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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Miércoles 23, Febrero de 2005

../images/blanco.gifDemocracia informal



Paulovich ®®La noticia de perfil

Hace algunos días escuché a un célebre político de Churubamba referirse con desprecio a la política formal que las sociedades encargan a los partidos políticos, y abogar de forma entusiástica por lo que él llamó la ‘democracia informal’, pensamiento que me cayó como anillo al dedo porque siempre fui un negrito informal.
Llevado de ese convencimiento, hace años que ejerzo mi ocupación de comerciante informal cuando concluyo mis labores de periodista poco formal, y durante un mes he vendido, ayudado por mis colaboradoras informales, comida paceña: fricasé y otra ‘delikatessen’ en la feria de Alasitas, sin dejar de atender en mi kiosco donde expendo normalmente y al menudeo dinamita y algunas armas de fuego, por lo cual eso de la ‘política informal’ me entusiasmó porque de acuerdo a lo que comprendí yo también podría hacer política sin haber estudiado un ‘corno’ y sin tener la necesidad de pertenecer a un partido político.
Intuí que el primer paso que debería dar era organizar un ‘movimiento social’, como se llama en la actualidad, y erigirme en su primer dirigente, dudando entre formar una Junta de Vecinos, un Grupo Cívico, o una Unión de Trabajadores, o un Sindicato de Vendedores, o una Agrupación de Ciudadanos llamada ‘Los sin Chola’ similar a ‘Los Sin Tierra’, decidiéndome por la última opción.
Para organizar este movimiento social pensé en que lo primero debería ser la redacción de un documento profundo buscando la adhesión de muchos ciudadanos que se encontrarán en la misma situación que la mía y que reclaman con justicia su derecho a tener una chola, como la tienen los privilegiados de nuestro país. Como no me hallaba con muchas ganas de redactar una declaración de principios, sólo puse en mi kiosco, situado en las cercanías de la avenida Buenos Aires un gran letrero que dice: “Movimiento sin Chola (MSCH) ¿No tiene usted chola y se siente excluido de este legítimo derecho ciudadano, mientras otros privilegiados tienen kilómetros cuadrados de mujeres? Firme en el libro de adherentes y será feliz”.
A los pocos minutos de colocar mi llamativo letrero, una larga fila de ciudadanos se había formado ante mi kiosco, y centenares habían estampado sus firmas y escrito el número de su carné de identidad para no ser observado por la Corte Departamental Electoral. Algunos que llegaron de las provincias me manifestaron con pena que no sabían firmar pero que deseaban pertenecer al ‘Movimiento sin Chola’, indicándoles que podrían imprimir sus impresiones digitales.
Expertos en movimientos sociales me dijeron que debería contar con cincuenta mil firmas de adherentes, cantidad que espero conseguir hasta fines de la presente semana porque parece que mi mensaje llegó al corazón de muchísimas personas.
Un ciudadano envidioso llegó hasta mí y me dijo en la oreja: “Yo se que tú tienes chola y podría denunciarte ante las autoridades respectivas...”, respondiéndole sin miedo: “yo no tengo chola, yo tengo una europea, y si tuviera una chola no importaría porque también algún dirigente de los Sin Tierra tiene la suya”x.
Mi movimiento social está en marcha y sólo espero que sea autorizado pronto para poder asistir con todo derecho a la Asamblea Constituyente.

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