Aislamiento político de Mesa lo mantuvo alejado del Parlamento
Cambios. Hace una semana y media fue la última vez que el presidente Carlos Mesa estuvo en el Congreso
Verónica Paz S.
El aislamiento político en el que incurrió el presidente de la
República, Carlos Mesa, provocó el comienzo de la crisis de gobernabilidad y se
agudizó con temas puntuales como la convocatoria para el Referéndum vinculante
por el gas y la elección de las autoridades judiciales sin autorización del
Congreso Nacional.
Hace una semana, cuando observó que la situación se le volvió insostenible por
la radicalización de medidas en los sectores exigiendo el 50% de regalías
petroleras, intentó un acercamiento con el Congreso y le delegó la
responsabilidad de aceptar o rechazar su renuncia. Una semana más tarde, decidió
voltearle nuevamente la cara, asegurando que no volvería a solicitar apoyo
parlamentario para la aprobación de la Ley de Hidrocarburos, pero presentó el
proyecto de ley de convocatoria al adelanto de las elecciones generales para el
28 de agosto.
Ese vaivén de ideas y cambios bruscos de parecer, no cayeron de sorpresa a cinco
parlamentarios. Aseguran que el primer y gran error de Carlos Mesa fue creer que
podía gobernar solo y sin el apoyo político del Congreso.
Ese fue el comentario que hizo el presidente de la bancada del MNR, Óscar
Sandóval, que aseguró que el presidente creyó que podía gobernar sin apoyo
partidario. "El Presidente no tiene una buena opinión de los partidos políticos
y eso perjudicó bastante. Él es un líder asistémico, que cree que en Bolivia los
partidos políticos no son indispensables, pero que incurrieron en tal cantidad
de falencias, que había que promoverlos para que el partido continúe sirviendo
al sistema democrático", agregó.
Según él, el primer mandatario siempre tuvo una relación atípica con el
Parlamento, por lo que le resultaba difícil continuar con esa política, sobre
todo, en temas que exigían consenso partidario para lograr la mayoría que
reclama el Congreso.
Para el diputado Wilman Cardozo, del MIR, fue mala táctica política la de Mesa
el no haber coordinado su gestión con el Parlamento, porque éste tampoco lo
hizo, y desde ahí empezaron las fricciones.
A su juicio, Mesa quiso minimizar a los partidos después de la crisis política
de octubre de 2003, y fue tardía su reacción de convocatoria de intentar de
incluirlos a comienzos de mes, cuando se veía acorralado.
No obstante, el diputado adenista Fernando Rodríguez cree que la falta no sólo
es del Presidente, sino también de los partidos políticos al mostrar su
intransigencia frente a algunos temas. Sin embargo, dijo que Mesa fue
condescendiente con el pedido de las regiones y, a la vez, demasiado cambiante
en su discurso. "No se puede decir una cosa en un departamento y cambiar de
versión en otro, como si las declaraciones no se revelaran en el ámbito
nacional. Eso es incoherente en todo ámbito", dijo Rodríguez.
Isaac Ávalos, diputado del MAS, asegura que Mesa nunca pudo engranar con la
mayoría de los parlamentarios porque responde a los intereses de las
transnacionales y no de los bolivianos.
En su criterio, la propuesta de Mesa de adelantar las elecciones generales para
el 28 de agosto, es un chantaje para aprobar el 32% de regalías.
Sin embargo, aseguró que los bolivianos ya no creen en las amenazas y que lo
único que piden es que gobierne y resuelva de la mejor manera las necesidades de
la gente.
Marcelo Varnux ® Analista político
El presidente eligió la mejor
opción
Es evidente la
relación difícil entre el Parlamento y Mesa, desde que inició la actual gestión.
Tampoco se puede negar que el Parlamento no tiene ninguna legitimidad sustentada
electoralmente. Creo que la opción del presidente es la más razonable para
resolver de manera democrática los problemas que existen y llegar a que ocurran
hechos no deseados para nadie. Hay que tener en cuenta que el Parlamento ha
nacido de una elección bastante disputada y forjada con el Gobierno de Gonzalo
Sánchez de Lozada de una manera prebendal y que, luego de los acontecimientos de
octubre, muchísimos de los partidos que estaban con representación parlamentaria
quedaron al margen de los privilegios. Era obvio que consideraron que el mayor
culpable de todo era Carlos Mesa y creo que hubo una resistencia sorda, velada a
toda iniciativa que emprendía el Ejecutivo. Desde ese momento no había primado
ningún sentido común para salir adelante con los problemas que aquejaban al país
y cambiar la ingobernabilidad.
Este Parlamento es de papel y no representa a nadie, incluido el MAS. Creo que
los masistas han perdido mucho de lo que tenían en las últimas semanas. De todos
modos, el país tiene que decidir cuáles son los actores que de algún modo
podrían darle esa viabilidad al sistema. De lo contrario, se continuará con el
estancamiento que ha provocado un Parlamento sin legitimidad.
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