Lula lanza ofensiva en defensa de la Amazonia
Despliegue. Un contingente de más de 2.000 soldados hizo su incursión en la conflictiva región del estado de Pará
AFP/Reuters. Brasil
Brasil lanzó su mayor ofensiva para frenar la depredación de la Amazonia y
tomó medidas en 135.000 km2 de selva, sobre todo en Pará, donde fueron
asesinados una religiosa norteamericana y tres campesinos que se oponían a la
ocupación ilegal de tierras por grandes madereras.
El presidente Luiz Inacio da Silva envió el jueves al Congreso un proyecto de
ley para la gestión de forestas públicas y creación de un servicio forestal que
prevé la atribución de tierras a actividades agroforestales sustentables, sin
cesión de la propiedad del suelo.
El mandatario anunció también la creación de cinco unidades de preservación
ambiental de 5,2 millones de hectáreas y de una zona de 8,23 millones de ha en
la cual se prohíbe, por seis meses prorrogables, cualquier nueva actividad
forestal.
En esta zona (una superficie similar a la de Austria), situada en el sudeste del
estado de Pará, se procederá a la verificación de títulos de propiedad
existentes para destinar las tierras a actividades agroforestales sustentables,
una vez aprobada la ley enviada al Congreso.
Este dispositivo apunta a frenar “una dinámica depredadora extremadamente
acelerada”, a causa de la valorización de tierras provocada por los proyectos de
asfaltado de la carretera que va de Santarén (puerto sobre el Amazonas) a Cuiabá
(centro-oeste), explicó el secretario general de Biodiversidad y Florestas del
Ministerio de Medio Ambiente, Joao Paulo Capobianco.
Entre las unidades de preservación ambiental figura la denominada Tierra del
Medio (entre los ríos Xingú y Tapajós), una reserva ecológica de 3,37 millones
de hectáreas (del tamaño de Bélgica), objeto de arduas disputas entre ‘grileiros’,
como se denomina a los que se apropian de tierras públicas a gran escala.
En Pará, Lula también creó un parque nacional (preservación integral del medio
ambiente) de 445.392 hectáreas.
El dispositivo se completa con una reserva de 325.602 hectáreas entre los
Estados de Acre y Amazonas, explotable sólo por sus comunidades originarias, y
con dos zonas de bosques naturales (para explotación sustentable de madera) en
Amazonas y Roraima, de 802.023 y 259.550 hectáreas, respectivamente.
La ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, dijo que los asesinatos en una
semana de la misionera católica Dorothy Stang, 74 años, defensora del medio
ambiente y los sin tierra, y de dos agricultores y un sindicalista, precipitaron
el anuncio de las medidas en algunos días, pero que no se trata de una respuesta
improvisada.
El Gobierno aprobó el año pasado un plan denominado Amazonia Sustentable, para
combinar las necesidades de preservación de la selva y todo el medioambiente.
Ese plan se presenta como alternativa a la explotación salvaje que comienza con
las talas de árboles de maderas preciosas y por las quemas que arrasan enormes
espacios para las actividades ganaderas o agrícolas.
Se entregó acusado de asesinato
Uno de los cuatro acusados del asesinato de la monja estadounidense Dorothy
Stang, ocurrido hace una semana en el estado amazónico de Pará, se entregó ayer
a las autoridades brasileñas.
Amair Freijoli da Cunha, conocido como Tato y acusado de haber sido el
intermediario que contrató a los pistoleros que mataron a la religiosa, se
presentó con su abogado en la comisaría de policía de la ciudad de Altamira, en
Pará.
Da Cunha, contra el que ya existe una orden de arresto por su supuesta
responsabilidad en el homicidio, admitió conocer al hacendado al que se acusa de
ser el mandante del crimen pero negó cualquier participación suya en el hecho.
Stang, una misionera de 73 años nacida en EEUU y hace tres naturalizada
brasileña, fue asesinada por dos pistoleros que le dispararon seis veces en una
zona rural de Anapu, una remota localidad del estado de Pará y distante 900
kilómetros de Belén, la capital regional.
La monja defendía desde hacía décadas a los campesinos sin tierra en esa
conflictiva región, así como la explotación sustentada de la Amazonia, y venía
recibiendo amenazas de muerte de hacendados, madereros y latifundistas.
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