img_logo.gif (2140 bytes)

img_arribadeber.gif (4941 bytes)

  • STAFF   COMENTARIOS   CONTACTARSE   

Noticias

Portada                 

Santa Cruz            

Seguridad             

Nacional               

Internacional          

Economía             

Deportes               

Sociales               

Escenas               

El Deber como tu Página de Inicio

btn_secciones.gif (615 bytes)

Editorial                

Opinión                 
Lectores               
Club de Lectores
Clima              

btn_suplementos.gif (615 bytes)

 

 

 

 


logo_brujula.gif (1087 bytes)

Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Lunes 07, Marzo de 2005

../images/blanco.gifUn país con dos sociedades distintas



Francisco Justiniano Suárez

En las fricciones de la lucha por la autonomía los portavoces de las regiones occidentales del país, que de manera tozuda y mal disimulada están más a favor de la Constituyente que del referéndum por las autonomías, repiten sistemáticamente la perorata aquella de que Santa Cruz es una región privilegiada, que se ha beneficiado más que los otros departamentos con la concentración de capitales y las inversiones y otras vainas, olvidando que el capitalismo se desarrolla no por el solo hecho de desearlo, sino porque los fenómenos económicos se dan donde así lo determina la historia; y sobre todo, donde existen las condiciones objetivas para hacerlo. Por ejemplo, resulta absurdo pretender levantar una industria petrolera en un departamento donde no hay gas.
Al respecto, nosotros creemos que el capitalismo en Bolivia se ha logrado desarrollar en el departamento de Santa Cruz por una serie de circunstancias históricas muy particulares, ya que la oligarquía de la plata y la del estaño no lo pudieron conseguir; solamente consolidaron un aparato burocrático estatal ciegamente centralizado, y nada más. Ha sido un centralismo que ni siquiera ha conseguido integrar la nación.
Sin embargo, para explicar el fenónemo del crecimiento y el desarrollo cruceño, hay que tener presente que en Bolivia existen dos tipos de sociedades claramente diferenciadas: por un lado tenemos una sociedad minera (occidente) y por el otro una sociedad agrícola-ganadera(oriente). Entre ambas hay una diferencia sustantiva para interpretar los hechos económicos y ello produce un conjunto de comportamientos sociales: la una por una serie de razones profundamente conservadora y la otra ( la nuestra ), claramente integradora que busca la unión hacia el mundo. Mientras la sociedad minera persigue el retorno al pasado, la sociedad integradora busca nuestra inserción en el futuro en una visión pluralista de la realidad y del mundo.
Ello explica la reacción contraria, casi xenofóbica, en relación con la propuesta autonómica de Santa Cruz, que es una propuesta descentralizadora del Estado. Y para sustentar nuestra apreciación nos vamos a remitir a dos hechos concretos que tuvieron lugar en La Paz y en Cochabamba. Don Roberto de la Cruz increpó, prácticamente insultó públicamente a la diputada Roxana Sandóval por el tema de la autonomía. Nosotros, los cruceños, a pesar de que nos califican de intolerantes regionalistas y racistas con los collas, permitimos que en nuestros corsos desfilen los que quieran, pero en el 'corso de corsos' de Cochabamba, la delegación cruceña, de 40 personas fue virtualmente atacada en una clara señal de rechazo de la presencia cruceña en dicho evento.
Lo cierto es que ese tipo de actitudes demuestra una reacción contraria a cualquier planteamiento que haga Santa Cruz y ese claro desamor debe motivarnos a continuar en la lucha por la autonomía, cueste lo que cueste. ¡Hasta la próxima!

< Anterior ^Arriba


Portada | Internacional | Nacional | Santa Cruz  | Economía | Deportes | Sociales | Escenas
EditorialOpinión | Contactarse | Staff


© Copyright 2004, El Deber. Todos los derechos reservados.