¿Así?, renuncia cualquiera
Mario Saucedo W.
‘El que se va sin que lo boten, vuelve sin que lo llamen’, dice el dicho; y
el presidente Mesa presentó su renuncia revocable.
Las reacciones no se hicieron esperar: Evo Morales, que se comporta como
Presidente exiliado en su propio país, dijo que la renuncia del señor Mesa era
un chantaje.
Seamos serios Morales. La renuncia del Presidente significaba “a lo mejor me
voy”, nada más. En lugar de decirle chantajista al Presidente, usted debió
haberle dicho: “Por lo menos renuncia bien, y no te vayas por tierra, que no
llegarás a ninguna parte”. Un experto en renuncias comentó: “De la forma en la
que renunció Mesa, era obvio que no se quería ir”.
- Chocolate por la noticia, Saucedo. Uno que sabe de teatro, dijo: “La renuncia
de Mesa, en cualquier festival del mundo, hubiera ganado premios a la mejor
actuación, mejor escenografía, mejor improvisación planeada, mejor manejo de
‘extras’, y mejor dirección”.
Explica:
El presidente Mesa, al anunciar su renuncia, apareció en las pantallas de
televisión de la misma manera que lo hace Bin Laden: desde un lugar desconocido.
El director quería mostrarnos a un hombre que estaba solo, abandonado y
escondido.
- Saucedo, ¿por qué no se dirigió al país desde su oficina? ¿Hubo acaso golpe?
La actuación del Presidente fue enérgica, sin titubeos y convincente. Se mostró
bravo, sin parecer violento. El dedo acusador apuntaba directo a la cabeza de
los que puso en fila para darles huasca. De traje oscuro, camisa blanca y
corbata roja; vestía, como aconsejan expertos en imagen, con el atuendo de un
hombre poderoso.
- Saucedo, el productor del ‘show’ debe ser gringo. A los cinco minutos de
terminado el discurso, los ‘extras’ llegaron al Palacio Quemado. Llevaban
banderas y mostraban pancartas con eslóganes pidiéndole al Presidente que no se
vaya.
- Admirable la habilidad de los paceños Saucedo, para hacer grandes carteles en
menos de cinco minutos.
El Presidente salió al balcón del palacio. Saludó al estilo Perón, quien, dicho
sea de paso, tenía a su Evita, mientras que Mesa tiene a su Evito. Agarró un
micrófono, que de casualidad estaba por ahí, y durante este segundo acto
titulado “Desde el mirador” le habló a la turba. Mientras tanto, un personaje en
el extremo izquierdo del balcón no dejó de hablar por su teléfono celular, como
si estuviera convenciendo a una cholita de El Alto para que lo acompañe esa
noche.
Dada la seriedad de lo que estaba aconteciendo, aunque en ese momento el
Presidente sonreía como el que sabe que tiró bien su taba, cabe preguntar: ¿con
quién hablaba ese señor?
- Era el asistente del director Saucedo, asegurándose de que se cumpla el guión
al pie de la letra. El ‘show’ del Presidente fue muy bueno. Si para conducir el
país hiciera el 10% de lo que hizo el domingo pasado, saldríamos de la categoría
‘paisucho’.
-Saucedo, una colla que apoyaba a Mesa, dijo por televisión: “No queremos
presidente camba”.
- Nosotros tampoco, lo que queremos es autonomía.
|