Bolívar y un festejo de lujo
Arremetida. Tcheco, de Santos, intenta superar la marca de Angulo y Galindo de Bolívar. La academia ganó en su debut
[ M. Cambará |O. Uriarte ]
Fue explosión celeste; sin duda una noche inolvidable para el
Bolívar de Vladimir Soria. En su debut en la Copa Libertadores 2005 y ante un
Santos de peso, la academia paceña logró una espectacular victoria por 4-3 en el
Hernando Siles. La noche fue redonda. Por los goles, por la gente, y por un
Zermatten que ‘mató’ en su primer partido con la celeste paceña en el cuerpo.
Ganar no fue fácil, porque Santos con Robinho como arma principal, estuvo a
punto de liquidar el pleito en su momento. Pero Bolívar contó anoche con su
ángel de la guarda, a tal punto que al minuto de juego, ya estaba en ventaja con
un tiro libre de Cristian Zermatten que se le coló al arquero Henao. El 1-0
abría esperanzas y auguraba una jornada feliz que al final se dio.
Santos apenas se acomodaba en cancha y ya estaba en desventaja, algo que ni
ellos mismos se imaginaban. El gol embaló al volante argentino que iba, venía y
que buscaba siempre el claro. Eso sí, le faltaba compañía porque ni Angulo, ni
Pizarro y mucho menos Galindo le acompañaban. Arriba Cabrera y Andaveris
comenzaron a chocar con los espigados defensores brasileños y se perdieron.
A excepción de un potente remate de Angulo a los 9 de tiro libre y una
arremetida de ‘Manacha’ Cabrera que remató antes de tiempo, el local no había
hecho nada más. Fue entonces cuando la desconcentración comenzó a llegar. Un mal
rechazo de Óscar Sánchez provocó el empate de Deivid, que le pegó rasante tras
un rebote.
La visita terminó jugando mejor en la primera mitad, pero en el complemento de
nuevo Zermatten (m.53) desequilibró con un remate cruzado que volvió a dejar mal
parado a Henao. Estaba 2-1 y el triunfo se pintaba, pero una falta innecesaria
en el área chica de Pachi contra Robinho, provocó el empate también de Deivid
(m.56), con un perfecto tiro libre. Ninguno merecía perder por lo expuesto hasta
ahí.
Con el resultado parcial Soria movió el tablero poniendo a Guiberguis y sacando
a Andaveris. El ingreso del salteño fue clave, oxigenó el medio y ayudó a
Zermatten. Y como éste último estaba en su noche, marcó el 3-2 a los 85 tras un
remate al palo de Pachi. Bolívar quería que todo se acabara, pero un minuto
después Cabrera provocó el delirio al marcar el cuarto. El descuento del
talentoso Robinho sobre la hora, en una jugada espectacular tras falla de Sandy,
no movió nada. Fue victoria y bien festejada.
El arbitro
El paraguayo Carlos Torres, siguió de cerca las jugadas. Dio
bien la ley de la ventaja y sobre todo no permitió el juego brusco. Sacó seis
cartulinas amarillas y perdonó a Angulo cuando le hizo falta a Robinho.
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