Enviaron a la cárcel a acusadas de hacer ‘dormir’ a sus clientes
Presas. Un policía retira las manillas de una de las inculpadas antes de la audiencia. Se defenderán en reclusión
Berthy Vaca Justiniano
Tres mujeres, identificadas como Claudia Patricia Morales Yucra (18), Isabel
Ayala Ledezma (31) y Marioly Herrera Céspedes (25), fueron enviadas a la cárcel
de Palmasola con detención preventiva ordenada por la juez Miriam Durán, en una
audiencia cautelar llevada a cabo ayer en el despacho Noveno de Instrucción en
lo Penal.
El fiscal Rubén Ortiz dio una amplia explicación sobre la presunta actividad de
las sindicadas que, según dijo, se dedicaban a drogar a sus clientes en un local
nocturno denominado Acento Latino, ubicado en la calle Héroes del Chaco, casi
avenida Irala.
La prueba más contundente del fiscal contra las conocidas en el mundo policial
como ‘pildoritas’, fue la presencia en la audiencia de dos de sus víctimas, que
corroboraron con lujo de detalles el proceder de las mujeres que los hicieron
dormir a la fuerza para robarles sus pertenencias.
El primero, cuidante de una clínica odontológica, el sábado pasado dijo que se
rindió a los encantos de Claudia Patricia Morales en el mencionado local, donde
trago a trago aparentemente le suministraron el somnífero y, antes de que cayera
en los brazos de Morfeo, le pidió que la llevara a donde cuidaba. Es así que el
hombre se durmió profundamente y la mujer robó material odontológico y una
heladera pequeña valuados en $us 4.500.
El segundo afectado y otro que declinó dar la cara, fueron encontrados
adormecidos en el local Acento Latino, en un operativo sorpresa realizado el
pasado lunes por agentes de la PTJ y el fiscal Ortiz. En el lugar arrestaron a
Isabel Ayala y a Marioly Herrera.
Los abogados de la defensa trataron de convencer a la magistrada. El primero
admitió el delito cometido por Claudia Patricia Morales, pero lo justificó
indicando que lo hizo por necesidad, pues tiene un hijo y dos hermanos menores
que mantener, además que las cosas de la clínica ya habían sido devueltas a su
dueño. Los otros alegaron la inocencia de sus clientes y de que se iban a
someter a la investigación pero no lo consiguieron, porque las imputadas no
presentaron documentación respaldatoria sobre sus domicilios y fuentes de
trabajo.
Con esos argumentos, la juez Durán dictaminó la reclusión de las sospechosas,
que en caso de ser halladas culpables en el juicio oral posterior, se arriesgan
a una pena de cárcel de uno a 10 años. El representante del Ministerio Público
les imputó provisionalmente los delitos de asociación criminal, contra la salud
pública y robo.
Ortiz señaló que está acumulando datos sobre otras víctimas de estas mujeres: un
menonita que poco después de haber vendido un tractor fue seducido por ellas, lo
narcotizaron y le robaron $us 3.500.
El fiscal ordenó el cierre del bar en cuestión.
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