Río Grande arrasa con cultivos e inunda nuevas comunidades
Riada. Los hermanos Vargas ayudan a sus padres a transportar los objetos de mayor valor hasta un refugio
Hilton Heredia G./Enviado
La desolación se apodera del norte cruceño. El Río Grande sigue arrasando
cultivos y deja una huella imborrable en nuevas comunidades.
San Pablo y Los Tigres son dos de las poblaciones que están bajo las aguas y se
teme que éstas lleguen también a Brecha Casarabe que está a unos 20 kilómetros.
El drama que viven miles de familias productoras por la pérdida de sus cultivos
de soya, arroz, maíz, yuca, sésamo y de otras pertenencias materiales, significa
que los pobladores tendrán que comenzar nuevamente de ‘cero’ para levantarse
económicamente. Pese a ello, la ayuda de las autoridades no llega y los niños
comienzan a padecer enfermedades virales y estomacales.
Bernardino Herrera, Francisco García, y Dorian Vargas, han sido los primeros en
abandonar sus chozas y sus miles de hectáreas de cultivos y se han apostado en
una de las zonas altas donde han instalado dos carpas para albergar a sus
familias y esperar que bajen las aguas para poder regresar.
Como ellos, 170 familias de ambas localidades se ven obligadas a buscar un sitio
aguardando que el nivel de las aguas descienda y ver si posteriormente pueden
recuperar parte de sus productos. A estas familias no les llegó ninguna ayuda de
parte de la Prefectura.
Los problemas no terminan ahí, ya que en la población Las Madrecitas, donde
están albergadas más de 2.000 personas afectadas, comienzan a faltar alimentos y
medicamentos.
En tanto, en las comunidades 24 de Septiembre, El Porvenir, Ilimani, 2 de
Agosto, Nuevo Amanecer, El Plato y Villa Montero, el nivel de las aguas comenzó
a descender levemente, pero el peligro persiste.
Rolando Zabala, gerente general de Anapo, confirmó que hasta ayer se constató
que más de 18.000 hectáreas de soya están perdidas, lo que equivale a $us 10
millones.
La Prefectura consiguió una foto satelital donde corrobora tal situación. Sin
embargo, no consigue más recursos económicos para socorrer a los damnificados.
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