Contrariamente a lo que algunos suponían, el Parlamento, con
las únicas excepciones de las bancadas del MAS y el MIP, coincidió en la
necesidad de que Carlos Mesa permanezca en la Presidencia de la República hasta
2007, que es cuando concluye su periodo.
Cabe destacar, en primer lugar, la actitud que frente al asunto asumió una
mayoría de parlamentarios del MNR. En vez de cobrarse la revancha por los
agravios que le atribuye a Mesa respecto a los sucesos de ‘octubre negro’, optó
por apoyar el juego táctico del primer mandatario, rechazando su dimisión y
suscribiendo el acuerdo. Esto prueba que la racionalidad impera en sus filas.
Son remarcables también las definiciones que sobre el mismo asunto tomaron el
MIR, ADN y NFR. Ellas confirman la plena sintonía de estos partidos con los
anhelos de paz social que en diversas formas patentiza la mayoría silenciosa del
país, ésa que ahora, al parecer, explora formas de organización y manifestación
para hacerse sentir en las calles como una Bolivia mayoritaria opuesta a los
bloqueos parteros del caos social y político.
Frente a esta Bolivia que apuesta al futuro con desarrollo y no al desorden que
empuja al abismo, tenemos en la trinchera opuesta al MAS de Evo Morales, el MIP
de Quispe, la COB de Solares y la Coordinadora del Agua, de Olivera—aquella como
vencedora, ciertamente coyuntural, pero vencedora, al fin. Los segundos, como
derrotados, terminaron tendidos en la lona, con pataleos alusivos a planes de
acción conjunta en la línea de los bloqueos y otros actos de violencia.
No fue casual tan catastrófica derrota. Castigada por la incertidumbre en una
coyuntura de crisis en la que se encogen los ingresos y merman los empleos, la
mayoría del pueblo tiende a inclinarse a favor de lideratos políticos mesurados
que inspiren credibilidad y confianza respecto a temas tan cruciales estos días,
como la paz social, la seguridad jurídica y la vigencia plena de los derechos
humanos (tan afrentados hoy, con bloqueos de caminos y otros actos de violencia
que provocan graves perjuicios a una inmensa mayoría de la población). Esa
mayoría maldice a cuantos, desde las trincheras del desorden y la violencia,
atentan contra los derechos de los demás y le infunden mayor inseguridad.
No en vano Evo Morales fue abucheado en el aeropuerto de El Alto cuando llegaba
de Cochabamba para asistir a la reunión congresal. No en vano se vio en la
necesidad de entrar furtivamente al Parlamento por una puerta lateral, a fin de
evitarse el abucheo de la muchedumbre congregada en la Plaza Murillo. Si se toma
en cuenta la magnitud social alcanzada en diferentes ciudades del país el
repudio contra los promotores del caos, se colige enseguida que esta reacción
equivalió a golpe demoledor de prestigio y credibilidad para el líder cocalero,
cuya imagen ya aparecía bastante chamuscada en los resultados de últimas
encuestas.
Evo Morales, el gran perdedor. No fue tanto el presidente Carlos Mesa, quien con
su artillería verbal lo tendió en el piso desde aquel mensaje televisivo
anunciando la renuncia a sus funciones. Lo puso fuera de combate la mayoría
silenciosa del país. Ésa que ahora le sigue haciendo fintas, segura de que
volverá a voltearlo ni bien vuelva a salir a las calles o los caminos a querer
hacer las suyas... A él y a los que enganchen su carro al MAS.
Ecuación para entender
Bolivia
Oso Molino * ®® Sonría “Plis”
- Pa, ¿qué es lo que está pasando en Bolivia?, me preguntó el
fruto de mis entrañas.
- Hijito, ya eres demasiado mayorcito para ver la tele y sacar tus propias
conclusiones, le respondí, mientras leía mi Lagarteando.
- Eso hago Pa, pero me confundo más.
- ¿Y qué es lo que te confunde pimpollo de caimán?
- Algunos analistas. Hay algunos que nos muestran en las tripas de los suchas el
porvenir negro de Bolivia, cuando éste debe ser el momento de no desesperar,
tener fe en este país. Sea lo que sea, Bolivia siempre ha sido la nación corcho,
porque al final de cuentas sale a flote.
- Yo también pienso eso. Ahora hay analistas fatales, pero ésas son las reglas
del juego. Así como yo escribo, otros opinan y todos tenemos los mismos
derechos.
- Pero ellos opinan sin que sus mujeres les corrijan sus originales, como hace
mamita con vos.
- Como sea, pero sin que me corrija nada, yo creo que ésta es una ecuación
simple para entender lo que pasa en Bolivia.
- Con lo que me gustan las matemáticas.
- Mirá: los menos son del MAS. Los más somos menos porque somos cero al
cociente.
- ¿Por qué?
- Porque somos los que no hablamos o los que nos importa un corcho lo que pasa
en Bolivia.
- Es que también ya nos la han charlado mucho.
- Sin embargo, los menos, al ser MAS, hacen más o menos mal. Los más, nos
volvemos en menos, no hacemos ni más ni menos. Somos los más, pero no somos los
más porque no somos del MAS, que son los menos, pero se hacen sentir más; por lo
tanto, somos los menos porque hablamos menos o simplemente no hablamos. ¿Está
claro?
- ¡Pa! Llamame a un psiquiatra o a mi mamá pa’ que te corrija lo último que
dijiste, porque no te entendí ni un egg.
No hablamos más. Mi pobre hijo se puso colorado, le subió la fiebre y entre mi
mujer y mi suegra me bloquearon la entrada al comedor, que es lo que más me
gusta de la casa.
(*) Politólogo en Matemáticas que le gusta sumar esperanzas, restar
dificultades, multiplicar oportunidades y dividir en partes iguales la jornada
laboral con la de la siesta. s.e.u.o. Osomolino@hotmail.com