Mi amiga la Sra. Amalita
Mercedes Ortíz de Gasser
Allá para el año 56 cuando presidía ella el Comité de Damas Rotarias, conocí
a la Sra. Amalita Roca Cuéllar, mujer guapa, inquieta, emprendedora, quien me
visitó para invitar a formar parte de un grupo de jovencitas que llevarían un
desfile de modas a las ciudades de La Paz, Cochabamba, Sucre, Oruro y Potosí
auspiciado por Rotary Bolivia.
Ella se encargó de convencer a mi madre que me permita viajar junto a Malala,
Anita y Elena Velasco, Nancy Chávez, Gladys Mansilla, Nancy Velarde, Martita
Reimmers y Guísela Bruun, acompañadas por esas matronas cruceñas doña
Guillermina Jordán, doña Olga Greinner de Pictor y Amalita.
Así nació una hermosa amistad que perduró en el tiempo, confirmando que la
amistad no tiene edad.
La recuerdo resplandeciente cuando hablaba de su obra en la construcción del
templo del Señor de Los Milagros. Cuánto taconeó para lograr realizar la Plaza
de las Américas, próxima al hotel Los Tajibos. Cómo se encendía cuando hablaba
de cada evento recaudador de fondos para sus obras en bien de los necesitados.
Mi amiga Amalita no pasó en vano por este valle de lágrimas, ella caminó
sembrando, siempre sembrando.
Cuando su salud desmejoró, se constituyó en la anfitriona de Rosa y Gris allí
estuvo ella de sol a sol.
El domingo pasado se apagó definitivamente, luego de 4 penosos meses de cama. Yo
hubiese deseado estar a su lado en su último momento y apretarle la mano como lo
hacía en muchas ocasiones, pero sobre todo hubiera querido acompañar a Normita,
esa hija ejemplar que con tanto amor y devoción cuidó a su madre.
Gracias Normita, que Dios te bendiga siempre. A tu mami por todas las obras de
bien que hizo en vida y no le fueron reconocidas, tené la seguridad que ya tiene
su espacio en la Gloria Eterna, donde descansa en paz.
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