Un transporte moderno es con ley y con financiamiento
Gabriela Ichaso Elcuaz
“Cuando la Ley Sirese distorsionó la Ley de Participación Popular puesta en
vigencia unos meses antes por el propio presidente Sánchez de Lozada, el
centralismo quitó a las autonomías municipales la tuición sobre los servicios
públicos como transporte, energía eléctrica y telecomunicaciones. Lo hemos
reclamado siempre y de cara a sus autores y promotores. De manera coherente, el
Concejo de Santa Cruz de la Sierra ha mantenido de manera unánime su posición de
recuperar las competencias cercenadas. Y en cinco años, no ha habido una sola
gestión seria o un anteproyecto de ley presentado por el alcalde ante el
Congreso de la Nación…” (GIE, EL DEBER, noviembre de 2004)
En diciembre pasado el Concejo aprobó por unanimidad una ordenanza que instruyó
al alcalde la licitación inmediata de todas las rutas del transporte público en
nuestra ciudad y el rechazo al intento de la Federación de Transportistas de
incrementar el costo del pasaje, porque hoy recuperar el transporte público
urbano para el ámbito municipal es una cuestión de visión de futuro, de
modernidad, de seguridad ciudadana, de economía popular, de inversión para el
desarrollo local y de calidad de vida.
Tenemos un sistema de transporte público monopólico, tirano y carísimo. El
servicio que presta es inseguro por el estado de los vehículos y por los
choferes que no respetan el derecho del usuario, ni de los peatones ni de los
demás conductores; tirano y monopólico porque si a ellos les da la gana de
bloquear, los ciudadanos estamos paralizados, nuestros derechos violados y,
además, obligados a no asistir al trabajo o a hacer nuestras tareas diarias;
carísimo porque pagamos un pasaje que no nos garantiza un transporte que use las
paradas y no nos abandone o recoja a media calle; los choferes no tienen
beneficios sociales, ni horarios ni salario, existen innumerables micros en los
mismos recorridos, y Los Pozos, La Ramada, el Abasto y el Mutualista se han
convertido en terminales de buses.
La propuesta frente a esta irracionalidad negociada por las autoridades de turno
es una ley de la República (planteada por algún parlamentario o, bien, mediante
alguna iniciativa legislativa ciudadana) que devuelva la competencia a los
gobiernos municipales sobre la planificación, las condiciones técnicas, el
diseño, la licitación y la concesión de rutas distritales del servicio de
transporte público urbano, así como su control y supervisión en aquéllos con una
población mayor a los 50.000 habitantes. El Poder Ejecutivo reglamentará y
coordinará el traspaso de dicha competencia a los gobiernos municipales en un
período igual o menor a 180 días.
Una licitación internacional pública permitirá que las industrias automotrices
del mundo nos ofrezcan los micros que hagan falta, a gas desde la fábrica, con
dimensiones para avenidas y radiales, con diseño y comodidad para nuestro
subtrópico, con tarjeteros magnéticos y controladores de velocidad incorporados.
El gobierno municipal, que consiguió financiamiento de la CAF para la doble vía
a la Guardia en un dos por tres, logrará sin duda recursos para apoyar la
implementación de un sistema de transporte público, como el que nos merecemos, y
en el que los transportistas que se animen no sólo ganen con la tarifa del
pasaje, sino siendo creativos, vendiendo publicidad en sus micros, construyendo
miniterminales barriales con otros servicios para la población, etc.
(*) Ciudadana en ejercicio. E-mail: cuentoconvos@hotmail.com
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