Primos hermanos condenados a 30 años
Justicia. Asesinaron a un hombre que trató de evitar golpiza a una mujer en el barrio 4 de Noviembre
Guider Arancibia Guillén
Son primos hermanos y ayer recibieron la máxima pena que establece el Código
Penal boliviano: 30 años de cárcel sin derecho a indulto por delito de asesinato
contra un hombre.
Se trata de Luis Alberto Ramos Quiroga y Jhonny Roberto Siles Carvajal, ambos de
18 años de edad. Fueron hallados culpables de la muerte de Manuel Antonio Parada
Lijerón (27).
El tribunal primero de sentencia de los jueces Luis Enrique Pérez y Gladys Alba,
durante el juicio oral, llegó a establecer que los jóvenes fueron los
responsables del suceso violento y por lo tanto deberán guardar detención en la
cárcel de Palmasola.
El fiscal de la PTJ, Anuncio Piérola, presentó la acusación formal y llevó a
juicio a los detenidos.
Según las investigaciones realizadas por agentes de la Brigada de Homicidios de
la Policía Técnica Judicial y la Fiscalía, el hecho se remonta al 26 de
diciembre de 2003 en una calle del barrio 4 de Noviembre.
De acuerdo al relato, a un local de venta de chicha llegaron los primos hermanos
para consumir bebidas alcohólicas. De pronto, Luis Alberto Ramos la emprendió a
golpes contra su esposa, la misma que pidió auxilio.
Parada Lijerón, que también se encontraba en el local, intervino para defender a
la mujer. Lo hizo en dos oportunidades pero Luis Alberto Ramos insistía en
continuar con la golpiza a su esposa. Parada, con la ayuda de otras personas que
se solidarizaron, siguió interviniendo en favor de la mujer, pero Luis Alberto y
su pariente Jhonny Roberto Siles lo amenazaron de muerte y se retiraron del
lugar.
Las investigaciones policiales demostraron que los jóvenes regresaron al local
en poder de tres cuchillos. Se trenzaron en una pelea con Parada hasta hacerlo
huir a la calle donde le asestaron 12 puñaladas provocándole la muerte
instantánea.
Los responsables del crimen fueron detenidos posteriormente e identificados por
numerosas personas.
Además, los jueces valoraron las pruebas presentadas por la Fiscalía
consistentes en los tres cuchillos, en la ropa impregnada de sangre de los
acusados, además de otros datos que convencieron a los juzgadores para aplicar
la pena máxima.
La víctima dejó a tres hijos menores de edad en la orfandad, mientras que los
sentenciados, durante el desarrollo del juicio oral y al escuchar el fallo, se
mostraron tranquilos. Sin embargo, durante el juicio, entre ellos se acusaron de
la autoría del asesinato, situación que convenció al tribunal para condenarlos.
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