó que en el exterior, y particularmente en
el viejo mundo, la patria que nos legaron Bolívar y Sucre es conocida en
aquellas latitudes, casi sin excepción, como una región andina, quedando
sobrentendido que para la Cancillería nacional los llanos cálidos y exuberantes,
que cubren cerca de las tres cuartas partes del territorio, continúan confinados
en un olvido condenable y perjudicial para la república.
Pero este último asunto es harina de otro costal porque lo que ahora queremos
destacar es la convicción del diplomático de que “Bolivia no es un país
inviable” y que los problemas políticos, económicos y sociales se pueden
resolver a través del diálogo y la buena voluntad, para eso sus habitantes somos
trabajadores, francos y sinceros y la tierra boliviana guarda en sus entrañas
riquezas inconmensurables.
Es en estos puntos fundamentales donde -con gran dolor tenemos que decirlo-, nos
asaltan las dudas, y además de las dudas con angustia debemos agregar otros
elementos negativos que aumentan nuestro escepticismo.
En efecto somos trabajadores pero, ¿encaramos las tareas bajo condiciones sin
las cuales es demás el esfuerzo, como la constancia, la idoneidad y la honradez?
¿No es que el sacrificio que ponemos en una actividad cualquiera de pronto se va
al traste porque de un rato a otro ésta la dejamos a medio hacer -malográndose
totalmente en muchos casos-, para ir presurosos a la marcha, a la manifestación
y al bloqueo a que nos convocan los dirigentes que éstos sí que los hay de toda
laya (sindicales, estudiantiles, empresariales, campesinos, ‘gremiales’,
transportistas, etcétera?). ¿No es que por esa atávica costumbre de prolongar el
justo descanso dominguero hicimos ‘san lunes’ y de este modo el comienzo serio
de nuestras obligaciones es el día martes en todo el país porque esta tradición
genuinamente andina ya caló hondo en los pueblos orientales?
¿Y no es por una tozudez irremediable que estamos explotando irracionalmente
ciertas riquezas para producir en seguida fenómenos naturales devastadores, y
que por empecinarnos en el error en cambio estamos ahuyentando la inversión
extranjera y perdiendo la oportunidad de extraer otras que darían un notable
alivio a nuestras penurias económicas y que quién sabe si mañana podrán ser
negociadas o valdrán un cobre, como aconteció -por citar sólo un caso-, con el
hierro de Mutún?
¿Será que la franqueza y la sinceridad alcanzan para vencer los duros desafíos
que hay por delante o que estas virtudes únicamente servirán si tienen el
agregado de la comprensión, del entendimiento, de la obediencia a las leyes, de
la capacidad para alcanzar acuerdos y saber cumplirlos con transparencia y
seriedad?
Sí, Bolivia puede ser un país viable si acaso los bolivianos decidimos sumarle a
nuestra vocación de trabajadores, a nuestra forma de ser franca y sincera, esos
otros atributos imprescindibles que se precisan para derrotar el atraso, o mejor
dicho la miseria en que vivimos -como lo hicieran las naciones europeas
destrozadas por las guerras mundiales y que menciona el señor Standley-, que se
llaman constancia en las tareas, idoneidad, racionalidad, comprensión y honradez
a toda prueba.
La fiesta del gran joder
Oso Molino * ®® Sonría “Plis”
He recibido una invitación que dice:
“La Fraternidad ‘Zurdos Trasnochados’, con el gentil auspicio del MAS, invita a
la coronación de Evo Primero, que se realizará en la gigantesca Fiesta del Gran
Joder”. (No confundir con fiesta religiosa que se realiza en La Paz)
A este acontecimiento están invitados todos los bolivianos, menos el bananero
que sacudió de un sopapo a nuestro Rey, dueño de ti, dueño de mí, dueño de nada.
Esta gran fiesta no es la fiesta de la abundancia. Es para mostrar al mundo lo
ricos que somos, porque demostramos que se puede vivir sin producir, como
afirman bolivianos visionarios que están jodidos y varados en las carreteras del
país.
Sabemos que las fuentes de trabajo corren el riesgo de cerrarse; sabemos que en
los bloqueos se mueren miles de pollos, en un país en el que la gente no tiene
ni carne de membrillo para hacerse un asadito; sabemos que la fruta se pudre y
los niños se mueren de hambre; sabemos que ponemos nerviosos a los empresarios
que quieren exportar, ¡pero entiendan de una buena vez: ésta es la Fiesta del
Gran Joder! Única en el mundo y no vamos a permitir críticas al respecto, menos
que se ‘sacuda’ a nuestro ideólogo en esta celebración.
La misma, además, tiene una especie de adhesión de Charly Table, Carlos Mesa en
inglés, que le da ‘suspens’ con eso de que se va o no se va, posición dramática
que lo hace una especie de padrino de la banda de música.
Los ZETATE (Zurdos Trasnochados) aprovechamos para saludar anticipadamente a
todos los padres por el Día del Padre, pero del padre de todos los ‘despipes’
porque hasta el momento no podemos entendernos. Todos somos demócratas, pero
nadie defiende la democracia con conciencia y pundonor deportivo, lo que abona
réditos a la FIDEGRAJO (Fiesta del Gran Joder)
¡Padre de familia de a pie, que no tienes cómo movilizarte, porque te han
bloqueado las carreteras del progreso, calles para el aprendizaje y la
superación. Vos que no tenés futuro en el mañana de este país, vení con nosotros
a nuestra gran joda, al gran harakiri colectivo, gratis!
(fdo) Firmas ilegibles pero contentas.
* Fiestólogo especializado en folclore político sindical, ciencia para mandar al
país al tacho, pero con alegría. Padre de siete hijos que espera ser agasajado
aunque sea con pollos muertos secuestrados y fruta podrida.
Caso contrario renunciará, a no ser que no renuncie.
Osomolino@hotmail.com