OEA: un no rotundo
de Bolivia al chileno Insulza
Agustín Saavedra Weise
Se acerca el tiempo para las elecciones del Secretario General de la
Organización de Estados Americanos (OEA), cuyos candidatos declarados son el
canciller mexicano Luis Ernesto Derbez, el ex presidente de El Salvador
Francisco Flores y el chileno José Miguel Insulza, actual ministro del Interior
y ex canciller. Como es sabido, el anterior Secretario, Miguel Ángel Rodríguez
de Costa Rica, renunció por denuncias de haber recibido sobornos.
Más allá del apoyo definitivo de Bolivia a cualquiera de los dos primeros
candidatos, lo que debe quedar firme es el rechazo absoluto a la candidatura de
Insulza y esto, no por sentimientos anti Chile ni otro tipo de habituales
‘clisés’, sino por una realidad contundente: Insulza ha sido siempre negativo en
todo lo que concierne al tratamiento del problema marítimo boliviano y ha
llegado a declarar explícitamente que “la OEA no es el foro adecuado para
dilucidar el problema de la mediterraneidad de Bolivia”, tirando así por la
borda la Resolución de ese organismo de noviembre de 1979 que declaró al tema de
nuestro retorno al mar como de “interés hemisférico permanente”, como también
todas las otras Resoluciones vinculadas con este importante asunto, incluyendo
la de 1983, firmada a favor incluso por el propio Chile.
Con Insulza en la OEA se desvirtuaría todo el alcance continental del
enclaustramiento nacional y se le pone una verdadera muralla a las legítimas
aspiraciones bolivianas. Eso es algo totalmente inaceptable. Bolivia debería
manifestar, a priori, que si Insulza es elegido se retirará de la Organización.
Ya lo hicimos durante un tiempo en la época del conflicto del río Lauca (1962) y
ahora, si cabe, habría que hacerlo nuevamente.
Yo confío en que mis buenos amigos de la Cancillería harán conocer a los países
miembros esta firme posición boliviana, la que por cierto tiene su lógica: quien
quiera que sea electo secretario general de la OEA, debe ser un americanista
probado, alguien que sume y no que reste. Insulza no encuadra en esa elemental
condición, pues de partida tratará de eliminar cualquier posibilidad acerca de
la discusión en ese foro multilateral de la demanda boliviana. Eso no puede ser
y así lo debe entender la comunidad hemisférica.
Si algo de solidaridad para con Bolivia existe, habrá que poner eso a prueba en
los comicios de la OEA. El mensaje debe ser lanzado ya. Si Insulza es elegido,
Bolivia se va de la OEA. Así de simple y veremos si los apoyos a nuestro país
son reales o son simplemente dobles discursos, como ya sucede en otros
contextos, donde sobre todo Brasil y Argentina se llenan la boca apoyando a
Bolivia y luego hacen todo lo contrario (caso de la soya, caso Fonplata, actual
apoyo a Insulza, etc.).
El presidente chileno, Ricardo Lagos, inicia una ofensiva este 18 de febrero con
miras a juntar votos para Insulza: viaja hacia el Caribe para convencer a los
indecisos. A esta altura, no se puede descartar la aberración de un
antiamericanista en la silla principal de la OEA, con tal de que le venga bien a
Estados Unidos y se justifique así el apodo de “Ministerio de Colonias” puesto
al organismo por Fidel Castro. Todo es posible. Insulza es nomás una de esas
posibilidades crecientes.
Bolivia debe iniciar de inmediato una acción firme para frenar la embestida
chilena e impedir la elección de Insulza o, de lo contrario, estar preparada
para abandonar la OEA si tal cosa se produce. Ésta mi modesta pero firme
opinión.
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