FFAA rechazan revelar operaciones de ‘octubre’
Proceso. Vocero indica que no corresponde levantar el ‘secreto militar’, por cuanto las acusaciones de la Fiscalía van para los ex ministros y contra el Alto Mando. Comité impulsor dice que es una mala excusa
La Prensa. La Paz
Ex ministro Kukoc pide que Goni vuelva a Bolivia
para el juicio Las autoridades de las Fuerzas Armadas no levantarán el
‘secreto militar’, mientras no se inicie el juicio de responsabilidades,
propiamente dicho, a Gonzalo Sánchez de Lozada y sus colaboradores en el
gabinete.
Junto con la imputación por genocidio a las ex autoridades del Poder Ejecutivo,
el Fiscal General, Pedro Gareca Perales, solicitó a la Sala Penal de la Corte
Suprema de Justicia que ‘se emita un auto motivado, autorizando que se levante
el carácter secreto e inviolable’ de los archivos militares producidos en
octubre de 2003.
Para esta petición, el fiscal Gareca se apoyó en el artículo 98 de la Ley
Orgánica de las Fuerzas Armadas que establece que la inviolabilidad puede ser
levantada únicamente: a) Por petición motivada del Poder Legislativo; y, b) Por
orden judicial del juez competente, mediante auto motivado en proceso formal’.
La Fiscalía quiere obtener, mediante este método, información sobre las ‘órdenes
de movilización al personal militar’ que se emitieron entre septiembre y octubre
de 2003.
A pesar de la fundamentación legal, el vocero de las Fuerzas Armadas, capitán de
fragata Guillermo Viorel, explicó ayer que ‘no corresponde’ levantar el secreto
militar en este caso porque la imputación es contra los ex ministros de Sánchez
de Lozada, no a los militares.
Para las FFAA, el que exista la imputación no significa que el juicio político
esté en marcha. En todo caso, los documentos se desarchivarán ‘en cuanto empiece
el juicio de responsabilidades’, es decir después del desarrollo de la
investigación, la identificación de los sospechosos y la acusación a los
posibles culpables.
Según la Ley del Juicio de Responsabilidades, aprobada en el gobierno de Gonzalo
Sánchez de Lozada después de la ‘guerra al impuestazo’ en febrero de 2003, no
existen plazos para ninguna de esas fases.
El abogado del comité impulsor del juicio, Rogelio Mayta, explicó que la norma
de organización de las FFAA no da lugar a dudas.
“La Ley Orgánica no dice que se tenga que iniciar un juicio contra los
militares, como requisito para que se levante el secreto castrense, dice que
basta con que un juez competente lo ordene”, explicó Mayta.
Para el comité impulsor, el argumento de los militares para no colaborar con la
justicia ‘es sólo una mala excusa’.
Sin embargo, lo más importante dentro de la investigación es comprender que se
pone a prueba el estado de derecho y la institucionalidad. Y es que Mayta se
pregunta “si los militares no le hacen caso a la Suprema, ¿entonces a quién?”.
En las averiguaciones de la ‘masacre de octubre’ que se siguen en la sede de
gobierno, la comisión investigadora convocó hace un mes a diez jefes y ex jefes
militares a prestar sus declaraciones informativas.
Ninguno de los oficiales acudió a la convocatoria, las autoridades castrenses se
negaron a canalizar la entrega de citaciones a los uniformados y se negaron a
proporcionar información escrita.
El constitucionalista José Luis Gutiérrez Sardán dijo que “cuando se trata de la
comisión de delitos, no puede haber secreto, menos aún en la función pública
militar ni civil, en este caso vamos a hablar de gastos reservados o secreto
militar”.
Lo que sí existe legalmente, según Gutiérrez, es información reservada, no
secreta.
“Eso significa que bajo determinadas circunstancias, en algún momento, puede ser
levantada la reserva para el conocimiento público general, eso transcurriendo un
tiempo que pueda haber justificado la reserva y cuando su conocimiento ya no
cause ningún efecto perjudicial al motivo que determinó la reserva”, comentó.
