Seis unidades de bomberos sin una estrategia común
Coordinación. La desorganización al momento de atender una emergencia preocupa a los bomberos de la Policía Nacional, Voluntarios Sar Bolivia Jenecherú Rescate 132, Fundasol, Udem, Funsar y Aser
Carmen Pérez/Iber Moreno
De las seis unidades de bomberos que hay en Santa Cruz, sólo
la mitad posee los equipos necesarios para atender las llamadas de emergencia;
el resto, si bien tiene la voluntad para colaborar en casos de incendios u otros
siniestros, se ven limitadas por sus escasos medios.
Además, es necesario un plan de emergencia y de coordinación entre todas estas
unidades para que desempeñen mejor su labor de auxilio. Un puesto-comando parece
ser la solución.
Estas unidades conformadas por hombres y mujeres que arriesgan sus vidas para
salvar a otros son: la Unidad de bomberos de la Policía Nacional 119, Udem,
Fundasol, Voluntarios Sar Bolivia 132, Aser y Grupo Funsar.
Estos bomberos o “talentos humanos”, suman alrededor de 200 miembros entre
voluntarios y personal contratado.
Aser, Udem y Fundasol son las que cuentan con equipos modernos y sofisticados,
desde el traje completo del bombero (casco, pantalón, chaquetón, botas y
guantes) hasta cisternas, y ambulancias. Aser es el que más equipos autónomos
posee (oxígeno con mascarilla), pero no tiene un carro bombero.
Mientras que los bomberos de la Policía, Funsar y Voluntarios Sar Bolivia
Rescate 136, tienen equipos precarios y son muy pocos.
Líderes de cada unidad coinciden en que es necesario crear un plan en el que
todos (bomberos y equipos) se distribuyan adecuadamente en el lugar del desastre
para no entorpecer entre ellos las labores de rescate o control de incendios.
Jaime Rojas, teniente coronel de la Unidad de Bomberos de la Policía, dijo que
es necesario que se haga algo para evitar lo que sucedió en Ribepar. “Todos
querían ayudar, pero al final terminaron estorbando. Tampoco sabía que había
tantas unidades de bomberos”, sostuvo.
Por su parte el ingeniero Carlos Sarmiento, director general de Aser, empresa
privada que se especializa en prevenir incendios industriales, indicó que es
necesario que estos organismos tomen conciencia de la importancia que es
reaccionar de inmediato en la línea de fuego y que se debe dejar a un lado el
protagonismo.
Lamentó que no se valore el esfuerzo que hacen los bomberos, ya que en cada
emergencia sus vidas corren peligro, pero que eso parece no importarle a las
autoridades pertinentes, que deberían dotar de equipamientos y material
logístico a las unidades que más lo requieren.
Contó que Aser presta su centro de entrenamiento a instructores ajenos a su
empresa, y que lo hacen con el único fin de ayudar.
Juan Carlos Carrión, voluntario de Sar Bolivia Rescate 136, sostuvo que debería
existir un plan de ubicación y coordinación para llevarlo a cabo cuando ocurra
alguna emergencia y así evitar el caos y la desorganización al momento de apagar
las llamas.
“Siempre debe haber una persona que dirija a los demás, desde dónde estacionar
los vehículos para ubicar adecuadamente las mangueras, hasta controlar que los
curiosos no se acerquen al incendio. Deberíamos reunirnos para debatir este
tema”, comentó Carrión.
Este criterio lo comparte Enrique Bruno, voluntario de Fundasol, que propone la
creación de un puesto-comando que coordine las emergencias en todas las
diferentes unidades, entre ellos paramédicos, policías, bomberos y otros.
“Desafortunadamente en Santa Cruz, por falta de una conciencia de colaboración
colectiva, todavía no hemos logrado llegar a ese grado de madurez, nos juntamos
en las emergencias y competimos. Eso es algo muy grave desde el punto de vista
de los bomberos”, criticó Bruno.
Sarmiento, de Aser; Bruno, de Fundasol; y Carrión, de Voluntarios Sar Rescate
136, comparan los trabajos de rescate que se realizan en la ciudad con los de
otros países y aseguran que en Colombia, Chile y Perú los voluntarios y las
autoridades elaboran una estrategia común para controlar y mitigar una desgracia
lo antes posible; no como acá, donde cada unidad corre por su cuenta.
Bruno contó que Fundasol quiere traer a expertos latinoamericanos para capacitar
sobre el trabajo en equipo que deben adoptar las unidades de rescate.
A su vez, Runny Callaú de Funsar aclaró que ellos son bomberos forestales (su
especialidad es controlar y apagar la quema de bosques, sembradíos o viviendas
rústicas, como en el caso del incendio de Guarayos), pero que en caso de
emergencias citadinas (estructurales) no tienen ningún problema en recibir
instrucciones de otra unidad para colaborar.
Thomas Bonfiglio, director general de Udem, explicó que acuden a cualquier tipo
de emergencia, y que desde septiembre del año pasado cuentan con una unidad de
bomberos en la ciudad. Antes sólo estaban concentrados en los tres aeropuertos
del país.
Sin embargo, ellos trabajan con el sistema de seguro de salud “Hogar protegido”,
que cubre servicio de prevención y extinción de incendios, emergencias y
urgencias, traslados de emergencias, entre otros servicios.
Sin embargo, en caso de emergencias extremas no dudan en brindar ayuda referente
a equipos y profesionales.
Estos ‘talentos humanos’ esperan que la sociedad y las autoridades entiendan la
situación y los ayuden.
Incendios
- En septiembre de 1994 se incendió uno de los depósitos de
la empresa Salvatierra.
- En 1999, el 14 de agosto se produjo un grave siniestro en
Ascensión de Guarayos.
- El 2 de febrero de 2005 se quemaron puestos de comerciantes
asentados en la rotonda del Plan Tres Mil.
- El 4 de febrero de 2005, ardió el depósito de Ribepar.
Incendios en el exterior
- Supermercado Ycua Bolaños, Asunción, Paraguay, 1 de agosto
de 2004. Hubo 426 muertos, 510 heridos y 154 desaparecidos.
- Edificio de usos múltiples, Osaka, Japón, 13 de mayo de
1972. Hubo 118 personas muertas.
- En Argentina el 30 de diciembre de 2004 murieron asfixiadas
y quemadas más de 300 personas en una discoteca, entre ellas hubo dos
bolivianos.
Hidrantes
- En Santa Cruz de la Sierra existe un número limitado de
hidrantes para extraer el agua en caso de incendios. La mayoría está dentro
del cuarto anillo.
- La Superintendencia de Saneamiento Básico, en 2001,
instruyó a las 9 cooperativas de agua de la ciudad instalar hidrantes de
acuerdo a normas internacionales: entre uno y otro debe haber 500 metros.
- Saguapac, que cubre el 75 por ciento de la población, tiene
instalados 250 hidrantes que cumplen las normas establecidas. Tiene previstas
nuevas instalaciones para este año.
- Cooplan del Plan Tres Mil, la segunda concesionaria en
servicio de agua, tiene sólo dos hidrantes. Este año ampliará este servicio.
- Coopagua de la Villa 1o. de Mayo, la tercera en número de
socios, tiene instalados 32 hidrantes.
|