img_logo.gif (2140 bytes)

img_arribadeber.gif (4941 bytes)

  • STAFF   COMENTARIOS   CONTACTARSE   

Noticias

Portada                 

Santa Cruz            

Seguridad             

Nacional               

Internacional          

Economía             

Deportes               

Sociales               

Escenas               

El Deber como tu Página de Inicio

btn_secciones.gif (615 bytes)

Editorial                

Opinión                 
Lectores               
Club de Lectores
Clima              

btn_suplementos.gif (615 bytes)

 

 

 

 


logo_brujula.gif (1087 bytes)

Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Miércoles 16, Febrero de 2005

../20050216/images/se1.jpgHombre murió en medio de la soledad y la basura


Anormal. En la casa de Sebastián Mostacedo no hay espacio sin escombros y basura. Le decían el hombre castor


Berthy Vaca Justiniano

La vida de Sebastián Mostacedo Saigua (74) llegó a su fin aproximadamente hace poco más de un mes, sin que nadie se diera cuenta, ni vecinos ni familiares, de su fallecimiento en el que antiguamente fue su ‘dulce’ hogar, ubicado en la calle 27 de Mayo entre el primer y segundo anillo de Santa Cruz.
El cuerpo fue encontrado en una de las precarias habitaciones que poseía en su inmueble desconcertantemente repleto de escombros, palizada y desperdicios acumulados inexplicamente a lo largo de varios años de una vida solitaria, la que la mayoría de sus vecinos prefirió respetar.
El amontonamiento de cascajos y desechos le obstruyó la reja de ingreso al punto que usó como puerta de entrada una ventanilla de la verja, desde la cual hizo una especie de senda hasta su dormitorio que también estaba atiborrado de objetos inservibles.
Según varios vecinos de la calle 27 de Mayo, en los últimos años Sebastián Mostacedo llevó una vida de ermitaño silencioso en pleno centro de la ciudad. Una mujer de una casa contigua señaló que el hombre, natural de Sucre, todos los días empezaba de madrugada su faena obsesiva de acarrear desde donde podía escombros, palos y otras cosas en su carretilla.
Se presume que murió horas antes de la Navidad del año pasado, pues otra de sus vecinas, dueña de una venta, indicó que el 23 de diciembre de 2004, Mostacedo fue a la tienda y, con su castellano poco fluido, le pidió que le vendiera algún remedio para el dolor de cabeza y una bolsa de ace. Desde entonces no lo vieron más.
Ayer aparecieron uno de sus hermanos, su hija en su primer matrimonio, Felisa Mostacedo Vaca, y su última esposa, Prisca Olaechea Soliz, con la que procreó a Tupac Amaru (15).
Sus familiares admitieron que nunca visitaron al anciano aduciendo que no le gustaba. “Siempre fue así, paraba recogiendo cosas que no servían”, dijo la ex mujer de Mostacedo, un jubilado de YPFB que percibía su renta de retirado.
Sebastián Mostacedo murió en la miseria, pero se sabe que era dueño de varios inmuebles. Su hija dijo que ella tiene todos los documentos.

Carlos Ávila Médico psiquiatra

Monumento a la desidia

La muerte de Sebastián Mostacedo Saigua debe llamarnos a la reflexión a todos los ciudadanos de este pueblo, porque no podemos convertirnos en personas inhumanas e insensibles cuando vemos que una persona necesita asistencia.
Ese hombre padecía de una enfermedad mental obsesivo compulsiva que necesitaba urgente atención profesional. Esa casa es un monumento a la dejadez, a la desidia y al silencio de los vecinos de esa calle y de sus familiares. Todos han cometido un pecado de omisión al no ayudarlo. Es una barbaridad que aparezcan cuando ya está muerto.
La excusa de conformarse con decir que no permitía visitas o colaboración está demás, porque cuando uno ya está con los ‘cables chipaos’ no razona correctamente, por lo tanto, ni siquiera se le debe preguntar si quiere ayuda. Inmediatamente hay que llevarlo a un centro especializado para su tratamiento. Es una obligación de todo ciudadano.

< Anterior ^Arriba


Portada | Internacional | Nacional | Santa Cruz  | Economía | Deportes | Sociales | Escenas
EditorialOpinión | Contactarse | Staff


© Copyright 2004, El Deber. Todos los derechos reservados.