La autoridad competente, en este caso la Corte Suprema, determinará si el
levantamiento del ‘secreto’ no afecta a la seguridad interna de Bolivia.
“(Seguro que) deben haber documentos que son clasificados, la documentación a
veces se clasifica, las autoridades militares que han clasificado esa
documentación como secreto militar, han tenido algún criterio para hacerlo”,
dijo Viorel.
Al ser consultado sobre el pedido de la Fiscalía de que se levante el secreto
militar, el presidente de la Sala Penal 1 de la Corte Suprema, Jaime Ampuero,
ratificó que este tema será considerado junto con los demás incidentes y
excepciones luego de que se convoque una audiencia para informar a las partes
sobre la imputación presentada al tribunal supremo.
Ampuero aclaró que el sumario se tramitará absolutamente sin ningún problema,
con la comparecencia o no de todos los acusados.
Recién a la conclusión del sumario, en caso de dictarse un auto de acusación, se
apartará del proceso a quienes sean declarados rebeldes ante la ley, a pedido
del Ministerio Público.
“Respecto de los acusados que no se presentaren, seguramente el Ministerio
Público pedirá que se declare la rebeldía, pero en ningún caso se suspende la
prosecución del juicio. Si se declara rebelde a uno de los acusados, éste queda
apartado del juicio y se le seguirá una vez que se haya presentado para asumir
su defensa; pero el juicio no se paraliza, continúa respecto de los demás”,
comentó Ampuero.
Los declarados rebeldes no podrán invocar en el futuro la extinción del proceso
penal en su contra, agregó al finalizar la autoridad judicial.
Ex ministros tienen una
coartada
El fiscal general acusó de ‘complicidad’ en el delito de
genocidio a 13 de los ex ministros de Gonzalo Sánchez de Lozada. Sin embargo en
el Decreto 27209 cuatro de esos ex ministros no estamparon su firma.
Esa información fue conocida en fuentes judiciales en Sucre.
El decreto declaró una emergencia nacional el 11 de octubre de 2003, para
abastecer de combustibles líquidos a la población. “Cualquier daño sobre los
bienes y personas que se pudiese producir como efecto del cumplimiento de este
decreto, su resarcimiento se encuentra garantizado por el Estado”, dice. Eso fue
interpretado por las víctimas como una licencia para agredir.
En lugar de Carlos Saavedra Bruno, ex titular de Relaciones Exteriores, firmó el
decreto Franklin Anaya Vásquez; en vez de Guillermo Justiniano, ex ministro de
la Presidencia, estampó su rúbrica Alberto Vargas Covarrubias; en reemplazo de
Javier Comboni lo hizo Rubén Ferrufino Goitia; mientras que como interino de
Carlos Morales firmó José Barragán.
Según los allegados a estos ex ministros, si la base de la imputación de
‘complicidad’ apunta a las firmas del decreto, entonces no existe coherencia con
las sospechas que manifiesta la Fiscalía General.
En
la jornada
José Luis Harb
(MNR)
Pide celeridad en el juicio
El dirigente del comando departamental del MNR, José Luis Harb, celebró el
avance en el camino al juicio de responsabilidades porque así se podrá aclarar
cuál fue el rol jugado por cada una de las ex autoridades. En reunión con el
comité ejecutivo del MNR, Harb manifestó su deseo de que el proceso avance con
la mayor celeridad posible.
Defensa
Abogados no dicen nada
Álvaro Rojas Revuelta, abogado de Carlos Sánchez Berzaín, prefirió no conversar
con la prensa sobre la acusación de genocidio contra su cliente. Por otra parte,
en el estudio jurídico de Guillermo Richter, se informó que éste ya no tiene a
su cargo la defensa o representación legal del ex presidente Gonzalo Sánchez de
Lozada.
EEUU
Casa Blanca no comenta
EEUU no entró ayer a valorar las acusaciones formales de genocidio presentadas
contra el ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. “No lo sé. Tengo que
comprobarlo”, afirmó el portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher,
cuando se le preguntó si el Gobierno de Bolivia se había puesto en contacto con
EEUU en relación con este caso.
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