Botswana, mucho mejor que Bolivia
Gustavo Maldonado Medina
Muchos en Bolivia deben haberse restregado los ojos cuando vieron que
Botswana estaba más arriba que todos los países de la región, salvo Chile, en el
ranking de competitividad 2004. Su lugar 41 en el informe 2004 del Foro
Económico Mundial lo sitúa como el país africano más competitivo. Bolivia es el
país de América Latina y el Caribe con peores resultados en materia de
competitividad en 2004: ocupa el puesto 98 de una lista de 104.
Botswana avanzó gracias a la solidez de sus instituciones, poco frecuente en ese
continente. La colectividad gobernante (Partido Democrático de Botswana) lleva
más de tres décadas en el poder, pues no existe una oposición cohesionada como
para ganar una elección. Los informes se refieren a este país como ‘la
democracia pluralista más avanzada y estable del continente’ y lo destacan como
un caso excepcional de libertades públicas.
En el Índice de Percepción de la Corrupción, de Transparencia Internacional,
ocupando el puesto 31, Botswana se sitúa como el país menos corrupto de África.
Bolivia, ocupando el puesto 122, se encuentra entre los 60 países del mundo con
un índice de ‘corrupción endémica’.
El informe ‘Doing Business’, del Banco Mundial, califica a Botswana como el 19
mejor ambiente para hacer negocios. Se o considera ‘el alumno aplicado de un
curso desordenado’. Situada en el convulsionado continente africano. Botswana,
desde su independencia del Imperio Británico en 1966, ha pasado de ser uno de
los países más pobres del mundo a un Estado de ingresos medios.
En sólo 30 años, desde 1970 a 2000, redujo la pobreza de niveles del 60 a menos
del 10%. Todo un mérito si se considera que la nación está ubicada en África
subsahariana, zona donde el 33% de la población sufre desnutrición, tres de cada
cuatro habitantes viven con menos de un dólar al día y los niños huérfanos
superan los 12 millones.
Botswana, que comparte fronteras con Zimbabwe, Namibia, Zambia y Angola, Estados
debilitados tras años de guerras civiles, se las ha arreglado para alcanzar un
producto per cápita de casi US$ 8.800 al año (Bolivia US$ 890). Esta cifra es
muy superior a la de sus vecinos y casi tan alta como la de México, que tiene la
ventaja competitiva de estar a un paso de Estados Unidos.
De acuerdo a informes de la Fundación Heritage y el Instituto Cato, Botswana ha
logrado destacar en el conflictivo ‘vecindario’ por medio de la apertura de su
economía, la baja de impuestos y la eliminación de trabas a la inversión
extranjera. El año pasado, la nación creció a un ritmo del 4,5%, según el FMI.
Esta cifra se explica por el fuerte desarrollo de la industria ganadera (exporta
carne de vacuno y avestruz a Europa) y, principalmente, de la minería de
diamantes (es el mayor exportador del mundo), que significa más de un tercio de
su PIB, que es de US$ 7,1 mil millones.
Debido a que el Gobierno de Botswana apuesta que en los próximos años se
mantendrá ese ritmo de crecimiento, el actual presidente, Festus Mogae, elegido
en 1998, se ha puesto como meta alcanzar el estado de país desarrollado en 2016.
Para alcanzar este objetivo aún hay desafíos importantes por cumplir. Según un
informe del World Health Report de 2004, la esperanza de vida llega sólo a los
40 años. Ello porque el 37% de su población, que se empina por sobre el millón y
medio de habitantes, tiene SIDA, el porcentaje más alto luego de Suazilandia.
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