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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Martes 08, Marzo de 2005

../20050308/images/sa18.jpgMujeres detrás del poder


Relaciones. Este abrazo entre Susana y Fidel está enmarcado entre los recuerdos favoritos de la ex secretaria de Jaime Paz


Erick Ortega

Queridas, odiadas, sobre todo, poderosas. Así se las recuerda a las mujeres que manejaron la agenda y hasta los secretos personales de los últimos presidentes de Bolivia.
La primera que dejó con la boca abierta a los hombres que aguardaban en el banquillo de espera a que el presidente llame a uno de ellos para su jefe de gabinete, fue la cruceña Susana Seleme. “Quedé sorprendida cuando Jaime Paz me dijo: ‘Vas a ser mi secretaria privada’”.
Ahora, desde su cálida casa cerca al Parque Urbano, sentada en un cómodo sofá, mientras Fidel Castro la abraza en una foto que cuelga en una rústica pared, recuerda los años que estuvo detrás del poder.
Pero no todo fueron abrazos y sonrisas. La época en que el Comando Néstor Paz Zamora se alzó en armas Susana vivió con un nudo en la garganta. “Tenía pena porque fue un enfrentamiento con muertes y por medio estaba el nombre del hermano de Jaime”.
La mujer también rememora sus épocas de dieta forzada en la altura de La Paz. “A veces mis jornadas de trabajo duraban hasta las 12 de la noche, sin ir a almorzar”, se queja.
En los cuatro años que pasó en la Plaza Murillo, a veces Susana resultó más importante que el brazo izquierdo del MIR, tanto así que ella aconsejó al Presidente que coloque a Carlos Saavedra Bruno en el cargo que dejó Guillermo Capobianco. El mandatario escuchó la propuesta y la aceptó. Fue una excepción porque la mayoría de las veces Jaime Paz oía las sugerencias de la mujer y hacía lo contrario.
Quien siempre tenía en jaque a su secretaria era Gonzalo Sánchez de Lozada. El presidente bromeaba casi a diario con María Paula Muñoz. “Decía que me iba a despedir”, comentó la cruceña que estuvo al lado del jefe del MNR incluso cuando dispararon al Palacio de Gobierno, en febrero de 2003.
La mujer organizaba la agenda del mandatario desde el desayuno y volvía a su casa cerca a la medianoche. Siempre estaba puntual, incluso tenía que dar la cara ante las tardanzas de Goni, que no eran pocas, y se tragaba los rostros amargos de los ministros.
Cada día robaba minutos a la jornada y, de alguna u otra manera, Paula se daba modos para atender a las personas que querían acercarse al presidente. “Me ven como su carcelaria”, indicó la secretaria en una entrevista que concedió en 2003 a la revista Extra.
El mandatario que tenía disciplina militar era Hugo Banzer. Su agenda empezaba a las seis o siete de la mañana y terminaba en la noche, “nosotros no cumplíamos ocho horas de la jornada laboral”, bromea uno de los cercanos a la ex autoridad. Y quien ponía en orden sus citas, reuniones y la agenda diaria era Patricia Banzer, hija y secretaria del general.
El apellido nada tuvo que ver a la hora de ser elegida secretaria presidencial. La mujer hizo carrera política en ADN, y a la hora de tomar decisiones no le temblaba la voz. Ella, y su madre, Yolanda, impulsaron a que Hugo Banzer deje el cargo cuando el cáncer hizo mella en su salud.
Existe una anécdota de Palacio nunca confirmada, que narra una disputa entre Patricia y Jorge Quiroga. El rumor relata que ella dio dos sopapos al vicepresidente Tuto Quiroga cuando él ingresó al despacho presidencial.
Ximena Valdivia, actual secretaria de Carlos Mesa, no da entrevistas telefónicas, y quienes la conocen dicen que prefiere quedar a la sombra del mandatario.
Y Mesa necesita de su sombra. Porque desde que se conocieron, hace más de 20 años, ella es la mujer práctica. Es el apoyo de un presidente literato.
Al fin de cuentas por eso las necesitan los presidentes, porque son prácticas y les hacen menos amarga la vida.

La agendas en manos confiables

Uno de los primeros hombres que necesitó de los servicios de una secretaría de la Presidencia fue Víctor Paz Estensoro. En la primera época de la revolución del 52 el movimientista precisaba de los consejos y la organización de Mariano Baptista.
Pasaron los años, pero el cargo no cambió de sexo. Fue en 1993 cuando Susana Seleme se hizo cargo de esta ‘cartera’ de Gobierno.
Desde entonces las tareas principales de las secretarias privadas están relacionadas a la agenda presidencial. Aunque no existe ninguna disposición oficial que indique la labor específica que deben cumplir.
Ellas no tienen ninguna responsabilidad directa fiscal ni administrativa, su cargo tampoco está contemplado por la Ley Safco.
El requisito principal para acceder al cargo es la confianza. Jaime Paz confió en una militante con experiencia; Hugo Banzer se apoyó en su hija; Sánchez de Lozada requirió los servicios de una militante que lo admiraba, y Carlos Mesa confía su agenda a su compañera de trabajo de hace dos décadas.
En el lapso que Tuto Quiroga estuvo en el poder requirió de una de las secretarias con experiencia de Palacio. Actualmente él tiene un secretario que organiza sus citas.
Además de las secretarias presidenciales, los gobernantes de turno tienen hombres de confianza. Por ejemplo, el diputado Manuel Suárez era otro de los secretarios de Sánchez de Lozada, y José Galindo es uno de los más allegados al presidente Carlos Mesa.

 

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