Sólo dos enfermeras para más de una veintena de pacientes por día
Jornada. La licenciada es la encargada de suministrar los medicamentos, mientras que la auxiliar vela por el confort del paciente. Siempre trabajan juntas
Carmen Pérez Carrillo
Una profesión ingrata pero con amor al prójimoTodo enfermo que ingresa a un hospital requiere además de la atención de un
médico la de una enfermera, que es la persona que al fin y al cabo pasa más
tiempo con él. Sin embargo ¿qué sucede cuando a esta profesional se le
sobrecarga el trabajo y eso le impide brindar una buena atención al paciente?
Enfermeras de los hospitales San Juan de Dios, de Niños, Japonés y de la
Maternidad relatan cómo hacen para organizar su agenda de trabajo pese a que
estos centros asistenciales no disponen de los recursos humanos necesarios, lo
que las limita y obliga a hacer como mejor pueden sus funciones. Sólo la Caja
Nacional posee un plantel casi completo.
Según datos que recogió EL DEBER en esos hospitales, un promedio de una
enfermera licenciada y una auxiliar atienden alrededor de 25 y 30 pacientes por
día. Mientras que en la Caja Nacional de Salud son dos para 12 y 18 enfermos.
Tales cifras les significan a estas profesionales un esfuerzo por demás
exagerado, ya que según parámetros de la Organización Panamericana de Salud
(OPS) a nivel mundial, la distribución de enfermeras tituladas y técnicas
debería ser de 1 y 1, por cada 8 a 10 pacientes (varía según el servicio).
Sin embargo para algunos pacientes y familiares no hay justificación que valga,
ya que el trato que se le debe dar a una persona que padece de algún dolor tiene
que ser siempre el mejor.
Judith Zárate, tía de una mujer que perdió a su bebé y que fue asistida en la
Maternidad, dijo que desde las telefonistas hasta las mismas enfermeras eran
aburridas.
“Nadie aseó a mi sobrina, ella tenía que levantarse y limpiarse como podía sus
partes. Después cuando nos tocó devolver la sangre que le habían puesto no nos
explicaron cómo debíamos hacer la devolución”, contó la mujer.
Nicolás Hurtado, un anciano que llegó al hospital San Juan de Dios para que le
coloquen una inyección, tampoco tuvo suerte con las enfermeras. “Llegué a
emergencias y me dijeron que espere, estuve más de media hora a vueltas, había
mucha gente y cuando se me ocurrió preguntar cuándo me iban a atender, una
enfermera me gritó, que espere mi turno”, expresó el hombre.
Elía Ríos, jefa de enfermeras del San Juan de Dios, reconoció que alguna vez una
colega puede estar de mal humor, pero lo atribuye a la sobrecarga laboral que
cada una tiene, ya que dos de ellas deben velar por la salud de 25 pacientes que
ingresan por día. Se ven rebasadas.
En la maternidad Percy Boland la falta de recursos humanos llega al extremo.
Teresa Garzón, jefa de Enfermeras, dijo, que muchas mujeres embarazadas ingresan
a este centro asistencial con sus hijos colgándoles entre las piernas y como no
hay tiempo para llevarlas a la sala de parto, las únicas dos auxiliares reciben
y ayudan a traer a sus criaturas a este mundo.
En el hospital Japonés también se ven en apuros. La enfermera María Rosario
Bascopé indicó que además de los ítems que el Gobierno les da, con recursos que
genera el nosocomio, contrataron personal, pero tampoco es suficiente.
La enfermera auxiliar Teresa Lijeron, del hospital de Niños, también resaltó que
la demanda de pacientes supera la capacidad del plantel de enfermería.
La jefa de enfermeras de la Caja Nacional, Ana María Ardaya, sostuvo de que este
nosocomio es el único que se acerca a los parámetros establecidos por la OPS.
Cuenta con 121 licenciadas y 137 auxiliares, lo que les permite brindar una
mejor atención.
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