PALPITANDO. Sobre qué bases se construye la autonomía
Nancy Bozo L.
En psicología, la autonomía es el resultado un proceso de aprendizaje, que se
logra con voluntad, disciplina y orden. Cuando una persona logra controlar sus
emociones y es capaz de lograr un balance entre lo físico, lo social, lo
intelectual y lo imaginativo, resuelve muchos conflictos, reconoce sus
capacidades, sabe plantear sus prioridades y utiliza las habilidades que hubiera
adquirido en su formación. Su gobierno autónomo racionaliza entre lo favorable o
desfavorable, con discernimiento no emotivo y puede comunicar hábilmente sus
ideas, pensamientos y sentimientos a los demás, a través de la palabra verbal o
conceptual. Así, en una comunicación de ida y vuelta, las personas pueden
entremezclar pensamientos, ideas y llegar a obtener acuerdos en forma
satisfactoria, respetando la libertad de otros de forma pacífica o civilizada.
Si las personas no han llegado a este nivel de análisis y razonamiento es
difícil establecer respeto, orden y otros valores que son importantes para el
desarrollo personal, si no hay políticas educacionales que tengan como fin la
educación del ciudadano con el objetivo de que sea autónomo, se hace más
complicado generar movimientos autonómicos con vías de progreso.
El sistema educativo pone más énfasis en la superación intelectual que en la
educación en valores y la transmisión de los saberes populares desde la
indagación o el análisis, siendo ésta una debilidad que afecta a toda la
estructura social de cualquier sector, ya que una gran mayoría de instruidos y
no instruidos, profesionales y no profesionales ignoran sus obligaciones, sus
derechos y las normas y leyes que deben regir las conductas a favor de una
convivencia pacífica.
Para iniciar el proceso hacia la autonomía, se debe encarar una campaña de
educación, donde participen varios actores, entre los más importantes el sector
educativo, el sector productivo y los medios de comunicación social.
La educación integra lo objetivo y lo subjetivo y para tomar decisiones se tiene
que saber sobre las normativas y leyes que regulan el comportamiento de los
individuos y lo penalizan, como también las reglas del lenguaje social, la
normativa moral y ética que debe imperar en las relaciones humanas.
Los maestros de todos los ciclos, aún en educación superior, tienen que analizar
la Constitución Política del Estado y sus alcances. Trabajar con los padres de
familia y con los estudiantes para cambiar códigos y signos hostiles, verbales y
físicos que son aceptados por una gran masa social y que constantemente alteran
el orden.
Los conductores de los canales televisivos y de radio, medios que reflejan
fácilmente las redes de emociones y reacciones del pensar humano, deben hacer un
esfuerzo para ofrecer programas alternativos de educación a través de reportajes
e imágenes y no apelar tanto a debates e informaciones verbales, con
apreciaciones que se pueden tergiversar por la mala estructuración gramatical o
por no estar verazmente fundamentadas por una mínima investigación de los hechos
que se informan.
Si se quiere llegar a una Constituyente, la institución más representativa de la
región va a tener que empezar por lo fundamental que es la educación a los
ciudadanos, para que se pueda lograr una mayor participación y compromiso con
las autonomías, sean éstas regionales, provinciales, departamentales o
nacionales.
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