La bomba demográfica boliviana
Ismael Muñoz García
La bomba demográfica en Bolivia está compuesta por varios elementos cuyo
dinamismo es visible en los resultados censales, no solamente en el aspecto
cuantitativo, sino también en los cambios cualitativos. El resultado a corto y
mediano plazo no conducirá a ninguna explosión social ni producirá guerras ni
hambrunas como las que en otras latitudes han sido ocasionadas por otros modelos
de ‘bombas demográficas’. Si las cosas siguen como van, los cambios que vendrán
en un horizonte de diez años serán de carácter positivo para los habitantes de
esta parte del continente. Revisemos algunas proyecciones que usted mismo puede
comprobar en las publicaciones del Instituto Nacional de Estadística.
Veamos, por ejemplo, que la tasa anual de crecimiento de la población nacional
entre los censos de 1992 y 2001 fue de 2,74%. Lo más importante de esto es que
entre los departamentos andinos, solamente Cochabamba tuvo un crecimiento
ligeramente superior a la media nacional, con un promedio de 2,93%. Los otros
departamentos andinos: La Paz (2,29%), Chuquisaca (1,71%), Oruro (1,53%) y
Potosí (1,01%) están creciendo a menor velocidad que el promedio nacional. Por
su parte, Santa Cruz (4,29), Pando (3,48%), Tarija (3,18%) y Beni (2,94) son los
departamentos que están creciendo a mayor velocidad
La distribución geográfica de la población muestra una clarísima y veloz
tendencia hacia un nuevo balance demográfico entre la parte alta y la baja de la
República. Aplicando el porcentaje de aumento interanual indicado, la población
actualizada de Bolivia es de 9.193.000 habitantes. Observe usted que actualmente
la población de Santa Cruz ya llegó a 2,4 millones de habitantes sólo 157.000
menos que el departamento de La Paz; ya Beni, con 407.000 habitantes está por
alcanzar a Oruro, y Tarija con 442.000 se acerca a contrapesar a Chuquisaca. El
equilibrio de esta balanza con mayor peso andino se rompería a favor de los
llanos si Cochabamba se inclinara en esta dirección dada su gran superficie
llanera en Ayopaya, Chapare y Carrasco. Si esto no sucede la transfusión de la
población andina a los llanos continuará y en pocos años los llanos tendrán más
población que los Andes, ‘per secula seculorum’. No nos olvidemos que en 2015
nuestra capital llegará a los dos millones y medio de habitantes.
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